lunes, 28 de julio de 2008

Esperanza - Mario Berardi


ESPERANZA
Mario Berardi

—¿Con que esto era? —se dijo—. Algo como agua, un puente, un pasaje. Y el horizonte que te espera más allá.
La rodeaba un mar susurrante, el puente colgaba tenue bajo sus pies, como una invitación. Nada de violines, ni ángeles, ni túneles con luz. La estética del más allá, después de todo, la sorprendió con su rara belleza. Esperó, liviana ya de toda ansiedad, pero nada sucedió. Entonces caminó, la mirada pendiente del dorado horizonte. A cada paso, el puente se hundía bajo sus pies con suavidad. Cuando el agua le llegó a la cintura se detuvo.
—Y ahora —supuso— todo se reduce a una cuestión de fe.
Y permaneció allí, indecisa, en espera de la eternidad.