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domingo, 30 de diciembre de 2012

Cruzados - Raúl Sánchez Quiles


Las rodillas han dibujado una depresión sobre la gran alfombra donde un mar de túnicas blancas se mece ante mis ojos. Todos están orando en una misma dirección, con idéntica fe y con los mismos pies descalzos.  Imbuido por la liturgia de la oración y cegado por una avalancha divina que me sepulta, imagino un futuro mejor para los míos. Las rodillas clavadas sobre la tela me unen a una tierra infecta de infieles. Cuando esta cabeza se acerca al suelo con cada flexión del tronco, puedo oler el mal que me rodea más allá de los muros de este edificio sagrado. En un momento de pausa y reflexión, me acaricio la barba y añoro la muerte. Nada ha cambiado en los últimos 912 años. En Europa debe haber alguien que ahora esté afilando su espada.

Tomado de Hiperbreves, S.A.
Sobre el autor: Raúl Sánchez Quiles

jueves, 8 de noviembre de 2012

Vaho - Raúl Sánchez Quiles



Primero un calzoncillo, luego dos calcetines. Me enfundo el pantalón y detrás viene la camiseta. En el armario busco un jersey y en el respaldo de la silla de la cocina encuentro mi cazadora de pana. Si no llego a tropezar con las botas de camino a la puerta, habría salido descalzo. En los días de frío, como éste, también cojo los guantes, la bufanda y un gorro de lana azul. La luz de la mañana me molesta y siempre me coloco unas gafas de sol enormes que alguien dijo que eran modernas. Mientras paseo por la calles y me cruzo con otros seres cubiertos, reparo en que sólo el vaho da fe de que aquí debajo existe un cuerpo.

Sobre el autor: Raúl Sánchez Quiles

miércoles, 31 de octubre de 2012

La sonrisa - Raúl Sánchez Quiles



Aquel hombre me prometía un futuro mejor desde su cartel. Me sonreía y parecía sincero. Por eso le di mi último voto de confianza y puse en sus manos libres de callos e impurezas los restos agonizantes de mis esperanzas. Con ese apoyo personal, sumado al de otros muchos ciudadanos ingenuos, salió al balcón henchido de gloria y celebró su triunfo alzando los brazos y enseñando los empastes negros. De eso hace ya seis meses. Ahora no quiere recibirme porque está muy ocupado. Yo sigo sin casa y sin trabajo en el mismo barrio patético de siempre. Sus carteles han perdido ya el color, pero a este sinvergüenza no se le ha borrado la sonrisa. Que se ría, que yo tengo cuatro años para meditar mi venganza.

Sobre el autor: Raúl Sánchez Quiles

sábado, 27 de octubre de 2012

Vacaciones I – Raúl Sánchez Quiles



No respondía al teléfono, ni a los correos electrónicos. No actualizó su blog, tampoco su web. Además, no se registraron movimientos en su cartera bursátil. Por supuesto, lo dieron por muerto. Y en realidad lo había secuestrado su familia.

Tomado de: http://hiperbreve.blogspot.com/

Sobre el autor. Raúl Sánchez Quiles

martes, 5 de junio de 2012

El núcleo - Raúl Sánchez Quiles



El profesor Lindenbrock, Axel y Hans Bjelke se han quitado la vida. Los cuerpos aparecieron despeñados en una ladera del volcán Sneffels. Cuentan las crónicas islandesas que todo ocurrió después de que decidieran reemprender su histórico viaje en el siglo XXI. Lo consiguieron, pero no pudieron soportar su nuevo descubrimiento: en el centro de la Tierra hay un centro comercial.

Acerca del autor:
Raúl Sánchez Quiles

lunes, 16 de abril de 2012

Milagros - Raúl Sánchez Quiles


A pesar de sus denodados esfuerzos, sus desesperados fieles gravemente enfermos seguían cayendo como moscas. De nada valían sermones, imposiciones de manos, oraciones conjuntas o llamadas a la voluntad del Supremo Hacedor.
Seguían muriendo más pronto que tarde. En su descargo hay que decir que ya acudían a su templo bien jodidos. Buscaban milagros, pero lo cierto es que no ponían nada de su parte. Al final, el desdichado predicador tuvo que cerrar su iglesia e iniciar una provechosa carrera como vendedor de pulseras magnéticas.

