Mostrando entradas con la etiqueta Pablo Contursi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pablo Contursi. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de julio de 2008

La liebre y la tortuga 2 - Pablo Contursi


LA LIEBRE Y LA TORTUGA 2
Pablo Contursi

Había una vez una liebre que se pasaba dia y noche entrenando para competir en una carrera que decidiera de una vez por todas cuál de los animales de la Creación era el más veloz.
“La liebre es el animal más veloz”, decía con orgullo de solitaria. “Reto a cualquier animal a una carrera infinita hacia los confines de la existencia para probar que ninguno es más veloz que la liebre, y que ninguno es más veloz que esta liebre que soy yo”.
Un día por fin apareció otro animal: una tortuga. La liebre la desafió con un discurso memorable, pero la tortuga contestó:
—Sí, seguro que me ganás.
Y se fue.


Ilustración de Alex (6 años)

Ucronía y misterio 11 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 11
Pablo Contursi

—Gracias a la máquina del tiempo —le dice Fredric Brown a Napoleón Bonaparte—, la Quinta Guerra Mundial no se librará en ninguna época particular, sino en todas.
—Interesantísimo —contesta el otro—, pero ahora me preocupa más que no podamos cocinar este lagarto horrendo sin usar maderas de la balsa.
Nuestros héroes han escapado de una isla misteriosa, y ahora quieren alimentarse de un monstruo que han matado en alta mar.
—Si nos salvamos —dice Napoleón—, prometo reconquistar Europa y regalarte la mitad de su superficie.
Poco después, tras incomparables aventuras, Napoleón volverá a ser Emperador de Ganímedes, Calisto, Io y Europa.
Y le regalará la mitad de esta luna a Fredric.

miércoles, 9 de julio de 2008

La liebre y la tortuga 1 - Pablo Contursi


LA LIEBRE Y LA TORTUGA 1
Pablo Contursi

Había una vez una liebre muy pero muy lenta, la más lenta de todas las liebres, una liebre que una vez quiso jugarle una carrera a una tortuga velocísima, una tortuga que andaba más rápido que cualquier otra tortuga del mundo.
¿Quién ganó la carrera?
Nadie.
Las dos murieron aplastadas por un camión con acoplado en el kilómetro 12,300 de la ruta 9.

martes, 8 de julio de 2008

Ucronía y misterio 10 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 10
Pablo Contursi

Napoleón Bonaparte y Fredric Brown luchan con una manada de dragones.
—Técnicamente —pregunta Napoleón—, ¿es una “manada”, o una “bandada”?
—Depende de si reptan o vuelan, supongo —dice Fredric rebanándole la cola a un reptil gordo y peludo.
—¿Y si nadan? —dice Napoleón esquivando las cornadas de un animalito verde fosforescente del tamaño de un gato. A pocos kilómetros de ahí, la isla de la que nuestros héroes escaparon se yergue ominosa, entre brumas.
De pronto un dragón tricéfalo los atrapa por sus cogotes.
—No teman —anuncia—, he venido a rescatarlos.
Ambos hombres se deshacen en efusivas demostraciones de gratitud.
Nada saben sobre la afición de los dragones a las bromas pesadas.

domingo, 6 de julio de 2008

Ucronía y misterio 9 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 9
Pablo Contursi

Mientras defienden su balsa contra una manada de dragones, Napoleón Bonaparte le pregunta a Fredric Brown:
—Técnicamente, ¿es una “manada”, o una “bandada”?
Entre las nubes, a lo lejos, en las alas de un dragón dorado brillan los rayos vespertinos.
—Técnicamente —contesta Fredric—, los dragones no existen.
—Estamos en problemas, entonces —dice Napoleón.
Sobre la cubierta, un dragón moribundo escupe fuego y le chamusca el flequillo.
—Seamos realistas, Fredric: convirtamos a todos estos monstruos en ositos de peluche.
Napoleón toma su varita mágica y susurra unos conjuros incomprensibles. Al cabo de un rato ésta adopta la forma de un duende, y dice:
—¿No creen que habría que reformular las convenciones del género fantástico?

sábado, 5 de julio de 2008

Ucronía y misterio 8 – Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 8
Pablo Contursi

En una precaria embarcación en el medio del océano Atlántico, Fredric Brown rema enfurecido. Hace horas que no le dirige la palabra a su acompañante.
—Tal vez si hubiera más aventuras, más emociones —dice Napoleón Bonaparte—, más desenlaces inesperados.
Fredric lo mira con ganas de trompearlo, pero se contiene y lo maldice en voz baja. En eso, desde abajo del agua sale un dragón gigantesco y los amenaza con una llamarada que los obliga a detenerse y cubrirse con los remos.
—Ah, genial —dice Fredric—. ¡Lo único que faltaba!
—No, no es lo único: tengo que contarte un secreto.
—¿Y ahora qué, por el amor de Dios?
—¡Fredric... soy tu padre!

