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jueves, 23 de octubre de 2008

El guarda vidas - Ambrose Bierce


EL GUARDA VIDAS
Ambrose Bierce

Una Antigua Doncella, parada en el borde de un muelle, cerca de un Amante Moderno, dejó oír estas palabras:
—¡Noble protector! ¡La vida que has salvado te pertenece!
Tras repetir esto varias veces en diversas entonaciones, se arrojó al agua, donde murió ahogada.
—Soy un noble protector —dijo el Amante Moderno, alejándose pensativo—, la vida que he salvado es sin duda la mía.

Ilustración: Salvador Dalí

miércoles, 15 de octubre de 2008

El ciudadano honesto - Ambrose Bierce


EL CIUDADANO HONESTO
Ambrose Bierce

Un Ascenso Político, etiquetado con su precio, recorría el Estado en busca de un comprador. Un día se ofreció a un Hombre Verdaderamente Bueno que, después de examinar la etiqueta y encontrar que el precio era el doble de lo que él estaba dispuesto a pagar, expulsó desdeñosamente al Ascenso Político, de su puerta. Entonces, la Gente dijo:
—¡Miren, este es un ciudadano honesto!
Y el Hombre Verdaderamente Bueno confesó que esto era cierto.

domingo, 12 de octubre de 2008

En el polo - Ambrose Bierce


EN EL POLO
Ambrose Bierce

Tras gran dispendio de vidas y riquezas, un Osado Explorador tuvo éxito y alcanzó el Polo Norte, donde se le aproximó un Nativo que allí vivía.
—Buenos días —dijo el Nativo—. Estoy muy contento de verlo, pero ¿por qué vino aquí?
—La gloria —dijo el Osado Explorador, lacónicamente.
-Sí, sí, ya lo sé —insistió el otro—, pero ¿de qué le servirá al hombre su descubrimiento? ¿A qué verdades antes inaccesibles le dará acceso? ¿A qué hechos, quiero decir, que tengan valor científico?
—Sería adivino si lo supiese —replicó francamente el gran hombre—, tiene que preguntárselo al Científico de la Expedición.
Pero el Científico de la Expedición explicó que había estado tan enfrascado en el cuidado de sus instrumentos y el estudio de sus tablas, que no había tenido tiempo de pensar en el asunto.

jueves, 9 de octubre de 2008

La tripulación del bote salvavidas - Ambrose Bierce


LA TRIPULACIÓN DEL BOTE SALVAVIDAS
Ambrose Bierce

La Valiente Dotación de una estación de salvamento estaba por hacer a la mar su barca y dar un paseíto a lo largo de la costa, cuando descubrió a poca distancia, mar adentro, una embarcación que había zozobrado, con una docena de hombres agarrados de su quilla.
—Tenemos suerte —dijeron los de la Valiente Dotación—; si no hubiéramos visto eso a tiempo, nuestro destino podría haber sido el de ellos.
De modo que arrastraron su embarcación a lugar seguro y se reservaron para el servicio de su país.

sábado, 4 de octubre de 2008

La rata sagaz - Ambrose Bierce



Una Rata que estaba por salir de su madriguera alcanzó a vislumbrar un Gato que la esperaba, y volviendo al fondo de la cueva invitó a una Amiga a ir con ella de visita a un depósito de maíz vecino.
—Hubiera ido sola —dijo—, pero no podía negarme el placer de tan distinguida compañía.
—Muy bien —contestó la Amiga—. Iré contigo. Condúceme.
—¿Conducirte? —exclamó la otra—. ¡Vaya! ¿Preceder yo a una rata grande e ilustre como tú? No, por cierto... Después de ti, después de ti...
Complacida por esta gran muestra de deferencia, la Amiga abrió la marcha y, dejando primero la cueva, fue atrapada por el Gato, que se fue con ella. La otra se alejó sin ser molestada.


miércoles, 1 de octubre de 2008

Los dos poetas - Ambrose Bierce


LOS DOS POETAS
Ambrose Bierce

Dos poetas se disputaban la Manzana de la Discordia y el Hueso de la Disputa, porque ambos estaban muy hambrientos.
—Hijos míos —dijo Apolo—, repartiré los premios entre ustedes. Tú —dijo al Primer Poeta— sobresales en Arte: toma la Manzana. Y tú -dijo al Segundo Poeta—, en imaginación: toma el Hueso.
—¡El mejor premio al Arte! —dijo el Primer Poeta, con aire triunfante, y tratando de devorar su premio se rompió todos los dientes. La Manzana era una obra de arte.
—Eso demuestra el desprecio de nuestro maestro por el mero Arte —dijo el Segundo Poeta, sonriendo.
Trató de roer su Hueso, pero sus dientes lo atravesaron sin encontrar resistencia. Era un Hueso imaginario.

