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martes, 9 de noviembre de 2010

Miseria - José Luis Vasconcelos


Llevarse algo a la boca, tras días de no hacerlo, fue tan doloroso como el hambre. Los labios de la pareja estaban cuarteados. Lloraron, tal vez de gusto, rabia o resignación. La saliva era una masa espinosa que raspaba sus gargantas. Jamás olvidarían esa comida; sólo tomaron lo que estaba a su alcance. Instantes después masticaban tenazmente esa carne rancia y blanquecina. La mujer alzó los hombros, y él dijo: —Tu hija iba directo a la fosa común, qué más da; además, las ratas tienen mejor sabor.

martes, 26 de octubre de 2010

Última pregunta - José Luis Vasconcelos


—¿Nuestra vida transcurre dentro de una pecera? —inquirió tristemente Jonás a la ballena, tan sólo un segundo antes de que los dientes de ésta trituraran su cuerpo.

—Puede ser —respondió con pesar el cetáceo; los restos de Jonás ya se mezclaban entre los ácidos gástricos que burbujeaban sobre el cráter de aquel volcán a punto de hacer erupción.


Tomado de: http://rojanota.blogspot.com/

domingo, 10 de octubre de 2010

De trampas – José Luis Vasconcelos


La humedad pestilente sobre sus labios abolió ese sueño de siglos. Pudo mirar a quien había roto su encantamiento, pero no: esfinge se mantuvo.
Piel y oídos eran ojos. Las aves cantaban y sobre su nariz un aliento asqueroso, inaguantable. Manos ávidas palparon sus piernas, pero una temblorina incrementó su desconfianza. Sostuvo la postura pétrea.
Cuando Bella intuyó que estaba sola, abrió los ojos: rió como posesa, aún oyó los sollozos del viejo corcovado, cuya silueta se fundía con la niebla.

viernes, 7 de mayo de 2010

Destacada - José Luis Vasconcelos

Desde pequeña siempre fue la primera. Ocupó sitios privilegiados durante su trayectoria escolar. Sostuvo relaciones sexuales, antes que ninguna de sus contemporáneas, con un chico millonario sobre el toldo de un Ferrari. Fue la primera en abandonar la gris ciudad natal. Ninguna actriz de su generación alcanzó tantos triunfos en el extranjero. Fue siempre la primera; sin embargo, fue la última en suicidarse antes de que su mundo estallara en mil pedazos.

martes, 30 de marzo de 2010

De aves - José Luis Vasconcelos


Madame Latubisse estaba harta de todos, y de todo. Cansada de arropar órganos entre sus piernas, decidió que el momento de partir había llegado. Desabotonó su blusa, la arrojó a un costado del lecho circular y se recostó; cerró los ojos y esbozó una inusual sonrisa: sus senos blancos y diminutos agredieron al aire con dulzura.
Trató de relajarse mientras su amigo llegaba. Había adiestrado muy bien a esa ave; le enseñó que no debía sacar ojos... los corazones saciaban mejor el hambre.
El cuervo llegó, los helechos apenas dejaban ver una porción de su ojo enorme.

Tomado de: http://rojanota.blogspot.com

domingo, 7 de febrero de 2010

Eskimales - José Luis Vasconcelos


Su alma se congeló cuando ella arribó a la edad del hielo. Comenzó a hablarle con frialdad desde su corazón de iceberg; después lo abandonó. Desde entonces, no hay aurora boreal que derrita el frío de su ausencia.

sábado, 30 de enero de 2010

Todos somos Caín - José Luis Vasconcelos


El laureado escritor leía fragmentos de su nueva novela. El público disfrutaba, atrapado con la historia que trataba del plagio realizado por el hijo de un literato prestigiado a una reputada científica.
Todos sabían que la obra hundía sus raíces en la realidad y que el tema central había sido la nota principal de algunos diarios. "Todos somos Caín, por eso sonreímos cuando la sangre fluye", sentenció el autor.
El famoso escribidor estaba gozoso, pero antes de concluir su participación llegó su hijo, con pistola en mano, y disparó en repetidas ocasiones sobre el cuerpo de su progenitor.
Apenas unos minutos después de ocurrida la tragedia, apareció una historiadora que acusaba al descendiente del erudito por haberse apropiado de un cuento corto, en el que se detallaba cómo el vástago asesinaba a su ascendiente durante una conferencia.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Las que nadie quería - José Luis Vasconcelos