Publicado en Hiperbreves, S.A.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Parásitos - Raúl Sánchez Quiles



El señor del traje y el puro se bajó del Audi acompañado por otros dos individuos de chaqueta y gafas negras. Me dio una bofetada, me pidió más austeridad y se llevó el cartel de “No tengo trabajo, sino hambre” y la lata con las monedas. No pude apuntar la matrícula, pero su cara me suena.

Tomado de Hiperbreves, S.A.

domingo, 22 de mayo de 2011

El fraude - Raúl Sánchez Quiles


Vivo acostado en una especie de estudio minúsculo. Apenas puedo incorporarme unos 30 grados. Mis pies y mi cabeza gozan de una autonomía reducida: 10 centímetros por abajo y 10 centímetros por arriba. No tengo baño ni cocina. Ni siquiera una mísera barra americana sin mujeres. Mi vivienda se limita a un rectángulo hecho casi a la medida. Eso sí, es mullido, cálido y tranquilo, extremadamente tranquilo. No tengo ni una queja de los vecinos. Lamento que esté mal iluminado y que su ventilación sea prácticamente nula. Es todo interior. No hay teléfono, electrodomésticos, enchufes o tomas para la antena de televisión. Carezco de armarios y, según mis cálculos, esta vivienda no supera el metro cuadrado. Llevo casi siete meses sin pagar hipoteca ni agua ni luz ni basura ni contribución urbana... Cada día estoy más convencido de que me han vendido un nicho.

Tomado de Hiperbreves, S.A.

lunes, 16 de mayo de 2011

Órdenes – Raúl Sánchez Quiles


Corren, se apostan, disparan. Se dispersan, forman, disparan. Desde el suelo, desde el cielo, bajo mantos blindados. En la tierra y en el agua. No cesa la guerra. Corren y disparan. Se agachan y disparan. No miran y disparan. Los civiles huyen. Balas, misiles, bombas y minas acechan. Buscan. Encuentran. Se les ve entre trincheras, en pequeños grupos o grandes formaciones. A pie o en vehículos. Sin parar. Sin piedad avanza el ejército de los hombres sin cabeza. Las órdenes les llegan de lejos. Las da un niño idiota.

Tomado de Hiperbreves, S.A.

domingo, 24 de abril de 2011

B-613 – Raúl Sánchez Quiles


Aquel día erupcionó un volcán en mi jardín. Vino precedido de leves movimientos sísmicos hasta que se manifestó de forma violenta con una andanada de piroclastos, una columna de dos metros de cenizas y un pequeño hilo de lava que bajó por la rampa del garaje. Mi mujer ya estaba llamando al seguro de hogar cuando vi a un extraordinario hombrecito rubio que me miraba gravemente. Antes de irse, sólo me dijo: “Nunca se sabe lo que puede ocurrir”. Desde entonces, no he dejado de buscar baobabs por toda la casa.

Tomado de Hiperbreves, S.A.

viernes, 25 de marzo de 2011

Metamorfosis - Raúl Sánchez Quiles


Esta noche he crecido 25 centímetros de golpe. Mi piel ha cambiado de color, brilla y se ha cubierto en parte de plumas. Mi pelo se ha encrespado y coloreado como la cola de un pavo real. Mis ojos crecen, destacan en un marco oscuro y pasan en un suspiro del marrón al amarillo. Han cambiado tanto que ya no parecen mis ojos. La boca, que también ha crecido en grosor y volumen, encierra unos dientes repentinamente blancos y brillantes. Mis uñas, ahora convertidas en algo parecido a unas garras, tienen tonos púrpura con matices negro obsidiana. Cualquiera diría que ahora soy un monstruo, si no fuera por el tanga y las plataformas rosadas.

