Mostrando entradas con la etiqueta Eliseo Diego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eliseo Diego. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de agosto de 2008

De su noche de gran triunfo - Eliseo Diego


DE SU NOCHE DE GRAN TRIUNFO
Eliseo Diego

Ligera, soprano ligera, Carmen María Peláez parada en el escenario para cantar su noche de gran triunfo. El empresario de bigotes de aceites y zapatos charolados lo ha garantizado: Garamba, Carmen, gran gala de Beras. Carmen María, coruscante y joven, cegada por las luces del proscenio, canta. ¡Ah, canta, canta, Carmen canta! Y Carmen muge y trina y se desgarra. Y con el último acorde estalla la cálida salva de aplausos. Carmen María se inclina, saluda envuelta en la ola cálida, se alza. Las luces disminuyen, cede el espeso muro de sombra. La boca enorme del vasto teatro vacío, y el empresario, muerto de risa, que da vueltas a la monstruosa araña, al monstruoso aparatito de aplausos. Carmen María quiere escapar, pero se encuentra aprisionada en la reciedumbre de los huesos. Se mira y es una espantosa anciana.

Ilustración: J.A.Rosado

lunes, 14 de julio de 2008

Del alquimista - Eliseo Diego


DEL ALQUIMISTA
Eliseo Diego

Saben positivamente, los que de tales cosas entienden, que en la ciudad de Aquisgrán, y a fines de la Edad Media, un judío alquimista halló el secreto de no envejecerse. Fortalecido por su pócima, que le permitiría vivir en todo vigor ciento cincuenta años más que el común de los hombres, dedicó la plenitud de sus días a buscar el secreto de no morirse. Dicen que lo halló, y que desde entonces, oculto en su oscura covacha, tropezado de telarañas y surcado de grueso sudor, busca aquel veneno poderoso sobre todos que le permita, al desgraciado, morirse.

De Divertimentos.