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martes, 30 de diciembre de 2008

Moscas - Marcela Silvestro


MOSCAS
Marcela Silvestro

Y cuando se levantó la nube de moscas... era ella. La misma que había poblado mis peores pesadillas durante las últimas dos semanas. Sus mismos ojos encendidos, su mismo vestido arrugado, sus mismas manos pequeñas y blancas, inmóviles. Sólo que esta vez, real. Imposible evitarla.
Traté de incorporarme, pero las sábanas me envolvían como una mortaja.
—¿Podré despedirme? —mi voz apenas fue un susurro.
—No será necesario —me dijo, segundos antes del final.
El zumbido de las moscas es mi último recuerdo.

Ilustración: Salvador Dalí

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Escondidas - Marcela Silvestro


ESCONDIDAS
Marcela Silvestro

Llevaban un tiempo largo en la caja, cuando decidieron asomarse. El sol fue como una cuchillada a traición.
—Qué cambiada estás —se asombró Manuela, al ver a su hermana.
En efecto, lo único que permitía reconocerla era el collar de perlas que llevaba aquella mañana cuando habían comenzado a jugar a las escondidas. Pero sus rasgos ya no eran los de una niña. Eran los de una mujer.
—Cuánta razón tenías, Manuela. Este escondite es perfecto. Creo que ganamos.

domingo, 6 de julio de 2008

Confusión - Marcela Silvestro


CONFUSIÓN
Marcela Silvestro

Sentado en el suelo al lado de la lámpara, a oscuras; con la cara negra, el pelo revuelto y una tijera entre los dedos tiznados: así encontré a Lucas cuando volví del supermercado.
—Ma, me parece que en la peli se confundieron —me dijo—. No siempre el cable azul va con el rojo.

Carnaval - Marcela Silvestro


CARNAVAL
Marcela Silvestro

Dormido contra el marco de la ventanilla abierta, el hombre se mece; a veces suave, a veces no tan suavemente, de acuerdo al capricho del adoquinado. De a ratos sonríe. Sueña, tal vez. Entre sus manos, un diario ajado intenta conservar el equilibrio.
De pronto, la esquina, los chicos, los gritos, los baldes. Se entreabren apenas los ojos del hombre. No hay tiempo para nada: casi sin darse cuenta, se encuentra empapado.