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lunes, 31 de octubre de 2011

Mío - Carolina Fernández



Al final, lo confieso, me di por vencida. Que se quede con él, al fin y al cabo así no lo quiero, no me interesa. Aunque es mío, digan lo que digan es mío. Porque fui yo quien pasó noches en vela por él, la que esperó pacientemente y lo aceptó desde el principio. Gracias a mi dedicación, se perfeccionó y llegó a ser lo que es. Ahora ella se lleva los laureles, lo reclama y se jacta ante todos porque lo tiene. Pero, les juro que es mío, ese poema lo escribí yo.

sábado, 14 de mayo de 2011

Talento - Carolina Fernández


Puedo escribir sobre la más espeluznante historia que haya existido y lograr que mi texto sea profundamente estremecedor. Narrarlo desde la calma a la tensión absoluta, generando un suspenso desmedido con matices terroríficos y culminar en un final emotivo y placentero. Pero no lo haré, sólo por preservar la salud del lector.


Imagen: Liberty... on Stage, de nolencole en deviantArt

lunes, 13 de diciembre de 2010

Disimulados - Carolina Fernández Gaitán


José sueña en la calidez de su lecho matrimonial con Adriana, la escribana del piso de abajo. Adriana, totalmente dormida, gira en su cama murmurando el nombre de Martín, quien descansa a dos departamentos de distancia en medio de una visión onírica con la rubia del 3º “B”. La rubia sueña con Pedro, mientras a su lado, Diego, recibe caricias oníricas de Paola, la mujer de José. En la mañana todos se encuentran en la puerta del ascensor y se saludan como si nada.


Imagen de Xxmadeinjapanxx en Deviantart

lunes, 22 de noviembre de 2010

Filología - Carolina Fernández G.


Lo nuestro rompe con la gramática tradicional, viola las leyes de la sintaxis y supera la lingüística clásica. La elipsis ya es explícita y el sujeto tácito salta a la vista. Tus ganas riman con las mías y aunque no seamos unimembres, nada separa nuestros núcleos que se fundieron en el contexto narrativo del asunto. Las acciones son infinitivas, imprecisas, sin pretéritos. Y menos los futuros, que se empeñan en quedarse para siempre en el presente o viceversa. A veces confundo los pronombres, sin saber hasta dónde llego yo, sin ser vos o nosotros, y me brotan los posesivos celosos, dominantes, autoritarios, aplastando con dureza cualquier sinónimo imprudente, para que seas mío, solamente mío sin ningún circunstancial de compañía.

martes, 9 de noviembre de 2010

Control de plagas - Carolina Fernández Gaitán


A pesar de que Ana se sentía afortunada, había dos cosas que la sacaban de quicio: los reclamos de Sergio y los mosquitos. Durante años aguantó los reproches por las tardanzas, los platos sucios, las visitas de sus amigas, la camisa sin planchar y la mar en coche. Sin embargo al llegar la noche, su tormento se perdía en los ojos turquesas de Sergio. Era sobre aquella piel suave y bronceada, donde Ana olvidaba los martirios. Y en el preciso instante en que escalaba los firmes pectorales de su novio, aparecían los mosquitos torturando sin clemencia.
Una noche estrellada, Ana, comenzó a poner en práctica el plan perfecto: dejó de besar a su amado. Al cabo de unas semanas, Sergio volvía a ser un gordo y verrugoso batracio.
Desde entonces, en su casa no hay mosquitos.