Ucronía y misterio 7 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 7
Pablo Contursi

—Temo que los lectores estén aburriéndose de esta saga —le dice Napoleón Bonaparte a Fredric Brown—: las calificaciones no repuntan.
—Mientras estemos sobre esta balsa en el medio del mar, yo no me preocuparía tanto por la opinión de los lectores.
—Qué raro que vos digas eso, Fredric. Justamente vos.
—En la actual situación, el lector, con todo el respeto que me merece, me importa un reverendo comino. ¡Estamos a la deriva, muertos de hambre, y el sol te está afectando mal!
—Pero es que no entendés: al lector hay que entretenerlo.
—¡Basta, basta y basta! ¡Cortala o te dejo remando solo!
Napoleón suspira, mira el horizonte, y dice:
—¿En qué estaremos fallando?

viernes, 4 de julio de 2008

Ucronía y misterio 6 – Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 6
Pablo Contursi

Mientras escapan de una prisión en una isla, Napoleón Bonaparte y Fredric Brown conversan de las cosas de la vida:
—Ah, cómo me hubiera gustado conocer el siglo XX —dice Napoleón.
—El mejor invento fue la máquina del tiempo —dice Fredric.
—¡No me digas! ¿Quién la ideó?
—Leonardo Da Vinci.
—¿Pero no había muerto mucho antes?
—Sí, pero logramos comunicarnos con él.
—¿Eh? Si no existía la máquina aún, ¿cómo viajaron al pasado?
—No viajaron. Esperaron a que Da Vinci viniera del futuro para advertirles que no inventaran nada.
—¿Del futuro?
—Vamos, vamos. Como si en tu siglo XIX no hubiese pasado nada raro. ¡Godzilla presidente de Francia!
—No fue un mal gobernante, dicen.

jueves, 3 de julio de 2008

Ucronía y misterio 5 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 5
Pablo Contursi

Fredric Brown y Napoleón Bonaparte discuten acaloradamente en una habitación:
—¿Qué disparates estás diciendo? —dice Fredric.
—Que sos un británico que viene del futuro a atormentar mis últimos días —dice Napoleón.
—¡Pero es una completa locura! Soy estadounidense, no británico.
—Hay una conspiración en mi contra. ¡Me tienen encerrado, quieren hacerme pasar por loco! Y vos, maldito hijo de...
—Pará, te estás poniendo paranoico. Además, si no recuerdo mal, a vos te recluyeron en...
—¿Paranoico, yo? ¿Insinuás que estoy loco?
—Vamos, tranquilo, era solamente una manera de...
Napoleón le tira una trompada a Fredric, pero lo atraviesa sin tocarlo. Éste lo mira con asombro y le dice:
—¿Quién de nosotros dos es el fantasma?

Ucronía y misterio 4 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 4
Pablo Contursi

Dos tipos charlan sobre las extrañas circunstancias que los reúnen en una celda:
—Estoy seguro de estar soñando —dice Fredric Brown—. Todo lo que veo aquí me recuerda a mi triste infancia.
—¿No serás un viajero del tiempo? —pregunta Napoleón Bonaparte.
—¿Un viajero del tiempo...? ¡Qué gracioso!
—¿Gracioso?
—Tus palabras confirman que sos un producto de mi mente: los viajes en el tiempo son un tema clásico de la ciencia ficción.
—Bueno, ¿y cómo podemos escapar?
—¿Querés escapar? Si me despierto vas a desaparecer, porque no existís de verdad.
—Prefiero eso antes que el encierro.
—A ver, tratá de despertarme: ¡pegame una trompada!
Napoleón le pega, y el universo entero se desvanece.

miércoles, 2 de julio de 2008

Ucronía y misterio 3 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 3
Pablo Contursi

Dos personas hacen planes para fugarse de una habitación cerrada:
—¿Escaparnos? —dice Napoleón Bonaparte—. ¿Cómo?
—Mirá —contesta Fredric Brown—, estoy seguro de que estamos en un sueño.
—¿Un sueño? ¿Tuyo o mío?
—Mío, por supuesto. Vos jamás podrías saber nada de mí: nací después de que murieses. En mi época, en cambio, vos sos una conocida personalidad histórica.
—¿En serio?
—Aparte, todo lo que veo acá me recuerda a mi infancia, a mi alegre infancia: ese jarrón de porcelana, ese cuadro con un faro de luz verde, estas baldosas blancas y negras, ese pico y esa pala...
—¿Y qué me decís de ese cuchillo que tenés clavado en el pecho?

martes, 1 de julio de 2008

Ucronía y misterio 2 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 2
Pablo Contursi

