Mostrando entradas con la etiqueta Marcial Fernández. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marcial Fernández. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de diciembre de 2008

Huellas - Marcial Fernández


HUELLAS
Marcial Fernández

Dimos con el autor del monumental crimen, dijo el detective. Y su obra, su gran creación, no quedará impune. ¿De quién se trata?, preguntó entonces un periodista. De Dios. ¿De Dios? ¿Y cómo lo sabe? Dejó sus huellas digitales por doquier. ¿En dónde? En esos equinos llamados cebras.

Foto: Vista de Valencia (J.V.Ortuño)

miércoles, 27 de agosto de 2008

La fuga del diablo - Marcial Fernández


LA FUGA DEL DIABLO
Marcial Fernández

Malhechor de toda la vida, el Diablo fue encarcelado en una prisión de alta seguridad. Los periódicos, siempre sensacionalistas, dedicaron amplios titulares al hecho; las madres repudiaron al sujeto, los padres aplaudieron a las autoridades en tanto que los niños lo convirtieron en héroe.
No obstante, ayer mismo se dio la noticia de su fuga. De nueva cuenta todo el mundo vertió opiniones, sospechas, suspicacias. Unos comentaban que el célebre delincuente sobornó a sus custodios, quienes le facilitaron la llave de salida; otros decían que huyó por un túnel excavado con sus propias manos; y los menos afirmaban que escaló los altos muros de la cárcel.
A esto, la única pista para su recaptura es un espeso olor a azufre, una oscura tiniebla impregnada en el penal.

domingo, 24 de agosto de 2008

El engaño - Marcial Fernández


EL ENGAÑO
Marcial Fernández

La conoció en un bar y en el hotel le arrancó la blusa provocativa, la falda entallada, los zapatos de tacón alto, las medias de seda, los ligueros, las pulseras y los collares, el corsé, el maquillaje y, al quitarle los lentes negros, se quedó completamente solo.

martes, 29 de julio de 2008

La cura - Marcial Fernández


LA CURA
Marcial Fernández

Cierto día despertó con un terrible dolor en la cara. Desde entonces y durante años visitó médicos generales, neurólogos, acupunturistas, homeópatas, brujas, charlatanes y otros; y a decir verdad ni aspirinas ni drogas ni agujas ni chochos ni otras tantas medicinas atinaban a quitarle el mal. Cobarde como era acabó por contratar un asesino a sueldo. Este definitivamente lo curó.

domingo, 27 de julio de 2008

El volador - Marcial Fernández


EL VOLADOR
Marcial Fernández

Apagó el televisor y la guerra contra el mal estaba declarada. Pedrito iba a ser el primer niño Superhéroe. No obstante, para ello tenía que volverse diestro en el arte de volar, acción que en realidad no presentaba mayor problema, pues tan sólo consistía en saltar al vacío desde el séptimo piso de donde vivía y extender los brazos como Clark Kent cuando se convierte en Supermán. Así que Pedrito abrió la ventana de su habitación. Miró a la banqueta. Padeció vértigo. Dudó un instante; lo pensó dos veces. Sin embargo, valerosamente se arrojó al precipicio. Y "voló al cielo", según dice su epitafio.

lunes, 21 de julio de 2008

La víctima - Marcial Fernández


LA VÍCTIMA
Marcial Fernández

Juró asesinar a toda anciana que se cruzara en su vida. Y así lo hizo hasta aquel día en que siendo tan vieja como el objeto de su desprecio, al mirarse al espejo, primero con odio y luego con absurda ternura, perdonó a su última víctima.

domingo, 20 de julio de 2008

La exhibición - Marcial Fernández




























LA EXHIBICIÓN
Marcial Fernández

El ejército norteamericano mostró a los medios de información el novísimo Cazabombardero Invisible. Y aunque el General R. Smith se declaró satisfecho después de la exhibición, los numerosos periodistas que asistieron al acto no dejan de mirar con desconfianza la citada arma de guerra, ya que como dice The Washington Post: "Nadie vio nada".

sábado, 19 de julio de 2008

Sangre azul - Marcial Fernández


SANGRE AZUL
Marcial Fernández

Para qué le cuento, mi cuna tiene varios blasones y mi linaje es de altísima alcurnia. Pues verá, de todavía vivir, mis padres serían marqueses. Asimismo mis abuelos, bisabuelos y tatarabuelos. Si yo le enseñara todas las ramas de mi árbol genealógico, veríamos tan sólo grandeza, dignidad y sagrados valores. Es más, mi primer ascendiente también fue un noble selvático: un chimpancé.


Publicado en Ficticia
http://www.ficticia.com/

viernes, 18 de julio de 2008

Teatro nocturno - Marcial Fernández


TEATRO NOCTURNO
Marcial Fernández

Se abre el telón. Sale a escena un enano vestido de verde, de largo cabello rubio y ojos como los romboides de un cristal roto. El escándalo poco a poco se transforma en silencio. De pronto, grita un niño loco que se encuentra entre el público. Nadie contesta y todos aguardan la actuación del enano.
La obra no puede dar inicio, una paloma blanca ha irrumpido en el escenario. No es un animal común, es un bicho de tiempo e historia, de maldad y de fascinaciones equívocas.
Otra vez grita el niño loco y cae muerto el enano aterrado por la violencia de la paloma.