Marchaban en fila, como hormigas, y a su paso dejaban un olor de ceniza. Las que nadie quería llevaban a sus hijos sobre la espalda. Sudaban angustia y su respiración arrastraba recuerdos andrajosos. Su mirada entregaba cielos grises y esperanzas marchitas.
Caminaban con calles altas sobre la frente. Mujeres de ropa sucia y pies curtidos. No pedían nada; venían del hartazgo, o más allá. Fingimos ignorarlas y decidimos mirar aparadores. Nuestra nuca fue el muro donde chocaron sus recuerdos. Las hormigas podrían marchar por siempre.
Sabíamos que estaban ahí, soterradas y sumisas. Mirándonos desde la maleza, esperando un día claro para salir y mostrarnos sus miserias... pero nunca esperamos que, mientras les ofrecíamos la espalda, comenzaran a escupirnos mientras nos disparaban con esos viejos arcabuces.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Tris tras - José Luis Vasconcelos


El diminuto prestidigitador extrajo de su chistera una morsa albina que lanzaba icebergs por los ojos; luego apareció una mantis religiosa más grande que la fe.
El público festejaba los trucos del mago, hasta que una inmensa garra destruyó en un tris tras aquel singular circo de pulgas.

sábado, 10 de octubre de 2009

Ungüento - José Luis Vasconcelos


Por años usó inútilmente pomadas para calmar la rasquera que descarapelaba su cráneo. Hasta que un ciego vendedor de ungüentos llegó a su hogar y le dijo: Use esto y no sufra más doña Medusa, no es caspa lo que tiene, sólo que su cabello siempre cambia de piel.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Amantes - José Luis Vasconcelos


Un jardín crece entre la lluvia. Los enamorados se aman bajo el árbol. Ella me ve y sus ojos de cuervo graznan promesas.
Sigo adelante. Ya no estoy para amoríos. Además, nunca podrán separarse: su vida transcurre sobre el lienzo.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Paquidérmica - José Luis Vasconcelos


El circo fue una jungla después de que la elefanta masacró al humano durante la función vespertina. Los payasos semejaban a hienas. Las bestias fustigaban contorsionistas. Los enanos crecían entre chismes. Los trapecistas se venían a pique.
Todo era un caos y las habladurías aumentaban: que si la progenitora era un aborto de la naturaleza, que si el hijo había heredado las mañas maternales, etc... Todo se juntó para que Dumbo, ya con una colmena dentro de la cabeza, levantara el vuelo lo más lejos posible de aquella fauna despreciable y rencorosa.

Tomado de: http://rojanota.blogspot.com/
Imagen tomada de: http://companocapinturas2.blogspot.com/

sábado, 29 de agosto de 2009

De logros - José Luis Vasconcelos


De logros - José Luis Vasconcelos

Peritos magistrales en la reducción de cabezas, los pigmeos amazónicos ya tienen otra cosa de que enorgullecerse: ayer, su escritor más laureado se adjudicó el premio mayor en microrrelato brevísimo.

sábado, 20 de junio de 2009

El cinturón - José Luis Vasconcelos



El cinturón - José Luis Vasconcelos
Las hebillas asoman en todos los rincones con ese desdén metálico que tienen. Hebras de res escurren de todos los cajones. Entre los desfiladeros de piel ofician orificios como frutos vacíos. El cinturón danza ante mí como una cobra. Oscila. Avanza, pica y retrocede. Repta sobre mis pies. Tal vez un día vuelva a su origen. Puede ser un milagro, pero hoy —sólo por hoy— dejaré que se enrosque en mi cuello.

