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viernes, 23 de abril de 2010

Palos de ciego - Juan Armando Epple


En el día los videntes se apoderan de la ciudad y miran con lástima a los que titubean en las esquinas, tratando de adivinar el cambio de luces, y luego tratan de abrirse paso entre la muchedumbre tanteando la vereda con sus bastones blancos.

En la noche los no videntes se aventuran sin problemas por las calles, cruzan de uno a otro extremo de la ciudad, tratando de no atropellar a esos pobres transeúntes que titubean en las esquinas, aferrados a unos bastones blancos que alguien les ha prestado.

Tomado de http://www.letrasdechile.cl/

jueves, 11 de marzo de 2010

Premonición - Juan Armando Epple


Con la seguridad de que ella siempre regresaba al amanecer, compraba algo de pan en el puesto de la esquina y luego tomaban un café juntos, él manipulaba a tientas el televisor para oír las noticias o los diálogos insulsos de alguna teleserie, y luego se dormía. Podía distinguir por el olor con quienes se encontraba ella cada noche. Compadecía los olores tímidos, los olores marinos le producían celos, el olor a ternura solía impregnársele en la ropa.

Una noche ella volvió sorpresivamente, y se notaba alterada. El captó con alarma ese olor ácido que emana de los tipos celosos, propicios a la violencia. La sintió registrando unos cajones, mover las perchas del ropero, dirigirse a la puerta de salida.

El intentó prevenirla, pero ya era tarde.



Tomado de http://www.letrasdechile.cl/

martes, 26 de enero de 2010

Con mis propios ojos - Juan Armando Epple


Cuando el barman supo que ese hombre que pedía una copa era de Chile, pero llevaba largo tiempo en Madrid, le confidenció que el había vivido muchos año en Valparaíso, señalándole orgulloso un afiche clavado en la pared.. Luego agregó nostálgico:
—Lástima que el tiempo termina borrando los recuerdos.
—No siempre, amigo. Podemos ver el país más cerca cuando estamos lejos. Reconozco el sabor de este vino a ojos cerrados. Cuando llueve como hoy vuelvo a oler los grandes aguaceros del sur. En una escarcha matinal puedo palpar las nieves de nuestra Cordillera. Una vez pude escuchar en una playa de Galicia el oleaje salobre de Chiloé.
Ya ve, amigo. Se puede inventar un país con la memoria.
Luego tomó su bastón blanco y salió a la calle.

Tomado de http://www.letrasdechile.cl/

Foto: Puerto Montt, por Nanim Rekacz

miércoles, 20 de enero de 2010

Complicidades - Juan Armando Epple



Suelen encontrarse en la calle o en un parque y caminar un trecho juntos. Él dobla su bastón blanco plegable, porque le estorba, y le habla y le habla en voz alta, sin mirarla. La sordomuda despliega con elocuencia su lenguaje de signos.
No saben que a veces el amor es ciego. No saben que también puede ser sordo y mudo.

Tomado de http://www.letrasdechile.cl/

Ilustración: Toulouse-Lautrec "Aristide Bruant dans son cabaret" (fragmento)

miércoles, 6 de enero de 2010

Para mirarte mejor – Juan Armando Epple


Aunque te aceche con las mismas ansias, rondando siempre tu esquina, hoy no podríamos reconocernos como antes. Tú ya no usas esa capita roja que causaba revuelos cuando pasabas por la feria del Parque Forestal, hojeando libros o admirando cuadros, y yo no me atrevo ni a sonreírte, con esta boca desdentada.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Para oírte mejor - Juan Armando Epple


Ser bella y además inteligente suele traerte complicaciones. Nunca estás segura de las intenciones de los que se te acercan. Las más de las veces parecen interesados en tus ideas pero al cabo de unos minutos descubres que  tienen la mirada fija en tu escote.
Por eso me saludas con alegría cuando nos topamos en la calle, en un parque o en alguna tertulia. Los ciegos inspiramos confianza porque prestamos atención especial a las palabras. También poseemos un olfato prodigioso.

Tomado de http://www.letrasdechile.cl/


sábado, 19 de diciembre de 2009

Camino a Corinto - Juan Armando Epple


Edipo, rey de Tebas, no se quitó los ojos al saber que la mujer que había desposado era su madre. Pero hay otra versión, no menos terrible, que afirma que Yocasta sorprendió a su hijo dormido y le quitó los ojos con los broches de su vestido, para impedir que Edipo fuera a Corinto en busca de su madre adoptiva, Mérope.

Tomado de Letras de Chile

jueves, 17 de diciembre de 2009

Se busca un voluntario - Juan Armando Epple


—A tu hermanito menor no me lo llevas a ese juego de Guillermo Tell —le advirtió la madre al niño, que se aprestaba a salir con su arco, flechas y una manzana— si quieres lleva a tu abuelo, que ya ni sale de la casa el pobre desde que se fue quedando ciego.

Tomado de Letras de Chile