… Plinio dice haber visto un Hipocentauro, conservado en miel,
que mandaron de Egipto al emperador. En la Cena de los siete sabios,
Plutarco refiere humorísticamente que uno de los pastores de Periandro,
déspota de Corinto, le trajo en una bolsa de cuero una criatura recién nacida
que una yegua había dado a luz y cuyo rostro, pescuezo y brazos eran humanos
y lo demás equino. Lloraba como un niño y todos pensaron que se trataba
de un presagio espantoso. El sabio Tales lo miró, se rió y dijo a Periandro que
realmente no podía aprobar la conducta de sus pastores.
miércoles, 18 de junio de 2014
jueves, 12 de junio de 2014
Veggies – Fabián García
Un día la ciencia descubrió que la lechuga chillaba al ser arrancada de la tierra. Al enterarse de esto los veganos del mundo casi enloquecen de culpa y de pena. Renegaron, entonces, de ensaladas, y empezaron a comerse las piedras. Buscaron fundamentos en creencias orientales, en mitos. Sostuvieron que tragarse cascotes era "generar un núcleo rocoso como el del planeta" lo que permitiría sintonizar mejor con él.
De todas formas se morían de a miles. Pero la ciencia se apareció al tiempo con otra mala noticia. Las piedras sentían el dolor también, y eran capaces incluso de nostalgia. Esta vez sí cundió el desespero. No quedando ya como alimentarse del entorno (los granos ya no contaban para entonces, lo mismo hubiera sido devorar un feto) sugirió alguien volver a comer carne.
Pero, aclaró, "sin alterar el medio ni dañar a terceros".
La vida tiene un precio - Isabel Mª González
Quiso ser humano: aprendió a mentir. No tardó en darse cuenta de que sería el único que no podría permitirse el lujo de hacerlo sin ser descubierto. Era tan difícil no mentir nunca, si incluso tenía que mentirse a sí mismo para poder seguir viviendo. Hoy, apesadumbrado, observa como su nariz se pierde en el horizonte sin que pueda hacer nada por evitarlo. Allí se le pone el sol, allí le sale la luna, y allí se queda dormido soñando despertares de maderas finas.
Sobre la autora: Isabel María González
sábado, 7 de junio de 2014
Sin saberlo - David Moreno
Asomada estás, cuando un fuerte viento empieza a soplar. Se hace tan intenso que consigue despegar las letras del libro que sostengo en mis manos. Como una tormenta de arena, se dirigen en remolino, hacia el cristal de tu ventana donde acaban chocando. Allí, dibujan un enorme te quiero.
Tomado de No Comments
Sobre el autor: David Moreno
miércoles, 4 de junio de 2014
Sucio - Rafael Blanco Vázquez
No había manera de sentirse más inteligente que él. Uno podía sentirse más emocional, más sentimental, más impulsivo, más indulgente, más humilde, más amigo de sus amigos, pero no más inteligente. Por eso todos lo terminaban abandonando, antes o después. Porque no podían sentir piedad. A las mujeres que le hacían la vida imposible se les llenaba la boca agrediéndole, con la mano en el pecho:
—Pero me ha encantado conocerte y salir contigo, aunque no haya funcionado. Eres la persona más inteligente que conozco, y la inteligencia es un bien escaso. Siempre te tendré un gran cariño. De eso no te quepa duda.
La palabra inteligencia no formaba parte del vocabulario de sus pocos amigos, los únicos que nunca intentaron doblegarlo.
Sobre el autor: Rafael Blanco Vásquez
La caída - Mario Cesar Lamique
—Una desgracia con suerte— exclamó Wilmar, cayendo en una especie de arboleda, pero esponjosa, se sintió envuelto y arropado
Siempre pensó que no hacía otra cosa que estar cayendo, pero esta vez fue de verdad, caer es como correr rápido, muy rápido hacia abajo.
Se despertó luego de la explosión en un el lugar suave y acolchonado.
—Una desgracia con suerte—gritó contento, eufórico con la impunidad de sentirse solo sin que nadie lo estuviera escuchando.