jueves, 4 de junio de 2009

Una nostalgia de algo - José Luis Vasconcelos


Una nostalgia de algo
José Luis Vasconcelos

Plantó semillas y cosechó la Vida. Los cantos de las aves anidaban en frutos. El venado en su estar y no estar era esto y lo otro. Descifró los signos que la sierpe trazaba sobre el suelo; los universos ocultos en la arena le hicieron suspirar.
Maravillado, atestiguó el despertar del hombre en su primera comunión con el silencio.
Orgulloso de su Obra sonreía porque todo estaba en su sitio, hasta la ponzoña del alacrán.
Una nostalgia de algo quebró su corazón cuando la soledad murmuró tempestades a su oído, y entonces el Creador se fue desvaneciendo entre sollozos.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Papamóvil - José Luis Vasconcelos


Para Dragón de Azúcar

Su Santidad guiaba aquel vehículo como si fuera piloto de la Fórmula Uno. Intrépido cual arcángel vengador, cruzaba calles y avenidas pasándose por la sotana ordenanzas viales y luces de semáforos. Sabía que saldría sano y salvo porque conducía un auto de fe.

martes, 19 de mayo de 2009

Vocación - José Luis Vasconcelos



¿Sabía el niño lo que hacía? Sí, porque la galaxia que flotaba dentro de su corazón murmuraba su nombre. Se adentraba en sí mismo para verla, una y otra vez, y entendió que el universo sería su hogar verdadero.
Entrenó arduamente. Cuerpo y mente fueron cultivados durante años porque un astronauta debería estar en óptimas condiciones. Leyó todo lo relacionado con viajes intergalácticos. Abrevó de las memorias de Yuri Gagarin e, incluso, llegó a superarle.
Logró —después de muchos esfuerzos— entrar a la NASA. Siguió todas las indicaciones, pasó por todo lo que tenía que pasar, y alcanzó la meta.
Ahora viaja en el transbordador Fénix II y eso que ve lo desconcierta: si la luna no es de queso, por qué esa rata enorme la devora con fruición.

Tomado de: http://rojanota.blogspot.com/

domingo, 17 de mayo de 2009

Instrucciones para dejar de fumar - José Luis Vasconcelos


Cerca de usted fuma la anciana. Mírela bien: su mirada parece perdida y de su boca desdentada surgen volutas de humo. Las puntas de sus dedos parecen pétalos amarillentos y crujientes y usted no desea acabar así.
Todo sea por sus pulmones.
Acérquese sigilosamente y arranque el pitillo de esos dedos marchitos; arrójelo al piso y destroce el cilindro letal con la punta del zapato.
Ahora tome esa blanca cabecita, ponga su antebrazo bajo la barbilla arrugada y temblorosa; con la otra mano gire bruscamente ese cráneo de cartón y rompa el cuello. Perfecto: eso es precisión.
Ya está en la ruta que conduce a la eliminación de ese vicio tan feo.
Descanse.
Reponga energías. Mañana prosiga su cruzada, aún quedan más fumadores en el mundo.



Tomado de: http://rojanota.blogspot.com/

martes, 5 de mayo de 2009

Mago de Hoz - José Luis Vasconcelos


Mago de Hoz - José Luis Vasconcelos

Cuando el editor rechazó el manuscrito del Mago de Oz porque tenía mucha "paja", Lyman Frank Baum ordenó a Dorothy que empuñara la segadera y arremetiera en contra del Espantapájaros, para darle mayor fluidez a la narración.

domingo, 3 de mayo de 2009

Nuevo look - José Luis Vasconcelos


Muchas veces dejó entrever que su cabellera larga y alborotada merecía un buen arreglo. Pero el Juez era reacio a los cambios, por eso Dalila tuvo que embriagarlo para ejecutar un corte moderno y rejuvenecedor.
Cuando Sansón se vio frente al espejo no soporto el nuevo look y se arrancó los ojos.