Hay un monstruo en la pecera, un ángel deforme, una suave repugnancia gris adherida al vidrio como una lapa a un tiburón de cristal. Veo latir (no sé si es su vientre o su garganta) con una pulsación obscena, la abertura palpitante de la boca… Me pregunto: ¿come o agoniza? Entre los colores de los otros su fantasmal consistencia desentona, es un chirrido oscuro, casi ofensivo. Los aireadores burbujean, un sol de neón los ilumina, el agua los rodea a todos con su indiferente transparencia. Y yo aquí, en mi propia pecera, ¿otro monstruo aprisionado tras los vidrios de lo que llamamos realidad?
Tomado del blog: http://olgalinares.blogspot.com/
Ilustración: "Mujer ante una pecera", de Henri Matisse


1 comentarios:
"Una suave repugnancia gris adherida al vidrio..."
Hay frases que marcan una minificción. Para mí, ésta es soberbia.
Enhorabuena, Olga.
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