Una suerte con desgracia, pensó mientras miraba a Wilmar; comer humanos siempre le caía mal, pero,como decían en su planeta “ para el hambre no hay humanos ”,mejor sufrir porque te cayó mal alguien que por hambre, se dijo, contento pero sin euforia, sin gritar.
Emergieron lentamente púas filosas, hambrientas.
Una suerte con desgracia, volvió a decir, mientras esbozaba una leve sonrisa, como lo hace cada vez que está a punto de almorzar.
Sobre el autor: Mario Cesar Lamique
lunes, 2 de junio de 2014
Reseña - Anna Rossell
Ébano, aquel apasionante libro de Kapuscinsky, hablaba de otra forma del continente africano y sus culturas. Sus iconos no eran dioses adorados por tribus bárbaras y primitivas que usaban el látigo y se adornaban salvajemente perforando sus cartílagos, sus bocas y orejas. El libro desarrolla su temática con visión antropológica. Su mirada es cálida pero objetiva, tampoco mística, no es la del individuo que se autoconsidera superior, sino la del curioso, ávido de saber, que observa otros valores equiparables a los propios: ninguna etnia africana vive en un lugar pestífero ni sórdido por tradición, sus vínculos familiares son otros, pero igualmente válidos. Su observación no es rápida y superficial, sino detenida y profunda. Es un estímulo para el auténtico viajero. Barre de un plumazo los cáusticos prejuicios del blanco que, por muchos siglos, vio el continente negro con pésima mirada.
Sobre la autora: Anna Rossell
La mala memoria - André Breton
Me contaron hace tiempo una historia muy estúpida, sombría y conmovedora. Un señor se presenta un día en un hotel y pide una habitación. Le dan la número 35. al bajar, minutos después, deja la llave en la administración y dice:
—Excúseme, soy un hombre de muy poca memoria. Si me lo permite, cada vez que regrese le diré mi nombre: el señor Delouit, y entonces usted me repetirá en número de mi habitación.
—Muy bien, señor.
A poco, el hombre vuelve, abre la puerta de la oficina:
—El señor Delouit.
—Es el número 35.
—Gracias.
Un minuto después, un hombre extraordinariamente agitado, con el traje cubierto de barro, ensangrentando y casi sin aspecto humano, entra en la administración del hotel y dice al empleado:
—El señor Delouit.
—¿Cómo? ¿El señor Delouit? A otro con ese cuento. El señor Delouit acaba de subir.
—Perdón, soy yo… Acabo de caer por la ventana. ¿Quiere hacer el favor de decirme el número de mi habitación?
Acerca del autor: André Breton
sábado, 24 de mayo de 2014
En el camino del bosque - Claudio Leonel Siadore Gut
Apareció sin pretensiones en el camino del bosque, como se manifiesta la guadaña de la luna entre las hojas que caen, mientras crujían las piedras sus monótonos coloquios.
A simple vista era un resplandor blanco, persistente y ojival, acompañado del murmullo de una colmena.
Rompiendo ese velo de hiedra que la naturaleza dispensa, una niña entristecida y cuyas manos templaba el llanto, deslumbrada quedó ante aquél prodigio, aunque tenía los ojos cerrados.
Bajo un ciprés que danzaba, arrodillada quedó al momento, y santiguada, comenzó a rezarle entre sollozos a la figura virginal, mirándola a través del cerrojo de sus dedos. Y tan poseída imploró, y tan complacida se fue, que la romanza del silfo no escuchó.
Sobre el autor: Claudio Leonel Siadore Gut
miércoles, 21 de mayo de 2014
Sin pena ni gloria - Juan Carlos Vecchi
Rompió el espejo un viernes a la noche, medianochando el desgraciado pronóstico popular.
Otro sábado sin novedades por los cuatro cardinales de la vida; salvo ese Epifanio Poliya que aparece en la sección "Necrológicas Humanas", del diario local.