domingo, 28 de septiembre de 2008

La vela carmesí - Ambrose Bierce


LA VELA CARMESÍ
Ambrose Bierce

Un hombre que yacía en su lecho de muerte llamó a su lado a su esposa, y le dijo:
—Estoy por dejarte para siempre; dame, entonces, una última prueba de tu afecto y fidelidad. Encontrarás en mi escritorio una vela carmesí, que fue bendecida por el Gran Sacerdote y tiene un peculiar significado místico. Júrame que mientras esa vela exista, tú no te volverás a casar.
La Mujer juró y el Hombre murió. En el funeral, la Mujer se mantuvo de pie a la cabeza del féretro, sosteniendo una vela carmesí ardiente, hasta que esta se consumió por completo.

viernes, 26 de septiembre de 2008

El lobo y el bebé - Ambrose Bierce


EL LOBO Y EL BEBÉ
Ambrose Bierce

Un Lobo hambriento pasaba cerca de la puerta de una cabaña en el bosque, y oyó que una Madre le decía a su Bebé:
—Tranquilízate, o te arrojaré por la ventana y te comerán los lobos.
De modo que esperó todo el día al pie de la ventana, sintiendo más y más hambre a medida que pasaba el tiempo. Pero a la noche, el Padre, al volver del club del pueblo, arrojó por la ventana tanto al Niño como a la Madre.

Ilustración: M.C.Escher (Early work 1916-1922)

jueves, 25 de septiembre de 2008

La mano tomada - Ambrose Bierce


LA MANO TOMADA
Ambrose Bierce

Un Exitoso Hombre de Negocios que tuvo oportunidad de escribirle a un Ladrón, le expresó su deseo de verlo y estrechar su mano.
—No —respondió el Ladrón—, hay algunas cosas que yo no tomo... entre ellas su mano.
—Usted debe usar un poco de estrategia —dijo un Filósofo a quien el Exitoso Hombre de Negocios contó la desdeñosa respuesta del Ladrón—. Deje su mano afuera alguna noche, y él la tomará.
De modo que una noche, el Exitoso Hombre de Negocios dejó su mano fuera del bolsillo de un Vecino y el Ladrón la tomó con avidez.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El médico compasivo - Ambrose Bierce


EL MÉDICO COMPASIVO
Ambrose Bierce

Un Médico de Buen Corazón sentado a la cabecera de un paciente aquejado por una enfermedad incurable y dolorosa, escuchó un ruido tras él, y volviéndose vio a un Gato que se reía de los débiles esfuerzos de un Ratón herido, por arrastrarse fuera de la habitación.
—¡Bestia cruel! —exclamó—. ¿Por qué no lo matas de una vez, como una dama?
Levantándose, sacó al Gato a puntapiés de la habitación, y recogiendo al Ratón, compasivamente lo arrebató a sus sufrimientos retorciéndole el cuello. Requerido desde el lecho por los gemidos de su paciente, el Médico de Buen Corazón administró un estimulante, un tónico y un nutriente, y se fue.

Ilustración: Grant Wood

martes, 23 de septiembre de 2008

El león y el ratón - Ambrose Bierce


EL LEÓN Y EL RATÓN
Ambrose Bierce

Un León había atrapado a un Ratón y estaba a punto de matarlo, cuando el Ratón dijo:
—Si me perdonas la vida, otro tanto haré yo por ti algún día.
El León, bondadosamente, le permitió irse. Poco después ocurrió que el León fue capturado por unos cazadores y atado con cuerdas. El Ratón pasó por el lugar, y viendo que su benefactor estaba indefenso, se puso a roerle la cola.

Ilustración: Grant Wood

lunes, 22 de septiembre de 2008

La oveja y el león - Ambrose Bierce


LA OVEJA Y EL LEÓN
Ambrose Bierce

—Eres una bestia de guerra —le dijo la Oveja al León—, por eso los hombres te buscan para matarte. A mí, que soy una creyente en la no resistencia, no me cazan.
—No necesitan hacerlo —replicó el hijo del desierto—; pueden criarte.

domingo, 21 de septiembre de 2008

El astrónomo literario - Ambrose Bierce


EL ASTRÓNOMO LITERARIO
Ambrose Bierce

El Director de un Observatorio, que había descubierto la Luna, con un refractor de treinta y seis pulgadas, fue muy apurado a ver al Editor de un Periódico, con una extensa narración del evento.
—¿Cuánto? —preguntó sentenciosamente el Editor, sin apartar la mirada de su ensayo sobre la circularidad de la perspectiva política.
—Ciento sesenta dólares —replicó el hombre que había descubierto la Luna.
—Ni la mitad de eso sería suficiente —fue el comentario del Editor.
—¡Hombre generoso! —exclamó el Astrónomo, ardiendo de cálidos y elevados sentimientos—. Págueme, entonces, lo que quiera.
—Mi gran y buen amigo —dijo suavemente el Editor, levantando la vista de su trabajo—. No nos entendemos, parece. El que tiene que pagar es usted.
El Director del Observatorio tomó el manuscrito y se fue, explicando que necesitaba corrección, que había omitido poner el punto a una “m”.

