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viernes, 9 de enero de 2009

Tú y tus flores - María Castejón


TÚ Y TUS FLORES
María Castejón

En este pueblo todos sabíamos mantener los dedos cruzados, los labios sellados, la mirada en el suelo, las manos en los bolsillos, las ilusiones escondidas. Pero llegaste tú con tus flores, tus canciones, la manera en que bailas, la manera en que te mueves. ¿Creías que el amor podía con todo? ¿Creías que te creerían por decir la verdad?
En este pueblo todos sabíamos lo significa la verdad, que todo era tú o yo.

Publicado en Microhorror.

sábado, 3 de enero de 2009

Cometa - María Castejón


COMETA
María Castejón

—Abuela, los niños de la escuela no quieren jugar conmigo.
—¿Te han dicho por qué?
—Dicen que soy raro… siniestro.
—No les hagas caso, verás como cuando te conozcan querrán ser amigos tuyos; y ahora sal al prado a volar tu cometa, no puedes dejar que las almas de los recién fallecidos no tengan su guía al otro lado.

*Publicado en Microhorror.
Ilustración: Foto de Valencia.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Bus - María Castejón


BUS
María Castejón

Mi padre no entiende por qué me enfado tanto cuando no viene a recogerme tras los entrenamientos de hurling, y es porque no quiero tener que coger el autobús tan tarde. Me da miedo. A veces sube un hombre de la edad de mi padre, con traje y un maletín. Se sienta en el piso de arriba, siempre al lado de alguna chica de mi edad, que vuelve como yo, del colegio sola. Entonces le dice algo, ella ríe, él le enseña algo del maletín y se bajan en silencio en la parada siguiente.
A las chicas que se han ido con él no las he vuelto a ver; pero no me daría tanto miedo si las niñas no se fueran con él con los ojos en blanco.

Publicado en Microhorror.
Ilustración: Salvador Dalí

sábado, 20 de diciembre de 2008

Persecución - María Castejón


PERSECUCIÓN
María Castejón

Cuando llevaba dos manzanas siguiéndote, te giraste nerviosa. Por temor a ser descubierto, entré en la primera tienda cercana. Era una librería, me acerqué a la sección de las novedades y al coger un título al azar, allí, en la contraportada estaba tu foto: Elena Arias. Leí la sinopsis en busca de un guiño, de algo que nos relacionara y estaba todo escrito: “una mañana Alicia Sandoval no llegó al trabajo, un hombre la había estado siguiendo”. No supe si continuar siguiéndote o leer aquella historia, la nuestra.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Hechiceras - María Castejón


HECHICERAS
María Castejón

Cuando una mujer humana se convierte en hechicera, a cambio de la eternidad tiene que sufrir como se secan sus entrañas, como su vientre se vuelve estéril. Hay muchas que pagan ese precio gustosamente con tal de conocer los oscuros secretos de la magia. Pero en cambio hay otras que no lo soportan. Enloquecen con cada arruga, enfurecen al verse reflejadas siendo más viejas cada vez. Por eso, salen de noche en busca de niños cada vez más jóvenes para devorarlos y verse así rejuvenecidas. Pero apenas duran unos días. Cuanto más jóvenes son los niños más días dura el efecto, por lo que al final las hechiceras sólo devoran recién nacidos.
Es cuando debemos darles caza antes de que los humanos decidan acabar con todas nosotras. Y esta noche es el turno de Esmeralda.