—No sabemos por qué nos encerraron juntos. Yo te conozco: sos un personaje histórico famosísimo. Pero vos no me conocés.
—¿Personaje?
—Perdón, perdón. Pero falleciste antes de que yo naciera.
—Yo afirmo que hoy es 6 de mayo de 1821. No tengo dudas de que soy Napoleón Bonaparte. No tengo dudas de que mi encierro es injusto. Ni tengo dudas de mi odio a los británicos.
—Y yo estoy seguro de que hoy es 12 de marzo de 1972. Me llamo Fredric Brown y soy escritor. Ni Frederick, ni Frederic: ¡Fredric! Escribo cuentos y novelas de misterio policial, por dinero. Y de ciencia ficción, por placer.
—¿Misterio? ¿Ciencia ficción?
—Mientras te voy contando, ¡escapémonos!

domingo, 29 de junio de 2008

Ucronía y misterio 1 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 1
Pablo Contursi

—No es posible que los dos seamos personas reales.
—Y si sólo uno de nosotros es real, ¡el otro es una alucinación!
—Puesto que es imposible que ambos seamos alucinaciones, ¿no?
—De acuerdo. Una alucinación no puede ser causada por una mente imaginaria: debe ser producida por una mente real.
—¿Cómo me dijiste que te llamabas?
—Napoleón Bonaparte. ¿Vos quién sos?
—Fredric Brown. Che, me gustaría saber por qué nos encerraron juntos en este manicomio.
—¿Manicomio? A mí me parece que es una prisión.
—¿Quién nosotros dos es el loco?
—¿Y quién es el inexistente?

Esa música – Pablo Contursi


ESA MÚSICA
Pablo Contursi

Invierno en las montañas. Un frío de congelarse. Entre estación y estación, un joven se abre paso en el vagón repleto de personas, gallinas y chanchos. Nos obsequiará una canción típica —pienso—; una música que, hendida durante siglos en el silencio de los valles por la necesidad humana de lo estético, saldrá al encuentro de nuestros oídos como delicado pajarillo blanco que escapase desde una jaula de acero a la luz de la primavera luego de un chubasco tibio que perfumase las praderas y los arroyos con un arco iris de placidez. Pero algo en esos sonidos me inquieta un poco. Y luego entiendo: esa música suena como el orto.

domingo, 22 de junio de 2008

Cómo bañar a un individuo de la especie Uropsilus erectus horribilis sin perder el buen nombre ni la vida en el intento - Pablo Contursi


CÓMO BAÑAR A UN INDIVIDUO DE LA ESPECIE UROPSILIS ERECTUS HORRIBILIS SIN PERDER EL BUEN NOMBRE NI LA VIDA EN EL INTENTO
Pablo Contursi

Estimado lector: Si tienes este documento ante tus ojos es porque en la nota tricentésimo cuadragésimo tercera del volumen septuagésimo cuarto del Índice magno leíste una referencia al ejemplar MS-QI09, incunable que en sus páginas noventa y cinco a noventa y siete afirma la existencia de un manuscrito de dudosa autenticidad conocido como Xenodeinocryptophobobionomicon.
Si ya has procedido conforme a lo que se recomienda en sus páginas: cuarenta y seis y subsiguientes, quinientos cuarenta y cinco, y seiscientos noventa y dos hasta seiscientos noventa y nueve; entonces no queda más que avisarte: ¡cuidado, en serio!

domingo, 15 de junio de 2008

Kafka en el taller - Pablo Contursi


KAFKA EN EL TALLER
Pablo Contursi

Estimado Franz:
Hemos leído tu cuento. El principal defecto que tiene es que no está claro si lo que pasa es real, un sueño, una alegoría, una humorada, o qué. Es muy poco creíble la reacción de la familia del protagonista, ¡por no hablar de sus propios pensamientos y actitudes!
No es la primera vez que escribes este tipo de cosas, y algunos de nosotros comenzamos a pensar que nos estás tomando el pelo. Espero que no sea así.
Nos vemos la semana que viene, pero trabaja en el texto.
Saludos cordiales,
Bugs Bunny.

jueves, 12 de junio de 2008

Doble Buda - Pablo Contursi


DOBLE BUDA
Pablo Contursi

—Uno de nosotros es una persona real —dijo Buda—, y el otro es un personaje.
—¿Estás loco? —dijo su réplica idéntica.
—Lo digo en serio: es una especie de juego del que depende nuestra existencia.
—Bueno, sí, por supuesto. Me tengo que ir, nos vemos después, acordate de...
—¡No te vayas! ¡Hablo en serio!
—Calmate, aflojá un poco con tanta...
—¡Si te vas, desaparecés!
—¿Es una broma pesada? Qué raro, a vos no te...
—¿No ves que te obligan a interrumpir las oraciones? ¡Tratan de meter todo en menos de cien palabras!
—Chau, loco.