Tomado de Hiperbreves, S.A.

martes, 1 de febrero de 2011

La campaña - Raúl Sánchez Quiles


Preparad los caballos más veloces, convocad a los guerreros más leales y reunid a los arqueros más certeros. Pulid los yelmos y las espadas; lubricad las picas y los escudos; afilad las hachas y las dagas, y sacad lustro a los estandartes. Hoy, al amanecer, quiero todas las catapultas, las torres de asedio y los arietes en las afueras del castillo. Empieza una nueva campaña. Quiero todo dispuesto para partir hacia la conquista de mundos nuevos, derribar imperios y derrocar monarcas débiles. Vamos a ampliar las fronteras de nuestro reino con la fuerza de nuestras armas. Y con la firme voluntad de nuestro pueblo sometido.

Tomado de Hiperbreves, S.A.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Al origen - Raúl Sánchez Quiles


Salió un día de un lugar cálido y cercano y ahora lucha cada noche por regresar, al menos en parte, a algún barranco acogedor que le resulte vagamente familiar; a alguno de esos despeñaderos que le recuerden los precipicios húmedos de su origen. Las noches en que no logra su objetivo, opta entre reencontrarse con otras cinco partes de sí mismo o cruzar la frontera, pagar el canon y recorrer con los ojos cerrados alguna de esas gargantas sin nombre que surgen en pleno corazón de las ciudades.

Tomado de Hiperbreves, S.A.

miércoles, 6 de octubre de 2010

No pasa nada - Raúl Sánchez Quiles


¿No escuchas ese ruido? Parece que alguien ha entrado en la casa. No te levantes. Tápate con la sábana. Aquí, en la cama estaremos seguros (Mientras acaricia su pelo, desliza una mano hacia la mesilla de noche. Abre la gaveta y saca su pistola. Siempre está cargada y nunca tiene puesto el seguro). No llores, no pasa nada. Tú espérame aquí, bien tapada, que yo vuelvo enseguida (Sabe que ya tocó que lo vinieran a buscar, pero duda entre luchar o rendirse. Primero apunta al bulto sobre la cama y luego se mete el cañón en la boca. Repite el movimiento tres veces de forma mecánica, como si quisiera memorizar el último gesto de sus vidas).

jueves, 16 de septiembre de 2010

El buen malo – Raúl Sánchez Quiles


Abel mató a Caín, pero se las arregló bien para que las sagradas escrituras contaran para siempre lo contrario. Le bastó con un incesto, un doble parricidio y un sutil cambio en el Génesis. El resto es la historia de la humanidad. La de sus confusos descendientes.

Tomado de Hiperbreves, S.A.

miércoles, 14 de julio de 2010

Sí, juro - Raúl Sánchez Quiles


¿Jura usted decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? El silencio colonizó hasta el último rincón de la sala y el testigo, cabizbajo, reparó en la suciedad de las puntas de sus zapatos. El público miraba su nuca y compartía gestos callados. Su señoría aguardaba paciente, mientras el fiscal se rescaba con disimulo la pierna y los abogados trataban de ocultar, sin éxito, su impaciencia letrada. El "sí, juro" retumbó solemne, acalló los murmullos y apaciguó las pulsaciones de los nerviosos implicados. Los ojos del testigo se clavaron en las gafas del juez y, en apenas una hora, contestó a todas las preguntas sin titubeos. Como sólo saben hacer los buenos mentirosos.

Tomado de Hiperbreves, S.A.

jueves, 8 de julio de 2010

Supervivientes - Raúl Sánchez Quiles


Después del terremoto, los supervivientes salieron a las calles cubiertos de polvo y sangre seca. Caminaban como espectros por las calles rajadas, entre edificios torcidos, jirones de casas y restos de normalidad. Un niño arrastraba un peluche ileso, con el rostro lleno de polvo de cemento fraguado con lágrimas y mocos. Una mujer lloraba arrastrando una chola roja, tres rulos y una clavícula rota. Dos hombres sin zapatos, abrazados como amigos borrachos, avanzaban separados por la línea blanca y quebrada de la calle, sin mirar al chico que, atrapado bajo tres planchas de hormigón, pedía sin fe ayuda con su única extremidad sana. Nadie reparaba en los demás. Todos avanzaban con un rumbo fijo. Buscaban una tele para ver qué había pasado.

Tomado de Hiperbreves, S.A.

Ilustración: "Terremoto" de Fernando Botero