Publicado en Microhorror: http://www.microhorror.com/microhorror/
Foto: Vista de Valencia

viernes, 5 de diciembre de 2008

Coleccionista - María Castejón


COLECCIONISTA
María Castejón

El sábado noche quedamos en mi casa, Cora ansiaba ver mi colección cuando le dije que tenía muchos tatuajes. Bajamos al sótano, encendí las luces y pudo admirar todas y cada una de mis adquisiciones, desde pequeñas mariposas hasta el rostro del Che, todas ellas dispuestas en marcos, con alambres tensando la piel. Exclamó un “dios santo” y sonreí satisfecho. Aquella exposición de carne ilustrada era mi orgullo. Cuando le mostré el hermoso marco que había comprado para el dragón que cubría su espalda, empalideció. Trató de escapar, gritó y lloró pero sólo fue un momento de pánico. Rápidamente cayó al suelo tras inyectarle la anestesia. Es una pena que no pueda ver lo bien que queda su obra de arte en medio de mi colección.

Publicado en http://www.edicionesefimeras.com/index.html
Foto: Vista de Valencia (J.V.Ortuño)

lunes, 24 de noviembre de 2008

Paciente - María Castejón


PACIENTE
María Castejón

Le trajeron aquí hace un año; desde entonces apenas habla y cuando lo hace siempre es la misma historia desquiciada sobre un hombre que roba los corazones de los que se reflejan con él en los espejos. Dice que no tiene corazón, solo un pequeño avispero que le hace cosquillas de vez en cuando; otras veces los aguijones le hacen retorcerse de dolor.
—¿Tú qué opinas?
—¿Yo? ¡Nada! Sólo limpio aquí. Pero por si acaso, no me acerco mucho a los espejos. Los médicos dicen que no le encuentran el pulso.

Publicado en Microhorror.com

jueves, 20 de noviembre de 2008

Juguetes - María Castejón


JUGUETES
María Castejón

En los gemidos del cierre de las puertas, se pueden escuchar el llanto de los pequeños olvidados. Nosotros seguimos aquí. Esperando. Prometió no olvidarnos cuando todos los demás lo hubieran hecho pero ahora veo desaparecer mis manos. Pronto sólo seré otro ruido más de este oscuro caserón.
—¿Qué esperabas? Los juguetes sólo vivimos el tiempo en el que estamos presentes en sus vidas.

Publicado en Microhorror.com

sábado, 15 de noviembre de 2008

Verdugo - María Castejón


VERDUGO
María Castejón

Sé cuando va a llover. Siempre me duelen las manos un rato antes y ahora noto esa misma sensación. Es como si las articulaciones se abrieran ligeramente cuando sujeto algo con más firmeza de lo habitual. Me hago viejo y algún día tendré que retirarme. No tengo quien me sustituya, los jóvenes no quieren el trabajo manual, prefieren las oficinas y los ordenadores. Es tiempo de buscar un aprendiz. Esta noche, después de la tormenta, robaré un niño y le enseñaré lo que sé. El pueblo tendrá un nuevo verdugo.

Publicado en Microhorror.com

jueves, 6 de noviembre de 2008

Espera - María Castejón


ESPERA
María Castejón

Espero entre las flores. Espero con la lluvia en el rostro. Espero mientras el invierno me abraza. Espero con mi deseo dentro. Espero bajo el sol del estío. Espero cuando las hojas cubren los caminos. Espero con relojes ciegos. Espero con nostalgia y ansia de ti. Espero sabiendo que volverás pronto. Espero tu venganza y tu ira. Espero tu venida y mi comunión: seremos uno, seré un mártir por ti.

martes, 4 de noviembre de 2008

Amén - María Castejón


AMÉN
María Castejón

Me condenaron a cuarenta años de aburrimiento por un delito que no cometí. Mañana estaré de nuevo en la calle, esperándote. Sé que tienes una vida nueva, un hombre nuevo y hasta un crío. Es una lástima reducir todo esto a la nada, pero ¿no se suponía que habías muerto en mis manos? Entonces a lo que ellos dijeron, sólo diré una palabra: amén.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Modelo - María Castejón


