
UN VERDADERO DELEITE 2
Miguel Dorelo
La rutina siempre termina por hastiar.
Lo que en estos meses había deleitado a Ana, ya no la satisfacía. Su participación en “Bulímicas Unidas”, se volvía anodina.
Por cierto, las técnicas de las participantes habían alcanzado picos de perfección sublimes; aún recordaba con alborozo la paella a la valenciana que había enviado Vicenta esa mañana gloriosa y que surgió a raudales por el extremo del orificio de admisión G-Force x 47 que había instalado esa semana en su PC, pero decidió que aceptaría la invitación para incorporarse al nuevo sub-grupo.
“Degustadoras”. Conciso y adecuado, un nombre con la extensión lógica y necesaria para aquellas que necesitaban nuevas emociones.
Esta semana sería “receptora”, así que siguiendo los consejos que le habían enviado, había ayunado desde la mañana.
Llegado el primer envío, devoró ansiosa el contenido.
—Delicioso —susurró. Y comenzó a mandar su informe.
Lo que en estos meses había deleitado a Ana, ya no la satisfacía. Su participación en “Bulímicas Unidas”, se volvía anodina.
Por cierto, las técnicas de las participantes habían alcanzado picos de perfección sublimes; aún recordaba con alborozo la paella a la valenciana que había enviado Vicenta esa mañana gloriosa y que surgió a raudales por el extremo del orificio de admisión G-Force x 47 que había instalado esa semana en su PC, pero decidió que aceptaría la invitación para incorporarse al nuevo sub-grupo.
“Degustadoras”. Conciso y adecuado, un nombre con la extensión lógica y necesaria para aquellas que necesitaban nuevas emociones.
Esta semana sería “receptora”, así que siguiendo los consejos que le habían enviado, había ayunado desde la mañana.
Llegado el primer envío, devoró ansiosa el contenido.
—Delicioso —susurró. Y comenzó a mandar su informe.


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