Publicado en Ficticia
http://www.ficticia.com/

jueves, 17 de julio de 2008

Mefistófeles - Marcial Fernández


MEFISTÓFELES
Marcial Fernández

Mefistófeles, como un acto más de perversión, decidió venderle su alma inmortal al doctor Fausto, quien le procuró vejez, ignorancia y nulos poderes mágicos. Con ello, Mefistófeles acrecentó su virtuosismo: nunca hasta entonces odió tanto a la humanidad; nunca hasta entonces se sintió tan dichoso. Felicidad sólo comparable con el horror de su condena: vivir en el cielo.

miércoles, 16 de julio de 2008

La herencia de Medusa - Marcial Fernández


LA HERENCIA DE MEDUSA
Marcial Fernández

Estas piezas, damas y caballeros, pertenecen a una época oscura de la cultura griega. Su autor, autora mejor dicho, respondía al nombre de Medusa. De ella se dicen muchas cosas, la mayoría falsas. Sin embargo, lo cierto es que puede ser considerada la madre de la escultura realista, como lo demuestra este grupo de cuerpos humanos. También se dice que fue muerta por un maniático llamado Perseo, quien celoso del buen arte de la señora le cortó la cabeza.

Publicado en Ficticia
http://www.ficticia.com/

martes, 15 de julio de 2008

La magia del sauna - Marcial Fernández


LA MAGIA DEL SAUNA
Marcial Fernández

El obeso Sr. Walsh descubrió la gran fórmula: si permanecía dos minutos más —con respecto a la mañana anterior— adentro del baño-sauna, dicho acto de voluntad le significaría adelgazar un kilogramo de peso diariamente. Y como quien dice, puso cuerpo a la obra (o anti-obra, diría alguno). Y pasaron los meses: y las mañanas de sauna se volvieron mañanas y tardes; y las mañanas y tardes: mañanas, tardes y noches. No obstante, llegó el momento en que el delgadísimo Sr. Walsh no tenía kilogramos de su cuerpo que restar pero sí minutos del día que sumar; esto fue cuando desapareció al enflaquecer un segundo de más.

Publicado en Ficticia
http://www.ficticia.com/

lunes, 14 de julio de 2008

Jaque al rey - Marcial Fernández


JAQUE AL REY
Marcial Fernández

En cuanto el juego es perfecto,
desaparece el juego.
G.K. Chesterton


Tardó veinticinco años de estudios y de derivaciones lógicas pero por fin lo logró: quitar el velo a todo movimiento, conocer una por una cada táctica, descubrir hasta el más mínimo secreto del ajedrez, para así derrotar a cualquiera. Sin embargo, cuando se supo invencible, dicho juego le aburría demasiado cómo para jugar una sola partida.


Publicado en Ficticia
http://www.ficticia.com/

domingo, 13 de julio de 2008

La escuela de Elea - Marcial Fernández


LA ESCUELA DE ELEA
Marcial Fernández

—El movimiento no existe —dijo muy quieto un profesor de filosofía—. Es un hecho: para atrás y para delante no hay nada —puntualizó—. El pasado y el futuro, en cuanto entidades de realidad, no son sino una mera ficción. ¿Qué nos queda? ¿El presente? Tampoco, ya que a cada momento se convierte en pasado y a cada momento se convierte en futuro. ¡Oh, terrible inmovilidad! Pues si me muevo —y el profesor se movió—, vean qué sucede.
En el salón sólo hubo murmullos e incertidumbre, pero se comprobó la tesis del catedrático: no sucedió nada.


Publicado en Ficticia
http://www.ficticia.com/

sábado, 12 de julio de 2008

Tras la huella - Marcial Fernández


TRAS LA HUELLA
Marcial Fernández

No le des más vueltas: el trastorno mental que padece Miguel es muy grave, probablemente sin remedio. La situación es clara y difícil: siente que alguien lo persigue, y por eso huye; empero, a sus espaldas, nunca nadie ha intentado siquiera acercársele. Te lo digo yo, que lo he seguido durante tantos años.

Publicado en Ficticia
http://www.ficticia.com/

viernes, 11 de julio de 2008

La sirena - Marcial Fernández


LA SIRENA
Marcial Fernández

La vi y me quedé boquiabierto: sin duda era una sirena. Cabellos rojos, rostro de infanta, pechos frondosos y cola de pez. En ese momento sentí que mi sola presencia la aterró, pues se revolvía espantosamente como si quisiera escapar de algo: su torso desnudo y su monstruosa cola emergían y desaparecían a ras de la marea. Su canto, asimismo, se asemejaba más a un lamento que a una entonación melodiosa. La imagen duró apenas unos instantes. Más tarde me enteré que en esa misma playa una mujer fue devorada por un tiburón.

Publicado en Ficticia
http://www.ficticia.com/

Un cuento de amor - Marcial Fernández


UN CUENTO DE AMOR
Marcial Fernández

Rudolf, con la cabeza levantada y reclinado en su cadencioso cuerpo la miraba con sus profundos ojos verdes. Ella, esbelta y apetitosa, bailaba enfrente y en torno a Rudolf apenas sin tocar el suelo. Él —es de suponerse— estaba en posición de ataque, con esa nerviosidad serena que siempre le fue tan característica. Ella, seductora, como si no se diera cuenta de la situación, seguía exhibiéndose alegre y provocativa. Rudolf, entonces, de un sólo movimiento atrapó entre sus fauces gatunas a la mariposa, y, de dos mordidas, se la comió.

Publicado en Ficticia
http://www.ficticia.com/

jueves, 10 de julio de 2008

Cirugía - Marcial Fernández


CIRUGÍA
Marcial Fernández

Cuando Julia cumplió 50 años se hizo su primera cirugía plástica. Y fue tal la maravilla, los adelantos de la ciencia, que sus amistades pensaron que había cumplido 30. De ahí que cada nuevo lustro de vida lo festejara quitándose décadas y décadas de arrugas. Así, hasta su muerte, que para muchos fue como si Julia volviera a nacer.

Publicado en Ficticia
http://www.ficticia.com/