martes, 1 de diciembre de 2009

Pavada de título – Claudia Cortalezzi


—Siempre, siempre —protestó el tábano—. Desde chico, he querido ser importante.
—¡Pero, don tábano! —susurró, melosa, una mosca que venía revoloteándolo desde hacía un rato—. Usted ya es importante —suspiró—. Y esos ojos verdes…
—No, doña. Sólo soy un insecto. Un insecto pesado y molesto.
En eso, un mosquito que se les había acercado sin zumbar, dijo:
—Claro que es importante. Mírese, don tábano: cualquiera diría que es todo un señor. Si no, ¿qué queda para mí, que por más esfuerzo que haga, no le llego ni a los talones a su picadura?
—Pero si son las hembras las que pican. Yo me alimento de néctar, nada más.
—Igual —siguió el mosquito—, habría que declararlo señor de las picaduras dolorosas.
—¡No! —interrumpió la mosca.
—No, ¿qué? —la enfrentó el mosquito.
—Digo —murmuró ella—, que mejor sería nombrarlo el señor de las moscas.

Publicado en Acomodando palabras
Ver biografía en Heliconia

5 comentarios:

reltih dijo...

full, bacan de escrito, muy divertido, me encantó.
un abrazo

Javi dijo...

Muy bueno Claudia.
Golding estaría completamente de acuerdo.
Un beso.

Claudia Cortalezzi dijo...

¡Gracias!

Paula jansen dijo...

Me encantó!!
Te felicito!!!
Besos!!

Salemo dijo...

Muy bueno. Me gustó el humor que despliega.