jueves 31 de julio de 2008

El leñador - Susana Duré


EL LEÑADOR
Susana Duré

Las entrañas del viejo álamo crujieron al primer golpe del hacha. Un hilillo de sangre brotó por la corteza y el hombre se detuvo, acercando su mano enguantada a la herida. Las furibundas raíces del árbol aprovecharon su desconcierto y con veloces e inusitados movimientos, lo sepultaron vivo.

3 comentarios:

pato dijo...

Guauuuu!!! Qué buen relato! Me encantaría que el espíritu de los árboles volviese a actuar...
Pato.

Walter Dardo Böhmer dijo...

Transplantemos de esos en Chaco y Misiones, también en el Amazonas... solo espero que las raices sean tan fuertes como para tragarse un tractor.

Olga A. de Linares dijo...

Me encanta que, al menos en el papel, árboles y ballenas se encarguen de sus agresores... y ojalá el deseo de Walter pudiera impedir el desastre