
CUENTOS DEL CALVU LEOVU 3
Guillermo Vidal
El cabo interrumpe al loro enfrascado en un libro.
—¿Qué está leyendo, Homero?
—La Odisea.
—Sabía de letras su tocayo, el Ulises; como yo, sufre penas de amor.
—¿Y si en vez de sufrir tanto, va y le declara su amor a la Dolores?
—Así de fácil será entre los ovíparos. Vea cuántas tuvo que pasar el héroe para reencontrarse con su amada y apretar los dientes para no hacerse encima. Aquellas mujeres de cola de pescado que chillaban a más no poder. O el gigantón de un solo ojo, tanto despilfarro en el tamaño y venir ahorrar justo en eso. ¿No se le hace que somos parecidos?
—¡Dos gotas!
—Tome nomás p’al churrete; él sería rey, pero yo soy cabo y por algo se empieza.

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