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miércoles, 25 de junio de 2008

¡Oh, no, cantan los pajaritos! - Luisa Axpe


¡OH, NO, CANTAN LOS PAJARITOS!
Luisa Axpe

Vuelvo a casa a las cuatro de la madrugada, está bien oscuro y por suerte podré acostarme antes de que aclare, algo muy importante para mis hábitos de sueño y vigilia, si adivino el proyecto de amanecer estoy perdida, ya no podré mantener los ojos cerrados y el cansancio se me acumulará durante todo el sábado, voy a arrastrar mi cuerpo lastimoso hasta la noche y no podré disfrutar de mi tiempo libre, ya voy llegando, aprieto el paso y estoy por introducir la llave en la cerradura cuando llega a mis oídos, claramente, el primer canto de los pájaros.

martes, 24 de junio de 2008

No lo tome a mal - Luisa Axpe


NO LO TOME A MAL
Luisa Axpe

Cuando usted lo crea conveniente, es un decir, no vaya a pensar que lo mío es una orden perentoria, pero en fin, la película ya ha terminado, todos comienzan a levantarse de las butacas y quieren salir, así que, si no es para usted demasiada molestia, le juro que nunca me he encontrado antes en una situación semejante, en una condición diríamos bochornosa para ambos, porque estoy seguro de que lo será también para usted cuando caiga en la cuenta, digo, que me gustaría, en fin, cuando usted lo considere apropiado, y sin ofensas, quisiera que me devuelva mi zapato.

sábado, 21 de junio de 2008

Deseo – Luisa Axpe


DESEO
Luisa Axpe

Comenzó por una pequeña arruga en el entrecejo. Luego siguió por los párpados. Tiempo después se dio cuenta de que los pómulos no estaban a la altura correcta: un poco de grasa del abdomen corrigió esa evidente anomalía. Los surcos a los costados de la boca llevaron a una serie de cirugías que incluyeron el mentón, la parte inferior de las mejillas y el cuello. Con los años, sus rasgos se estiraron, subieron, bajaron, se achicaron y se agrandaron incontables veces. Un día descubrió, en una foto, las facciones que realmente deseaba: eran las suyas, antes de empezar todo eso.

Descenso – Luisa Axpe


DESCENSO
Luisa Axpe

Como tantas otras veces, comenzó a descender por el pozo. Primero se encontró con las experiencias más recientes, donde reconocía cada gesto. Poco a poco fue alcanzando etapas lejanas, su juventud, y más abajo, la niñez olvidada. Algunas cosas le parecían actuales, como si lo hubieran acompañado siempre; otras, completamente ajenas. Cuando llegó al nivel en que ya no había palabras, se imaginó emitiendo aquellos sonidos inconexos; le costó admitir que alguna vez hubieran salido de sus labios, pero lo consiguió. Siguió bajando; perdía el equilibrio. Sus huesos ya no respondían. Cuando llegó al último nivel, supo que no regresaría.

viernes, 20 de junio de 2008

Agua salada – Luisa Axpe


AGUA SALADA
Luisa Axpe


Entrevista – Luisa Axpe


ENTREVISTA
Luisa Axpe

Habla de su infancia. Un borrón le cubre parte de la cara, para que ningún televidente pueda identificarlo. Las preguntas del periodista apuntan a su derrumbe, a las drogas, al delito. Las respuestas parecen estudiadas, como si esas mismas palabras hubieran sido pronunciadas ya millones de veces. De abanderado a ladrón. De mejor alumno a asesino. El borrón, estático, unifica el discurso. Las emociones no emergen. Ni siquiera al hablar de los padres. No se ve la mirada, esa delatora. Hasta que, por debajo del borrón, surge un hilo serpenteante que inunda de brillo el rostro, la pantalla, el reportaje.

Confusión – Luisa Axpe


CONFUSIÓN
Luisa Axpe

Ante una mínima señal, empiezan a desnudarse. Al principio todo es suave y armonioso, con todas esas delgadas prendas cayendo, tapizando el suelo. Luego comienza la confusión, y nuevamente parecen querer cubrirse. Hay un clima expectante. Un ciclo ha comenzado, y debe llegar a su fin. Pero no. Las señales no son claras, y esa carrera loca por despojarse de todo lo que llevaban puesto se ha frenado. Es que tan pronto hace frío, como un calor insidioso que hace difícil definirse. Y los árboles ya no saben qué hacer en este otoño agónico que no consigue transformarse en invierno.

jueves, 19 de junio de 2008

Reverso – Luisa Axpe


REVERSO
Luisa Axpe

Se apartó de la manada y se alejó del bosque. La noche caía, y las posibles presas huían buscando refugios sombríos. Sintió una presencia extraña y se detuvo a aullarle a la luna. Un disco blanco y brillante, completamente lleno. Encontró por fin algo parecido a una madriguera, y decidió pasar la noche. Mientras caía en el sueño, la piel se le tensó de una forma desconocida y algo le dolió en las garras y en las mandíbulas. En sus sueños apareció una corza que lo miró asustada, pero él no hizo nada por atraparla. Cuando despertó, era un hombre.

Pequeños cambios – Luisa Axpe


PEQUEÑOS CAMBIOS
Luisa Axpe

Yo la conozco bien, dijo la abuela, a mí no me engañan. Ésta no es mi nieta. Mi nieta tiene la ceja izquierda un poco más levantada que la derecha. Nadie lo nota, pero yo sí. Y así pasa con todo. El otro día compré unos pimientos, y cuando llegaron a casa eran más verdes que antes. Yo misma, esta mañana, me noté una arruga en la frente que hasta hoy no tenía. Esto de la teletransportación es una calamidad. Y la abuela entrecerró los ojos, añorando esa vieja costumbre de andar por el asfalto y de viajar en avión.