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jueves, 10 de noviembre de 2011

Día de la madre - Lilian Elphick


Querido diario:
Hoy destapé el WC con soda cáustica; lavé la ropa a mano (máquina descompuesta) y la planché. Preparé niños envueltos para diez familiares que me visitaron; los atendí; oí sus logros, penas, frustraciones; me maldije por no tener diez floreros para los diez ramos de flores. Lavé los platos; serví el postre y el café. Algunos durmieron siesta: los cubrí con una frazada. Más tarde, se fueron dejando una estela de migas, servilletas, restos de niños debajo de las alfombras. Las flores estaban hediondas; el tacho de basura estaba repleto. Tuve que trapear el piso con cloro, mientras el perro se cagaba en la entrada de la casa.
Estoy cansada. No sobró comida.
Ay, ya se me estaba olvidando, ¡qué cabeza!: debo deshacerme del veneno. Y a ti, querido, tendré que quemarte.

lunes, 3 de octubre de 2011

Almuerzo de hoy: Pollo arvejado – Lilian Elphick


Salga al campo. Elija un pollo gordo. Juegue con él un rato. Sin miedo, retuérzale el cogote. En casa, desplúmelo. Las vísceras las deja en una olla aparte. Cercene las presas con un hacha mediana. Destruya las arvejas, aniquile cebolla, ajo. Fulmine con sal, pimienta, laurel. Ahogue con el caldo colado de las vísceras y un vasito de vino blanco. Rellene un cojín con el cabello previamente lavado y perfumado. Duerma, sin soñar con aquél que le hincó el colmillo del adiós.

martes, 30 de agosto de 2011

La soldadera - Lilian Elphick


Iba a pie. Él, a caballo. Asaba las tortillas, lavaba sus ropas, colocaba paños húmedos en su cuello. Mantenía el filo de la navaja con el cuero, revolvía el jabón y era la guardadora del espejo. Muchas veces perdí criaturas en la trinchera. Tanta era la sangre. Es que a él no le gustaba mi modo de afeitarlo. Me tenía miedo. Decía que cualquier día iba yo y lo degollaba. Y me pateaba en el suelo. Por eso, esa mañana, le sostuve el espejo. Ante las tres señales de luces, mi comadre tomó su 30-30 y me encajó la bala en el corazón. Tal cual le pedí. A ella la acribillaron ahí mismo. Este hecho no pasó inadvertido para la revolución: nos recordaron como valientes lesbianas.

Sobre la autora; Lilian Elphick

Imagen tomada de Deviantart

sábado, 25 de junio de 2011

Monstrua III - Lilian Elphick

Aspiro pegamento echada en la última esquina de esta ciudad amurallada. Una "M" cosida a la espalda me identifica. No soy pordiosera, pero la gente insiste en arrojar basura a la geografía de mis cuatro faldas. Sé que el sol sale por ahí y que los perros cuidan mis cosas: el canasto vacío, la remendada capa roja. Mi abuela, antes de morir, me dijo: lleva en tu tobillo este ramito de romero. Y así lo hice. No me gruñen los malos espíritus, aunque a cada rato siento que el verdadero colmillo del lobo se entierra en mi estómago y retuerce los sueños del bosque, donde yo era una niña muy pequeña que estaba enamorada de su hambre.

domingo, 5 de junio de 2011

Contra Melville - Lilian Elphick


—Imposible —dijo el escribiente, mirando nervioso la puerta —mi jefe no puede enterarse de esto.
—Acérquese más, don Bartebly.
—Preferiría no hacerlo —musitó el hombrecillo.
—Cómo que no, pilluelo. Tanto usted como yo sabemos que…
—Sí, no diga nada, pero preferiría no hacerlo aquí.
Bartebly y la dama salieron de la oficina; nadie los vio. En la calle el beso fue eterno y,  por primera vez,  él sintió que la vida tenía sentido. Sacó el viejo libro del bolsillo interno de su abrigo y lo dejó caer a la acera, en el momento en que los labios se separaban para volver a unirse. 

sábado, 28 de mayo de 2011

No ha lugar - Lilian Elphick


No era el chas chas de la escoba ni los tacones apurados de la mujer chillona. Era un sonido suave, encantador. Salí del cubil y me asomé con precaución. Ahí estaba el hombre soplando su palo con agujeros. Cerré los ojos. Soñé con avena, trigo; quise estar nuevamente en el campo. Todos los que estaban conmigo lo siguieron. Yo no me atreví. Siempre fui un cobarde. Después, supe que los llevó al río y que murieron ahogados. Días más tarde, la mujer lloraba. No barría, sólo rogaba que el hombre le devolviera a sus hijos.
Le hago compañía. Ella me agradece con trocitos de queso.
A veces, miramos juntos la puesta de sol en este pueblo de fantasmas.

