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domingo, 28 de marzo de 2010

Señales de humo - Sergio Gaut Vel Hartman & Rafael Vázquez Suárez



Dijo el parapsicólogo: —Los fantasmas pueden leer el humo de los libros que arden. —Nos contempló y siguió preguntando—. Pero, ¿qué ocurre cuando no entienden un capítulo especialmente abstruso? —Arrojó al fuego la “Metafísica” de Aristóteles y fuimos testigos de que las llamas, luego de consumirlo, reconstruían una y otra vez el indescifrable texto.


sábado, 13 de febrero de 2010

Viento de palabras - María del Pilar Jorge y Rafael Vázquez


Cuando el temporal sacude las ramas y agita las hojas de los árboles, busco refugio en mundos escondidos en los poemas. Mientras el agua golpea los vidrios de las ventanas, abro un libro, me visto con sus cálidas palabras y me abrigo de la tormenta. Después, sólo quiero correr y dejar que la lluvia moje mi rostro, mi pelo, mi ropa. Entonces, cierro el libro y dejo de leer tus versos.

miércoles, 3 de febrero de 2010

La paradoja de Bertrand Russell - Sergio Gaut vel Hartman & Rafael Vázquez Suárez


Isidoro Cañones trabajaba para una editorial que solo aceptaba redactar las autobiografías de aquellos que no podían escribirlas por sí mismos. Pero un día, entrando en la vejez, quiso narrar su propia historia. ¿Cómo hacerlo sin contravenir la norma? Por suerte los años le habían enseñado muchas cosas sobre el ser humano.
Se sentó frente al teclado del ordenador y comenzó a describir al extraño que todo hombre contiene en su interior. Ese sujeto, ese Isidoro Cañones casi ficcional, terminó representándolo a la perfección, más, tal vez, que si hubiera contado la verdadera historia.

martes, 26 de enero de 2010

Ausencias de reflejos - Rafael Vázquez Suárez


No vemos lo cotidiano del mismo modo, acostumbrados a las mismas imágenes un día tras otro, los ojos las asimilan al fondo borroso y familiar, de este modo pueden concentrarse en lo diferente, en lo que quizás nos hiere o nos salva.
En estos paseos de la mirada sobre las cosas conocidas, no es extraño asomarnos al espejo y sentir de pronto el vértigo de la ausencia ocupando el lugar exacto donde debería estar nuestro rostro.

Foto: Puerto Montt, Nanim Rekacz

sábado, 7 de noviembre de 2009

Editar la piel - Rafael Vázquez Suárez


La vida tiene un plazo de caducidad escrito en cada célula. Alcanzada la fecha límite, probamos con máscaras de algas, tratamientos de oxígeno, velos de colágeno, pero nada puede devolvernos al día que dimos el primer beso, que viajamos a la luna sobre otra piel.
Algunos no se resignan y malviven con células, tejidos, órganos fantasma, mientras otros, frente al espejo, con sofisticadas técnicas, incapaces de asimilarlo, no piensan en otra cosa más que en editar la luz con que nos vemos.

Imagen: René Magritte, "La philosophie dans le boudoir"

domingo, 4 de octubre de 2009

Espejos de palabras - Rafael Vazquez


Cuando hablaron de espejos que cuentan la luz, que detallan los perfiles y los colores, pensamos en voces sensuales, en descripciones piadosas de los rostros, de los torsos y de las sonrisas. Y a veces era así. Los espejos decían en cierto modo lo que queríamos oír. Pero otras veces era tal el espanto de los estragos del tiempo que el azogue prefería narrar las paredes del fondo, la grifería de acero inoxidable, la lámpara de araña.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Espejos impiadosos - Rafael Vázquez


Nos asomamos al cristal azogado cada día y no sabemos con qué vamos a encontrarnos al otro lado, a quién en nuestro lugar. Culpamos al tipo de luz, a los reflejos, a la suciedad que se agarra al vidrio, salimos a la calle con la excusa preparada de que el responsable de las canas, de las arrugas, de los surcos en el rostro, no fue otro sino el estado del espejo esa mañana.

lunes, 31 de agosto de 2009

Insomnio de vigilias - Rafael Vázquez & Oriana Pickmann



Insomnio de vigilias - Rafael Vázquez & Oriana Pickmann

Suena el despertador, pero por más que lo busco no consigo encontrarlo. Siento que tratan, inútilmente, de traerme de vuelta a este mundo, pero mis ojos y mis oídos permanecen irremediablemente llenos de sueños. Minutos, horas narcóticas que pasan, mientras busco mi cuerpo y el de los demás a tientas, escuchando que me gritan, que me llaman, que me sacuden, intentando vanamente devolverme al otro lado de los ojos. ¿Qué hilo de Ariadna puede servir para hallar el camino que conduce a la vigilia? ¿Qué sendas interiores debo recorrer para encontrar, finalmente, los ansiados despertares?
El único camino posible es el de la rutina y el olvido. Sólo quien se pierde en sus redes, idénticas en la vigilia y en el sueño, encuentra la realidad.

sábado, 1 de agosto de 2009

Siempre juntos - Javier López y Rafael Vázquez


Nada es igual cuando aparecen fantasmas en nuestras vidas. Entonces descubrimos que no todo es tan sólido como creíamos.
Por eso, cuando el espectro surgió, yo y mil fantasmas cotidianos salimos huyendo de mi hogar, mientras éste se desvanecía.