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lunes, 5 de diciembre de 2011

Parásitos interplanetarios – Marcos Zocaro



Con los dos soles escondiéndose por debajo del volcánico horizonte, el último de los insectos voladores inicia un moribundo y espiralado descenso a tierra, sellando así el fin de toda clase de vida sobre el planeta. Ante esto, el comandante de la nave nodriza felicita al resto de las naves, miles y miles que pueblan los cielos de este mundo en llamas, por el éxito de la misión: ya todos los recursos naturales y energéticos han sido consumidos. A continuación, sin perder más tiempo, el líder de los parásitos interplanetarios fija un nuevo rumbo y un nuevo objetivo: ahora la víctima será Betelyún, un planeta gigante que orbita alrededor de la estrella Betelgeuse, un planeta cuya civilización jamás podrá defenderse del ataque del Imperio humano.

domingo, 24 de octubre de 2010

Parásitos interplanetarios - Marcos Zocaro


Con los dos soles escondiéndose por debajo del volcánico horizonte, el último de los insectos voladores inicia un moribundo y espiralado descenso a tierra, sellando así el fin de toda clase de vida sobre el planeta. Ante esto, el comandante de la nave nodriza felicita al resto de las naves, miles y miles que pueblan los cielos de este mundo en llamas, por el éxito de la misión: ya todos los recursos naturales y energéticos han sido consumidos. A continuación, sin perder más tiempo, el líder de los parásitos interplanetarios fija un nuevo rumbo y un nuevo objetivo: ahora la víctima será Betelyún, un planeta gigante que orbita alrededor de la estrella Betelgeuse, un planeta cuya civilización jamás podrá defenderse del ataque del Imperio humano.

*Publicado en el número 104 de la revista MiNatura.

miércoles, 7 de enero de 2009

El rostro de la traición - Marcos Zocaro


EL ROSTRO DE LA TRAICIÓN
Marcos Zocaro

La mujer está desquiciada y su andar es vertiginoso; no le interesa que las calles estén repletas y atropella todo a su paso. Ya nada ni nadie le importan. Sus ojos cubiertos de lágrimas parecen lanzar fuego. Su novio y su mejor amiga; su mejor amiga y su novio. Ambos son culpables. No soporta la traición. Le resulta imposible quitar de su mente el rostro del hombre que juraba amarla. Detesta ese rostro, pero pronto lo verá por una última vez… Con el frasco entre las manos, sigue avanzando hacia la casa. El líquido en el recipiente se agita cada vez más. Recién quince minutos después de comenzada su frenética carrera, la mujer alcanza su objetivo: se detiene frente a la puerta, toca el timbre y, cuando la placa de madera se abre, levanta el frasco y el ácido comienza su viaje...