En la siesta del domingo lo velaron sin pena ni gloria; claro que estuvo Gloria Pérez, el último de sus amores, quien dejó en la sala cuatro o cinco lágrimas secas y un ramo de flores insatisfechas; también marcó tarjeta mortuoria Josecito Pena, empleado de la sala velatoria.
El lunes, durante el entierro, se arrimaron unos pocos: los cuatro o cinco que el martes lo pasaron por las catapultas del olvido.
¡A la miercoles! ¿No eran siete los desgraciados años cuando uno rompe un espejo?
Sobre el autor: Juan Carlos Vecchi
Egolución - David Moreno
El primer día que jugó en la primera división, con el campo a rebosar, se le puso la piel de gallina. Su falta de experiencia le llevó a corretear como una cabra loca.
Partido a partido fue aprendiendo y no tardó en zafarse de sus adversarios por la banda, con regates de auténtica gacela.
Su extraordinaria progresión le hizo ganar terreno y alcanzar las áreas rivales, dónde se encontraba como pez en el agua. Pero había un estadio más en el camino hacia su verdadera identidad. Su cuerpo adoptó morfología marsupial y, a saltos, esquivaba la resistencia defensiva.
El balón, siempre, por toda la escuadra.
Tomado de No Comments
Sobre el autor: David Moreno
martes, 20 de mayo de 2014
El castillo - Anna Rossell Ibern
A Joselito no se le había conocido nunca relación con ninguna mujer. Era muy tímido, retraído y forofo de la zarzuela. Como si su nombre y condición lo hubieran predestinado, le habían ofrecido interpretar al casto José en el teatro del pueblo. Desde entonces le llamaban “Joselito, el castillo”.
Sobre la autora: Anna Rossell
jueves, 15 de mayo de 2014
SMS - Anna Rossell Ibern
María estaba harta de los bromistas que tenían la incordiante costumbre de enviarle chorradas al móvil. Desde luego había gente para todo, pero el último mensaje ya era la rehostia: tía, te digo q stás preñá. A. G. ¿Quién había de ... saber mejor que ella si estaba embarazada o no? ¡Nunca se había comido un rosco! ¿Y quién sería el imbécil que firmaba con aquellas iniciales y se permitía meter las narices en su intimidad? Sin embargo, ya no volvió a acordarse de aquello hasta que, tres meses más tarde, la ginecóloga sentenció que la ecografía no dejaba lugar a dudas: lo que se veía en la pantalla era un feto.
Al oír el diagnóstico se quedó muda. La noticia la turbó profundamente. No recuperó el sentido de la realidad hasta pasadas unas horas: ¿Cómo se lo iba a explicar a Pepe?
Sobre la autora: Anna Rossell
miércoles, 7 de mayo de 2014
Historia Verídica - Julio Cortázar
A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caros, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.
Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.
Acerca del autor: Julio Cortázar
sábado, 3 de mayo de 2014
La novela más corta de todas - Norman Mailer
Al principio ella creyó que podría matarlo en tres días. Y casi lo logró. El corazón de él casi no pudo soportar los elogios de ella. Luego pensó que le llevaría tres semanas. Pero él sobrevivió. Al cabo de tres años, él seguía con vida. Por tanto, se casaron. Hace ya treinta años que están casados. La gente habla de ellos calurosamente. Se les conoce como el mejor matrimonio de la ciudad. Lo único malo es que los hijos se les mueren.
Acerca del autor: Norman Mailer
El pueblo de los sucesos raros - Raquel Sequeiro
Me llaman Analía. Tengo ocho años. Cuando quiero vuelo como un cóndor.
Mi abuelo dice que sueño despierta, mi padre acostumbra pensar que miento, la abuela me lleva al psicólogo. Pero yo aseguro que vuelo y en vuelo rasante me he dejado caer sobre el tejado. Lástima que sólo tengamos fotos instantáneas que no captan el movimiento, huertos de tomates y una ingente falta de cantidad de libros para recrear nuestra imaginación, ya de por sí bastante exorbitante. Mientras, me compro un chupa en el quiosco de Anselmo el Rey de Troyesvances.