sábado, 20 de septiembre de 2008

El difunto y los herederos - Ambrose Bierce


EL DIFUNTO Y LOS HEREDEROS
Ambrose Bierce

Un Hombre murió dejando una gran fortuna y muchos apenados parientes que la reclamaban. Después de unos años, cuando la justicia había fallado contra las pretensiones de todos, menos uno, este, a quien se le concedió el legado, pidió a su Abogado que lo hiciera tasar.
—No queda nada para tasar —dijo el Abogado, embolsando sus últimos honorarios.
—Entonces —dijo el Demandante Exitoso—, ¿de qué me sirvieron todos estos pleitos?
—Usted ha sido un buen cliente para mí —respondió el Abogado, recogiendo sus libros y papeles—, pero debo decirle que revela una sorprendente ignorancia acerca del propósito de los pleitos.

jueves, 18 de septiembre de 2008

El puro perro - Ambrose Bierce


EL PURO PERRO
Ambrose Bierce

Un León, viendo a un Perro de Lanas, estalló en carcajadas ante lo ridículo del espectáculo.
—¿Quién vio alguna vez una bestia tan pequeña? —dijo.
—Es muy cierto —dijo el Perro de Lanas, con austera dignidad— que soy pequeño; pero le ruego que tome nota, señor, de que soy puro perro.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Un puente sobre el fango - Ambrose Bierce


UN PUENTE SOBRE EL FANGO
Ambrose Bierce

Una Mujer Rica que volvía del extranjero desembarcó al pie de la Calle Hundida Hasta las Rodillas, y estaba por caminar hasta su hotel a través del barro.
—Señora —dijo un Policía—, no puedo permitir que haga eso; se embarrará los zapatos y las medias.
—¡Oh, no tiene importancia, realmente! —replicó la Mujer Rica, con encantadora sonrisa.
—Pero, señora, es innecesario; desde el desembarcadero hasta el hotel, como usted podrá observar, se extiende una línea ininterrumpida de periodistas postrados que imploran el honor de que usted camine sobre ellos.
—En ese caso —dijo ella, sentándose en un umbral y abriendo su bolso— tendré que ponerme mis galochas.

domingo, 14 de septiembre de 2008

La viuda devota - Ambrose Bierce


LA VIUDA DEVOTA
Ambrose Bierce

A una Viuda que lloraba sobre la tumba de su esposo, se le aproximó un Caballero Atractivo que, de manera respetuosa, le aseguró que desde hacía tiempo abrigaba por ella los sentimientos más tiernos.
—¡Sinvergüenza! —exclamó la Viuda—. ¡Déjeme ya mismo! ¿Es momento para hablarme de amor?
—Le aseguro, señora, que no pensaba descubrir mis sentimientos —explicó humildemente el Caballero Atractivo—, pero el poder de su belleza venció a mi discreción.
—Tendría que verme cuando no estoy llorando —dijo la Viuda.

Ilustración: M.C.Escher (Periodo Italiano 1922-1935)

sábado, 13 de septiembre de 2008

El corcel de la bruja - Ambrose Bierce


EL CORCEL DE LA BRUJA
Ambrose Bierce

Un Palo de Escoba, que había servido largo tiempo de montura a una bruja, se quejaba de la naturaleza de su empleo, que consideraba degradante.
—Muy bien —dijo la Bruja—. Te daré un trabajo en el que te verás asociado con el intelecto... te pondrás en contacto con cerebros. Te regalaré a una ama de casa.
—¿Qué? —se sorprendió el Palo de Escoba—. ¿Consideras algo intelectual las manos de un ama de casa?
—Me refería —dijo la Bruja— a la cabeza de su buen marido.

viernes, 12 de septiembre de 2008

El canguro y la cebra - Ambrose Bierce


EL CANGURO Y LA CEBRA
Ambrose Bierce

Un Canguro que marchaba a los saltos con un objeto que abultaba oculto en su bolsa, se encontró con una Cebra, y deseoso de llamar su atención, le dijo:
—Por tu traje parece que acabaras de salir de la penitenciaría.
—Las apariencias son engañosas —replicó la Cebra, sonriendo con plena conciencia del más insoportable de los ingenios—; si así no fuera, yo tendría que pensar que tú acabas de salir de la Legislatura.

jueves, 11 de septiembre de 2008

El californiano restituido - Ambrose Bierce


EL CALIFORNIANO RESTITUIDO
Ambrose Bierce

Un Hombre fue colgado del cuello hasta que murió. Esto fue en 1893.
—¿De dónde vienes? —preguntó San Pedro cuando el Hombre se presentó a la puerta del Paraíso.
—De California —replicó el solicitante.
—Entra, hijo mío, entra; traes alegres noticias.
Cuando el Hombre desapareció adentro, San Pedro tomó su libreta de notas y escribió lo siguiente:
"16 de febrero de 1893. California colonizada por los Cristianos".