MODELO
María Castejón

Todo el mundo quería a Cynthia. Era guapa, delgada, rubia y modelo. Nunca me importó hasta que el cretino de Sean empezó a babear de aquella manera. Le pregunté si sólo la quería porque estaba buena. Me aseguró que no, era amor, con mayúsculas. Traje a Cynthia a nuestra casa, la desnudé y la golpeé. Se la mostré sin maquillaje y magullada, aún así, no tuvo reparos y se la cepilló. Le corté un brazo y la seguía amando. Le corté una pierna y no le importó. También le gustaba cuando el ácido la desfiguró. Según él era amor. Me enfurecí y le arranqué los ojos para que no viera ni mis celos ni mi derrota. Murió al poco desangrada. Pero Sean no dejó de amarla ni de tirársela. Supe que nunca me amaría así. Aquella noche lloré durante horas.

martes, 2 de septiembre de 2008

De la A a la Z - María Castejón


De la A a la Z - María Castejón
DE LA A A LA Z
María Castejón

Siempre quise ser un asesino en serie pero como no tengo estudios, he decidido que la mejor escuela será la práctica. Tendré que ser constante y metódico. No dudar aunque errar es humano. Como me dijo mi madre, que en paz descanse, vete al colegio y aprende de la A a la Z. Y eso haré contigo: primero te rebanaré la aorta, extraeré el bazo, desgarraré el colon y terminaré con un buen zurcido.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Rutina - María Castejón


RUTINA
María Castejón

Me pregunto cómo hemos llegado a este punto. Ya no hablamos como antes. Estas distante y callado. No respondes a mis caricias. Sé que hay otra, porque los hombres sois así. Siempre hay otra. Más joven, más guapa. ¡Vamos! ¿Cómo lo llaman tus amigotes? ¿Plan Renove? Lo que más me duele es ver lo cínico que te has vuelto. Ya ni te inmutas con lo que te digo. ¿Es que porque ya no me quieres o porque no debí poner tanto cianuro en el café?

Ilustración: M.C.Escher


domingo, 31 de agosto de 2008

La vida es una tómbola - María Castejón


LA VIDA ES UNA TÓMBOLA
María Castejón

Pasen, acérquense amigos, acérquense a la tómbola. Hay premio seguro. Para el niño y la niña, hermosas navajas y arcos. Acérquense y cojan número: ¿qué le tocará ser, víctima o verdugo? ¿Abanico o puñal? ¿Daga o trompeta? ¿Soga o revólver? Amigos acudan a la tómbola y recojan sus regalos. Hay para todos y después ¡jueguen otra vez! ¿Quién quiere probar suerte?

Publicado en Efímero
http://www.edicionesefimeras.com/

viernes, 29 de agosto de 2008

Amantes - María Castejón


AMANTES
María Castejón

Las gaviotas volaban en círculos alrededor de la aguja del cielo cuando el sol partía hacia el poniente. La luz rosada acariciaba tu vientre desnudo. Salí al balcón, a fumar, como siempre después de hacer el amor contigo. Abajo, en la calle, veo las parejas pasear cogidas de la mano y me entristece que lo nuestro sea una pasión privada. Entré en el dormitorio, acaricié cada milímetro de tu piel, te vestí con devoción, me vestí sin ganas y te llevé de vuelta al depósito de cadáveres.

domingo, 10 de agosto de 2008

Esperanza - María Castejón


ESPERANZA
María Castejón

Todos han ardido ya. No queda ningún libro, las bibliotecas están huecas, estériles e inservibles. Dicen que las cerraran y las reformaran para que nos olvidemos de ellas, de ellas y de los libros. Hacernos creer que nunca existieron. No obstante, una vez al mes nos reunimos en las alcantarillas, debajo de la plaza del ayuntamiento para ver, más bien para escuchar a la pequeña Celia leer. La llamamos Esperanza por motivos obvios y para no ser descubiertos. Cada noche nos relata diversos pasajes de libros olvidados. Quizás lo que me obliga a seguir yendo, a pesar de las ratas, a pesar del hedor, a pesar del peligro y el miedo, es su voz, pura, cristalina. No sé cómo puede leer las páginas en blanco siendo ciega.