viernes, 8 de abril de 2011

Expejo - Lilian Elphick


Malvada se mira al espejo y pregunta lo que todos conocemos. No hay reflejo ni respuesta. Enfurecida, la mujerona lo lanza por los aires y éste no se rompe. Luego, lo echa al fuego. Nada. Le pide al cazador que le dé un hachazo. Imposible. Malvada llama a un experto en espejos. El hombrecillo constata: Esto no es un espejo. ¡¿Y qué demonios es?! , aúlla enloquecida. Es usted, señora, usted misma convertida en piedra. Riéndose, Malvada espeta: ¡Entonces, yo soy Blancanieves! Lamentablemente no, responde él, usted es sólo un recuerdo, una ficción desvanecida; para ser más claro, un expejo.

Lilian Elphick

Imagen: "Salomé", de Gustave Moreau

viernes, 22 de octubre de 2010

Fábula de la pasión- Lilian Elphick

Esto que ves aquí se llama pasión -dijo Fábola, mostrándole a Tigre dos seres diminutos, iguales a ellos, que reían a la luz casi cegadora de la intriga, y que jugaban al corre que te pillo, entre brincos de besos, sin interés alguno en definir lo que les pasaba a esos dos gigantes, iguales a ellos, que los miraban desde el opaco reflejo.

martes, 28 de septiembre de 2010

Monstrua - Lilian Elphick


Un brillo. Una luz. Ahora. Un dolor irisado se te ve en los ojos. Así me miras cuando hemos estado perdidos en la noche, lenguajeando, mientras yo te extraño porque te vas y te quedas y ningún beso florece sobre las almohadas. 
Desgloso tus pequeñas trizaduras: es por ahí que te escapas, sin aristas, desarenado, limpio. Y es ahí que soy la piel ajena que a veces guarda la tuya en forma de mi recuerdo. O el hielo que quema su confesión: ¿Sabías que las palabras pueden manifestarse como un puño? ¿Alcanzarás a cobijarte bajo la sombra de mi mediodía?
Poco quiero decir de la añoranza: ritual espejeante; la brutalidad de la máscara.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Monstruo 1- Lilian Elphick


Tiene dos ojos, una nariz aguileña y delgados labios. Cuando aparece en el sueño, es él el que corre despavorido y soy yo la que tiene la llave en la mano. Él trata de abrir la puerta, mientras yo lo arrincono y le pongo la cadena al cuello. Lo llevo al sótano y ahí lo encierro. Antes de despertar, le grito: No digas que no te lo advertí.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Legítima defensa - Lilian Elphick


Veintisiete huesos dentro de mí, un revolotear de uñas y cutículas, tu dedo índice sermoneándome mientras se deshace, el anular perdido para siempre. No estoy arrepentida, la boca está bien puesta, aunque tenga la lengua un poco ahorcada y la mandíbula como la de una boa. Quizás deba ir al dentista. Tu sangre tiñó mis muelas y se está coagulando en mis encías. Arg. Y a la jueza le diré la verdad y nada más que la verdad: que tenías la mano dura.

jueves, 5 de agosto de 2010

Monterroseana- Lilian Elphick



Eres la hembra de mis sueños -le dijo con voz trémula. A ella le saltó el corazón, pero siguió comiendo. Cuando despertó, el dinosaurio estaba allí, solo, cegado por la gran bola de fuego. Era el fin de un período y el comienzo del fútbol.

viernes, 2 de julio de 2010

Paixao da agua- Lilian Elphick


La lluvia busca un refugio temporal. La dejas entrar, la abrigas, la sientas junto al fuego. Muy pronto tienes una sed horrible, tus labios se resquebrajan, sales a tu patio, ahora convertido en desierto, y clamas por agua, arrepentido de tu solidaridad.

sábado, 26 de junio de 2010

Hipatia - Lilian Elphick



A Virginia Vidal

Los ciegos me arrancan los ojos, los ignorantes me extirpan el conocimiento, las madres muerden mi útero. Todos saborean la ecuación del odio, que es simple como un espejo.
En el nombre de Cristo.
Y en mi nombre quedan las estrellas, el agua gota a gota, el amor a la palabra.

jueves, 24 de junio de 2010

Perséfone- Lilian Elphick


Dada la oscuridad, tengo la lengua negra de tanta escritura; a veces me reflejo y soy la lupa en el lupanar. Perséfone, Perséfone, me llaman desde arriba, y yo lanzo granadas para que se callen de una vez por todas. Me he acostumbrado a este ambiente underground. Hades nunca está y puedo escribir en este cuarto propio la añoranza de la luz.


