miércoles, 27 de agosto de 2008

7 de agosto - Guillermo Vidal


7 DE AGOSTO
Guillermo Vidal

Era una cola larga que serpenteaba a través y a lo largo de los caminos, de los puentes y los campos. Cruzaba ciudades y cortaba por la mitad casas y avenidas. A los lados se apiñaban los puestos de comida, velas o frazadas. Cada tanto pasaban micros de contingentes que iban a sumarse al final y se perdían en el horizonte. A veces venían a reemplazar alguien de la fila. Los que se iban, se despedían llorando y prometían volver. Sol, lluvia o viento, allí estaban. Un bolso de mano, una carpa para uno, durante la noche. Había vigilancia en rondas fijas, música sólo en auriculares, prohibidos los celulares, nada de propaganda. A las cero horas abrían las puertas, ya tenía su petición en la punta de la lengua. Hace veinticinco años que entra primero y llega de rodillas hasta la imagen del santo.