Marty McFly y el doctor Emmett Brown recobraron la conciencia prácticamente al unísono. De manera automática cada cual se palpó el cuello, buscando las temidas heridas, pero no hallaron nada. Brown convirtió en palabras las preguntas que también podían leerse en los ojos de su compañero:
—¿Y Drácula? ¿Y el De Lorean?
No tardaron en encontrar un papel que contenía, con la inconfundible caligrafía del conde, el siguiente mensaje: “Disculpen, muchachos, tuve que dormirlos, sabía que no iban a aceptar mi propuesta. Pero este es el sueño de mi vida… ¡Año 33! ¡Jerusalén! ¡Debo probar esa sangre!”
Tomado de: http://www.friccionario.blogspot.com


4 comentarios:
^_^ Vaya con Drácula, no le basta con su propia inmortalidad que quiere beber la mas pura de todas.
Muy bueno, Francisco. Aunque tengo mis dudas a como le irá con esa bebida.
No sé cómo le irá, pero Drácula es así, muchachos, insasiable. Gracias por comentar!!
Buenísimo el micro. Este Drácula no se anda por las ramas.
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