Imagen: Proserpina de Dante Gabriel Rossetti en http://commons.wikimedia.org/

domingo, 20 de junio de 2010

Fábula del abandono - Lilian Elphick


Un día, Tigre miró por última vez a Fábola, y partió a las praderas del cazador y de la sangre, donde la luna siempre estaba llena y podía alumbrar todos los deseos.
Entonces, Fábola se decidió a hablar y dijo:
Soy una voz que se aleja hasta hacerse inaudible.
Soy un corazón que huye para encontrarse con su propio miedo.
Soy palabra sin significado.
Soy silencio de las manos.
Camino con los zapatos al revés.
Dejo esto, ahora, en blanco
Y así, Fábola, abandonada de sí misma, fue recogida por la escritora que cavó y cavó hasta depositarla en lo más profundo de sus sueños.

viernes, 18 de junio de 2010

Consejos para hacer dormir a un dragón - Lilian Elphick

1. Dele zanahorias.
2. Acuéstelo al pie del árbol y abrigue sólo sus alas.
3. No le haga cariño.
4. Cuéntele historias de dragones vencedores en cruentas batallas con caballeros de capa y espada.
5. Cuando esté dormido, cierre los ojos, acurrúquese junto a él.
6. No vaya a pensar que usted es el dragón y que está solo e insomne, encerrado en el gran libro de los mitos universales.


Tomado del blog:http://lilielphick.blogspot.com/

jueves, 27 de mayo de 2010

Fábula blanca - Lilian Elphick


La fábula que no es fábula busca en sus propios pasos el comienzo de la historia. Espesa niebla borra sus huellas; garúa persistente moja su entusiasmo; humo de la escritora la encierra en el cofre lenguaraz; mano traicionera la describe con timbres de agua. Pero fábula conoce su destino y ya sabe el nombre de las piedras. Tropezará con el liso recuerdo; pateará al redondo olvido; cruzará el poroso amor en puntas de pie, con los zapatos en los sobacos y el silencio desabrochado. Pronto divisa el inicio donde todas las palabras se reúnen. Como es natural, a esa hora y con ese frío, ellas duermen. Y no es capaz de despertarlas. Si mira hacia atrás, es muy probable que el tigre la convierta en exfoliante para los talones. Entonces, cierra los ojos y espera que llegue el final.

Ilustración: "Fábula" (detalle), de Joan-Pere Viladecans

lunes, 15 de febrero de 2010

Yocasta - Lilian Elphick


No dramaticemos, Edipo. Lo que pasó, pasó. En el mundo de la sangre, siempre hay puertas de escape. Fui tuya. Sí. Besaste el óxido de mis palabras y gozaste con ellas, en silencio, cuando aún tenías ojos para comprender que mi cuerpo te necesitaba, y se enroscaba en ti con el placer que sólo da la ignorancia.
Yo era una soga al cuello, bien firme; un amor anudado. Y tú, una historia ciega y solitaria que mis lágrimas recogieron para devorarla.
Soy tuya. Aún. Mis huesos te reclaman; la unión posible en esta cárcel de tierra.

Tomado de: http://lilielphick.wordpress.com/

lunes, 4 de enero de 2010

Maria Antonieta - Lilian Elphick


Ya no tendrán que comer pasteles, mis famélicos; aquí tienen mi cabeza. Pueden guardar la sucia peluca, si les parece, teñida de mi sangre azul. Mis ojos serán más sabrosos con una pizca de sal. El derecho tiene cataratas; el izquierdo, una pupila vengativa. Mi boca, que tantos manjares probó, seguirá gritando por mucho tiempo; no se asusten si vomita alguna lágrima de cristal o un diamante huérfano. La lengua la llevarán a la olla durante tres horas, hasta que esté blanda. Con nuez de Luis será exquisita. Les aconsejo mis trompas de Eustaquio. Verán que están recubiertas de un grueso cerumen; por este motivo no los oía. Cuando hayan vaciado los humores, ríanse. Finalmente, recomiendo el fromage de ma tête à l’ancienne.

Bon appétit!


Tomado de: http://lilielphick.wordpress.com/