Mostrando entradas con la etiqueta René Avilés Fabila. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta René Avilés Fabila. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de marzo de 2012

El hombre lobo - René Avilés Fabila



Damas y caballeros: están a punto de presenciar una de las más asombrosa metamorfosis: este terrible y feroz lobo, de aspecto innoble y aterrador, mediante efectos especiales que hemos conseguido llevar a cabo (en unos minutos parecerá que estamos en plena noche de luna), se transformará en un lastimoso e indefenso ser humano.

Acerca del autor

lunes, 17 de octubre de 2011

Hambre - René Avilés Fabila


Desperté con un apetito atroz e inaplazable; me dirigí a la cocina: el refrigerador estaba vacío; de una alacena obtuve un libro con docenas y docenas de sabrosísimas recetas; de inmediato lo herví en la olla a presión y luego puse la mesa dispuesto a darme un suculento banquete con sus páginas.

Sobre el autor: René Avilés Fabila

jueves, 9 de junio de 2011

El error de Prometeo – René Avilés Fabila


Ahora que el planeta se extingue con rapidez, que la humanidad lo ha destruido, Prometeo observa con aflicción. Ah, si no le hubiera dado el fuego a los hombres, jamás hubieran llegado tan lejos en sus afanes destructivos… Pero de nuevo el castigo de Zeus llega hasta él y espantosos buitres le comen las entrañas. De nada le sirvió la hazaña.

viernes, 6 de mayo de 2011

El vampiro literario - René Avilés Fabila


Las 12 de la noche. La luna estaba oculta tras nubes espesas y entonces la oscuridad aterraba. El vampiro abandonó su féretro en busca de víctimas que le proporcionaran alimento. Se puso su capa negra y avanzó hacia la biblioteca del gran castillo amurallado. Sus pies apenas tocaban el suelo, casi flotaba. Mostrando lo colmillos marfilinos y agudos parecía sonreír. Era un espectáculo macabro que pocos hubieran resistido. Sus ojos rojizos brillaban en la noche y lo conducían hacia sus objetivos.
Ya en la biblioteca, el monstruo infernal prendió la pequeña lámpara del escritorio y sin mayores trámites tomó libros de Cervantes, Shakespeare, Poe, Joyce, Kafka, Proust, Faulkner, Hemingway… y se dispuso a beberles la sangre para escribir su novela.

miércoles, 20 de abril de 2011

Diálogo imposible sobre Poe - René Avilés Fabila


Con admiración para  Sergio Gaut vel Hartman

Borges: “La muerte y la locura fueron los símbolos de que ése (Poe) se valió para comunicar su horror de la vida; en sus libros tuvo que simular que vivir es hermoso y que lo atroz es la destrucción de la vida, por obra de la muerte y de la locura”.*
MK: Hoy tendría que visitar a un psiquiatra.
Borges: “Sin la neurosis, el alcohol, la pobreza, la soledad irreparable, no existiría la obra de Poe. Esto creó un mundo imaginario para eludir un mundo real; el mundo que soñó perduraría, el otro es casi un sueño.”**
MK: Insisto, quien redactó esa literatura, como Kafka la suya, requería de tratamiento profesional.
RAF: Estoy de acuerdo, Borges, no así con usted, María: Si Poe se hubiera sometido a tratamiento psicológico, sus días habrían concluido escribiendo Mujercitas de Louise M. Alcott.

***Las palabras de Jorge Luis Borges aparecieron en La Nación,  Buenos Aires, 1949.

René Avilés Fabila

jueves, 7 de abril de 2011

Frankensteiniana - René Avilés Fabila


El señor Gerardo de la Torre fue arrollado por el tren de Cuernavaca. Como es costumbre, trató de pasar primero y no supo calcular la velocidad de la máquina. De su cuerpo despedazado, según informaron médicos del Banco Nacional de Reconstrucción Humana, sobreviven algunos dedos de la mano derecha, la pierna izquierda, y la nariz, hallada lejos del sitio del accidente, aún daba señales respiratorias. Estos órganos fueron conducidos a un refrigerador en donde aguardan ser colocados en otros cuerpos.

René Avilés Fabila

Imagen: Fusilero marino, Diego Rivera.

lunes, 4 de abril de 2011

Wells y Einstein - René Avilés Fabila


Aquel científico necesitaba saber qué sucedería si en la máquina del tiempo retrocedía al momento en que sus padres estaban por conocerse e impedir la relación.
Apareció en esa época sin mayores dificultades. Un joven llegaba al pueblo donde el destino le deparaba una esposa. De inmediato supo quién era. No en vano había visto fotografía del álbum familiar. Lo que hizo a continuación fue relativamente sencillo: convencer a su padre de que allí no estaba el futuro, de que mejor fuera a una gran ciudad en busca de fortuna. Y para cerciorarse lo acompañó a la estación de ferrocarril. Se despidieron y mientras desde la ventanilla una mano se agitaba, el riguroso investigador sintió como poco a poco se desvanecía hasta convertirse en nada.

martes, 21 de octubre de 2008

La comida del distraído - René Avilés Fabila


LA COMIDA DEL DISTRAÍDO
René Avilés Fabila

Llegó al lujoso restaurante y el mesero, por descuido, en lugar de ofrecerle la carta, le entregó la cuenta. El cliente vio la abultada suma y, sin más, pagó añadiendo una generosa propina.
Salió a la calle sintiéndose terriblemente satisfecho: la comida había sido magnífica, los vinos también y el postre insuperable; caminaría un poco para ayudar a la digestión.

Ilustración: Salvador Dalí

viernes, 27 de junio de 2008

El juicio – René Avilés Fabila


EL JUICIO
René Avilés Fabila

Los responsables fueron apresados, juzgados y condenados. Ninguna de las pruebas presentadas por el abogado defensor pudo salvarlos de la prisión. Su delito —haber masacrado a Wagner— los condujo directo a la cárcel. Iban encabezados por el criminal director; de la orquesta sólo se salvaron dos violines y un oboísta, a quienes el jurado, integrado por críticos musicales, encontró inocentes durante aquella lamentable sesión musical que desafinó brutalmente.

De Fantasías en carrusel I

jueves, 26 de junio de 2008

Pretexto para no ir a una fiesta - René Avilés Fabila


PRETEXTO PARA NO IR A UNA FIESTA
René Avilés Fabila

Estimado don Edmundo Domínguez Aragonés:
Nada me hubiera impedido asistir a vuestra fiesta, salvo la muerte, así que dad por hecho mi fallecimiento y de este modo mi presencia al otro lado de la ciudad en un inevitable funeral: el mío.
Pero si acaso mañana o pasado mañana sabéis de mí en alguna reunión social, entonces no os quedará más remedio que creer en la resurrección de la carne y poneros a glorificar al Señor.

(De Fantasías en carrusel II)

lunes, 23 de junio de 2008

Franz Kafka - René Avilés Fabila


FRANZ KAFKA
René Avilés Fabila

Al despertar Franz Kafka una mañana tras un sueño intranquilo se dirigió hacia el espejo y horrorizado pudo comprobar que:

a) Seguía siendo Kafka
b) No estaba convertido en un monstruoso insecto
c) Su figura era todavía humana

Seleccione el final que más le agrade marcándolo con una equis.