domingo 7 de septiembre de 2008

Infundibulando - Luis Solepow


INFUNDIBULANDO
Luis Solepow

Los personajes de ficción no están obligados a morir después de recibir un tiro. En vez de eso había quedado atrapado en un infundíbulo cronosinclástico y eso me devolvió a una de las novelas de Dick. Casi de inmediato, desde el otro extremo del infundíbulo, vi que ingresaba una mujer. Estiré la cabeza para verla, entrecerré los ojos y fruncí el ceño. Era hermosa, inexperta, llena de color, de gracia, casi una incitación a la sexualidad. ¿Qué podía hacer con ella?
—Señor Solepow —dijo con una voz monótona que no se condecía con su aspecto—: usted no está autorizado a permanecer en esta novela. Sólo puede habitar las que ya leyó.
Busqué a Dick con la mirada. Estaba escondido en una página impar.
—Sáqueme —la desafié.
Me sacó sin dificultad. Es más: me barrió como se barre una maraña de cabellos y polvo.

Fotografía: J.V.Ortuño