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sábado, 25 de junio de 2011

Cuestión de aspecto – Mónica Sánchez Escuer & Sergio Gaut vel Hartman

Amanecí con el espejo en mi contra.
—Pobre desgraciada —dijo mi imagen—. Mírate el aspecto que tienes. ¡Patético! Y te preocupas. De este lado no tenemos los tontos prejuicios que los agobian a ustedes.
—¿No? —pregunté espantada—. ¿Y qué harás?
—Le mostraré tu cara a todo el mundo y se reirán hasta hacerse añicos.
—Mi cara es tu cara. No puedes ser tan estúpida.
—Pero de este lado nadie lo sabe —respondió mi imagen antes de darme la espalda y retirarse.

viernes, 30 de enero de 2009

Revelación - Mónica Sánchez Escuer


REVELACIÓN
Mónica Sánchez Escuer

Después de cuatro cubas, ella lo mira con la certeza de haber encontrado los labios que tanto había buscado en otras bocas. Él, adivinándola, se acerca, le acaricia el cuello con los dedos, le dice dos palabras que nadie escucha y le inclina la sonrisa. Los cuerpos se precipitan sobre la mesa diminuta y las cubas, como ellos, se derraman en un largo beso. Como el licor sobre sus piernas, la sangre corre y los enciende. Sólo advierten que algo les ha caído encima cuando, al salir del bar en busca de algún paraíso donde desnudar su deseo, el aire les enfría de un golpe los pantalones y la piel. No hablan, sólo se ven unos segundos y descubren la mirada álgida que los despide.

Tomado de http://monicaescuer.blogspot.com/

lunes, 26 de enero de 2009

Desiertos - Mónica Sánchez Escuer


DESIERTOS
Mónica Sánchez Escuer

Una ráfaga de sueños rotos la despierta. Aún le punzan en el vientre. Le ha entrado el líquido espeso de otra boca. La habitación, como ella, parece sudar: desde el techo, chorrea gotas secas de pintura que nunca caerán a refrescarla. La luz se empeña en atravesar las persianas cerradas y le raya la piel entumecida. Una voz maloliente se asoma entre sus piernas: sube, la muerde, reclama el desayuno. Semidesnuda, seca, se cubre con la sábana: no deja al marido ni al sol entrar de lleno. Él se levanta sin mirarla. Ella piensa en los huevos revueltos que no probará, mientras oye cómo él se vacía en el lavabo.

Tomado de http://monicaescuer.blogspot.com/

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El amor en los tiempos del facebook - Mónica Sánchez Escuer


EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL FACEBOOK
Mónica Sánchez Escuer

Se despiden. Y él se va a la cama con algo de culpa, como si ese beso en letras de molde lo hubiese tocado. Y el hombro de su mujer se asoma por la cobija, le habla, lo invita a entrar. Y él obedece, se desnuda, entra. Y la culpa se va. La mujer siente los dedos del hombre despertar su pezón izquierdo, subir el camisón. Y la risa de los dos se escucha, se imagina al otro lado de la ciudad. Allá donde una pantalla parpadea, ilumina, con un beso abandonado, la habitación de otro hombre que se toca.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Fidelidad - Mónica Sánchez Escuer


FIDELIDAD
Mónica Sánchez Escuer

Él la toca apenas. Ella tiembla: todo se viene abajo sobre su pecho. Poco a poco, sobre su piel oscura, él va trazándole ríos diminutos con la yema de sus dedos. Ella le abre una a una todas las bocas y él se desata, enloquece, se hace tormenta y relámpago. Juntos, Agua y Tierra son barro: un sólo cuerpo en la noche de lluvia.
Al amanecer, el sol, celoso, los separa de nuevo. A él se lo lleva lejos, montado en nubes blancas. A ella la cubre con sus dedos de llama. No se da cuenta de que sus caricias abren heridas a la Tierra, en cada beso de fuego ella desea más el Agua.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Manta de cielo - Mónica Sánchez Escuer


