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viernes, 1 de mayo de 2009

Asuntos laborales - María Elena Lorenzín


Cuando buscó trabajo como perseguidor de sueños, todos lo tomaron a risa. Eso fue antes de que hiciera una demostración de sus habilidades. Ahora también lo contratan para atrapar pesadillas.
Foto: Héctor Ranea

domingo, 19 de abril de 2009

Atrapada - María Elena Lorenzín


La mujer intentó con mucho esmero construir un enorme cazador de sueños. El suyo sería diferente de todos los que había conocido en su larga vida. Consumió años en la búsqueda de sus preciados materiales, plumas quetzal, de cacatúas, de kiwuis, pero le faltaba la imprescindible: la pluma de águila. Su cazasueños aguardaba ahí, en el centro, incompleto. Un día, debilitada, decidió terminarlo aún sin la pluma de águila. Desde entonces, en algunos de estos atrapasueños se puede vislumbrar en el fondo, la silueta de la mujer.

jueves, 9 de abril de 2009

Marsupial - María Elena Lorenzín


Marsupial - María Elena Lorenzín

Hubo una vez un canguro que anhelaba ser rey de Australia. Como se dio cuenta de que era un sueño imposible, se conformó con ser Primer Ministro. Ahora hasta habla inglés con acento chino.

Foto: Héctor Ranea

Tomado del libro Microsueños, Editorial Asterión, Santiago, Chile, 2008

viernes, 3 de abril de 2009

Cronos - María Elena Lorenzín


CRONOS
María Elena Lorenzín

El viejo reloj, con puntualidad, daba siempre la hora exacta sin reclamar horas extra. Un día, cansado de la rutina, se quedó dormido unos segundos. Entonces soñó con un tiempo sin relojes y se despertó aterrado. Nadie notó el pequeño retraso.

Tomado del libro Microsueños, Editorial Asterión, Santiago, Chile, 2008.

sábado, 4 de octubre de 2008

Frivolidades - María Lorenzin


FRIVOLIDADES
María Lorenzin

(En complicidad con Ángela Romero Pérez)

Ella, siempre seria con sus frivolidades, guarda exhaustiva sus cincuenta pares de zapatos. Los clasifica antes por colores, años, precio, sueños quebrados, cansancio infinito… Una voz turbada masculla a sus espaldas: “Me dejas por otro”. Ella se gira: “No, mi amor, te dejo por ti”. Los zapatos aguardan impacientes pisar otros caminos.

Ilustración: M.C.Escher (Early work 1916-1922)