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lunes, 26 de enero de 2009

Olvido - Orlando Van Bredam

OLVIDO
Orlando Van Bredam

Lo terrible sucede una mañana de éstas. Usted sale de su casa y olvida la cara en el espejo. Anda todo el día sin saberlo. Es decir, que nadie se lo dice. Nadie le reprocha tanta lisura, esa página neutra en lugar del rostro. En realidad, usted piensa que nadie lo mira ni lo ha mirado nunca, preocupados como están los demás por sus propias arrugas.
Pero no es así. Ellos murmuran. Y el murmullo crece como una música indeseable. En voz baja, con guiños cómplices y esquelas anónimas que cruzan la oficina, conspiran contra usted.
Tampoco sus vecinos o su mujer o sus hijos le señalan el olvido. Nadie parece advertirlo. Tampoco usted, lógicamente, que al mirarse nuevamente en el espejo, recupera la cara perdida.

Tomado de http://www.ficticia.com/

jueves, 18 de diciembre de 2008

Velorio - Orlando Van Bredam


VELORIO
Orlando Van Bredam

En el momento más concurrido del velorio se escuchó la voz del muerto. No movía los labios pero hablaba. Primero imperceptiblemente, luego con sostenido énfasis. Era su misma voz pero más enérgica. Dijo cosas terribles. Acusó a su viuda de déspota y de haberle sido infiel toda la vida, a sus hijos de perfectos inútiles, a sus compañeros de trabajo de hipócritas, a los comerciantes del barrio de ladrones y a su médico, de asesino. Nadie terminó de escucharlo. Todos huyeron despavoridos. Todos, menos su íntimo amigo: el ventrílocuo.