MANTA DE CIELO
Mónica Sánchez Escuer

La luz se apaga y dos luciérnagas se esconden en los ojos de la niña. Duerme. Busco un orificio, un pliegue de la gasa por donde infiltrarme. Inútil. Quiero jugar en el laberinto de su oreja y probarla. Sus párpados tiemblan. Tal vez el aire es más denso allá donde sueña porque respira muy hondo. De su pecho salen vocecitas roncas que parecen contar una historia turbia. De pronto se agita: la veo retorcerse toda, gemir, enredarse entre las sábanas. Intento traspasar la tela pero mis alas se atoran. ¿Qué soñará que le ha puesto los labios morados? Oigo un grito, despierto: mamá me carga, me besa. Me acuesta de nuevo. Acomoda la manta de cielo que protege mi cuna, la sacude, tira a un mosco atrapado en ella. Lo pisa. No sé por qué lloro.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Sueño de una noche de verano - Mónica Sánchez Escuer


SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO
Mónica Sánchez Escuer

Sueño que escribo. Que escribo que sueño. Una voz conocida que jamás he escuchado, que he querido escuchar hace tiempo y ahora, en el sueño, aparece muy cerca, como si estuviera aquí desde siempre, dice que me quiere, que lleva buscándome años. Y esa voz se hace labios, y dientes, y espesas melodías en mi lengua. De pronto, no sé cómo, se vuelve risa, carcajada que desinfla labios, dientes, lengua; entonces, río yo también. Y el aire se me cuela por todas partes como un viejo tango en los huesos, como la voz que me abraza dentro, que se hace nada cuando el ronquido del asno me despierta.

sábado, 30 de agosto de 2008

Con sangre entra - Mónica Sánchez Escuer


CON SANGRE ENTRA
Mónica Sánchez Escuer

Sus compañeras la animan. Decidida, por fin da el salto. Como el espacio es más pequeño que ella, la ñ se desgarra toda, pierde un brazo y la tilde, hasta que logra por fin entrar en la palabra. Exhausta y feliz, la letra pronto se queda dormida.
Al día siguiente, entre sus compañeras tristes, amanece muerta debajo de una cruz de tinta.

viernes, 29 de agosto de 2008

Correo digital - Mónica Sánchez Escuer


CORREO DIGITAL
Mónica Sánchez Escuer

Ella esperaba la carta, pero recibió sólo el timbre postal con las orillas chamuscadas y su correspondiente sello de tinta en cuyas letras apenas se distinguía el lugar y la fecha de envío: París, Mercurio, 26 de octubre del año 2221. El cartero, entregándole una cajita, le explicó que le traía, como servicio especial, el dedo que cubría el timbre y sostenía la carta justo en el momento en que una ráfaga de fuego, tan común por esos lares, arrasó con la oficina de correos.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Fantasmas - Mónica Sánchez Escuer


FANTASMAS
Mónica Sánchez Escuer

Llega a Nueva York temprano. Con la dirección comprimida en el puño y un mapa mal doblado, Fiona emprende la búsqueda. No, aquí no vive Paul Auster, le dice el hombre y se preseta: mi nombre es Daniel Quinn. Después de dos copas y seis preguntas, sabe que él no la ayudará a encontrar a su escritor, pero las sonrisas que esos labios duplican ya en su boca bien merecen el silencio.
La tarde cae, como su miedo, su vestido, el vino por las gargantas.
Al despertar, Fiona no reconoce la ventana, el espejo redondo, la cama minúscula. Tampoco el cuerpo que sangra a su lado: no es Daniel Quinn, ni Paul Auster. Asustada, sale a la calle abrochándose la blusa, ajustando la falda. Camina aprisa por más de cinco cuadras antes de darse cuenta: las calles no son calles de Nueva York.

Ilustración: Salvador Dalí