En el mar de la vida podemos pescar infinitas cosas. Pero no hay vueltas, el día que pesques una traición te ahogas. Te caes a las profundidades del océano, y sin bien muchos dicen que se puede volver a la superficie, la presión que ejerció aquella sumergida es muy difícil de curar y olvidar.
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jueves, 11 de noviembre de 2010
jueves, 14 de octubre de 2010
Volver con la mano cambiada - Maria Brachetta

Una tarde de viernes la muchacha se merendó diferente. No pudo creer que junto con el tiempo hayan viajado tantos cambios.
Sentada en forma fetal en la línea de su vida, mirando atrás y adelante, lloraba mientras dudaba haber elegido correctamente. Y es que aunque uno lo desee intensamente nunca se puede volver a ser lo que fue, la pregunta era por qué.
Sin saber cómo seguir, y sin brújula alguna, una leve sonrisa acompañada de una tristeza ahogada le recordaron que antes se encerraba en su cuarto a soñar, y luego lo escribía.
Estaba frente a la computadora y había vuelto a escribir.
Sentada en forma fetal en la línea de su vida, mirando atrás y adelante, lloraba mientras dudaba haber elegido correctamente. Y es que aunque uno lo desee intensamente nunca se puede volver a ser lo que fue, la pregunta era por qué.
Sin saber cómo seguir, y sin brújula alguna, una leve sonrisa acompañada de una tristeza ahogada le recordaron que antes se encerraba en su cuarto a soñar, y luego lo escribía.
Estaba frente a la computadora y había vuelto a escribir.
jueves, 31 de julio de 2008
Pensamientos de hormigón - María Brachetta

PENSAMIENTOS DE HORMIGÓN
María Brachetta
Su perseverante esfuerzo y su entera convicción lograron que el progreso, para las hormigas, sea indefinido. Era domingo y el cohete estaba terminando.
La hormiga Antonio fue el elegido para volar a ese universo inexplorado.
Zarandeando hojas de trébol por el aire, lo despidieron sus compañeros.
Llegó de vuelta a los 17 días y su conclusión fue muy humana:
—Los astros son todos diferentes, para ellos no existe lo normal. Y en el cielo la normalidad descansa, observando a la pobre normalidad de la tierra que sufre día a día por su existencia.
martes, 29 de julio de 2008
Dilatando problemas - María Brachetta

DILATANDO PROBLEMAS
María Brachetta
Santiago en el comedor de su casa, esperando a los invitados de la cena, con un traje prestado.
Sonó el teléfono, era ella:
—Santi, ya no puedo levantarme de la cama. No puedo más —le dijo con voz palpitante.
Impuntuales e inesperados, llegaron los problemas y se sentaron a la mesa.
Santi había practicado mucho su papel de vendedor, les ofrecía cambiar las sogas con las cuales ellos se mentían atados a sus cuerpos por sogas mucho más modernas, cómodas y unos cuantos kilómetros más largas.
La cena se dio por terminada.
Ella se despertó y su bostezo fue perdurable, al estirar las manos creyó que tocaba el cielo, y su sonrisa fue tan suelta que sentía que los labios se salían de su cara.
lunes, 28 de julio de 2008
Secretos de la madurez - María Brachetta

SECRETOS DE LA MADUREZ
María Brachetta
La abuela temblaba y Juan le gritó: —¡Me lo decís o te mato!
Juan tenía 49 años y estaba seguro que en la vejez se escondía un gran secreto. Así como los adultos les cubren verdades a los niños, los viejos ocultan una serie de razones que guardan durante los años.
Se comenta que la edad promedio en que se descubre la verdad oscila entre los 52 y 65 años de edad.
Juan se estaba adelantando, pues escuchó cuando su abuela hablaba con una tía y le develaba el enigma.
domingo, 27 de julio de 2008
Pibes, bolsitas y caricias - María Brachetta

PIBES, BOLSITAS Y CARICIAS
María Brachetta
Una tarde volé por el aire y con un estornudo de Laurita caí boca abajo dentro del recipiente de plástico que robaba mi atención aquella tarde.
Con actitud recorrí cada rincón. Subí y baje con cada inhalación.
Encontré manos de abuelas y tías viejas.
De repente los costados de la bolsa empezaron a vibrar y sacudirse. Un pibe aspiró y dos, de todas estas manos, fueron chupadas por el aire, subieron y acariciaron su nariz. La mimaron tanto que la dejaron colorada.
Caí en el piso, medité entre el polvo de los azulejos.
Volví a mi forma tradicional.
—¡Las inclinaciones sutiles de sus cabezas, son las búsquedas de las caricias que se les niegan! —le comenté a Hernán a modo de reflexión.
sábado, 26 de julio de 2008
12 de agosto de 2008 - María Brachetta
viernes, 25 de julio de 2008
Jajajaja - María Brachetta

JAJAJAJA
María Brachetta
Matilde se levantó una vez más sin reconocer la realidad.
Los días de Matilde se sumergían en la monotonía del dolor.
El tiempo de Matilde era otro, incomparable con el tiempo actual.
Las manos de Matilde tenían otro roce, yo pude tocarlas, y entre sus grietas guardaba hojas de eucalipto.
El cuerpo de Matilde podía camuflarse en el andar estereotipado de los demás, era una excelente actriz.
Pero Matilde nunca se sentía feliz, su incesante espera fue pudriendo su interior.
El día más triste de Matilde fue cuando decidió implementar la técnica de citar las risas.
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