Acerca de la autora:
Raquel Sequeiro
Acerca de la autora:
Raquel Sequeiro
lunes, 21 de abril de 2014
Los miedos — Cristian Cano
Mil veces le dije que no se precipite. Los apurados siempre terminan mal: mi primo fue el único que me enseñó a no perder el control. Constantemente repetía que están al acecho camuflados con tecnologías de las que no sabemos nada, por eso no voy a cargar más culpas, porque degrada. ¡Pobre diablo! Mirá cómo quedó: despatarrado en el suelo con la mirada que lo dice todo. Le arrebataron la energía en un santiamén y los ojos se le convirtieron en esferas opacas sin dirección. Me voy a quedar inmóvil hasta que se vayan y tengo miedo de algo así, porque me dijeron que nunca se van. De ésta no salgo invicto. Son ellos o yo.
Sobre el autor: Cristian Cano
martes, 1 de abril de 2014
Protesta - Christian Lisboa
Setecientos
mil perros coparon la Gran Avenida, seguidos desde las veredas por las
cámaras de Metrópolis Tevé. El gran Can exigía entrevistarse con el gran
Jefe. El gobierno respondió con gases lacrimógenos y balines. Los
quiltros se reagruparon en medio de las calles, interrumpiendo el
tránsito y mordiendo a los policías. La ciudad era un caos, en todas
las comunas se replicaba el movimiento. Comandos espontáneos de perros
destrozaban los neumáticos de los coches públicos. Luego, comenzaron los
saqueos. En cinco minutos un supermercado era arrasado, en seguida la
acción se repetía a kilómetros de distancia. Finalmente, el presidente
abandonó su despacho y accedió a entrevistarse con el Gran Perro Negro.
Pero éste no quiso recibirlo. Su objetivo era dialogar con el verdadero
Jefe, la mascota de la casa de gobierno. Sin intermediarios.
Autor: Christian Lisboa
Guerra de los cuatro mundos - Raquel Sequeiro
Dejo mi ojo de cristal sobre el
escritorio. Albert está intranquilo: son muchas las ocasiones en que el
lagarto sagrado se ha despertado, dejando su envoltorio sobre los restos
de ceniza de la chimenea.
Ha vomitado a un monstruo -es un lagarto sagrado-. Vuelvo a ponerme el
ojo por la mañana, Albert tendrá todos los datos en 45 segundos. En
verdad es doloroso, otra salamandra muerta y otro animal extraño para el
animalario de Albert y otros monjes milenarios. (El monstruo de ayer
custodia la puerta norte; estamos asustados porque pronto llegará la
amenaza, valgos, bonzos y harcos, estamos preparados para la batalla).
Mi perro Albert duerme con sosiego; mi mesa se acerca caminando. Le
entregaré un sobre lacrado al rey de Birmania, en Algodonosa están
pendientes del ataque mortal del señor de esas fieras: Norte, Sur, Este
y Oeste están en guerra.
Autora: Raquel Sequeiro
Reunión en la selva – Christian Lisboa
Se desarrollaba la última sesión de la asamblea de todos
los animales. Con un atraso de tres días, cuando casi todos los
representantes habían presentado su ponencia, apareció el perro,
rodeado de gigantescos mastines.
—Mis disculpas por el atraso —dijo—.
Sólo vengo a decirles que soy el indicado para liderarlos en la gran
cruzada contra nuestro enemigo común, el hombre.
—¿Por qué tú –dijeron todos a
coro.
—Es evidente. He convivido por miles
de años con nuestro enemigo. Conozco todos sus trucos y sus
debilidades. Soy inteligente. Él confía en mí.
—Es verdad –dijeron todos. Y
estaban a punto de elegirlo cuando, de un salto, un gato común se
encaramó en el estrado, diciendo:
—Es verdad todo lo que dices, perro.
Pero el comandante seré yo.
—¿Por qué? –dijo el perro.
—Porque yo hice todo lo que tú has
dicho. Pero mantuve mi independencia.
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