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domingo, 6 de julio de 2008

Contraluz - Aymer Waldir Zuluaga Miranda


CONTRALUZ
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

A Adriana González Botero

Ella insistía en que añil era el color de la fortuna. Yo, cauto, la veía parda. Su potente voz no fue suficiente para convencerme, ni sus racionales argumentos matizaron el tono. De pronto, ella me condujo con sutileza hacia la luz. Y entonces mis ojos, acostumbrados a las sombras, vieron por una milésima de segundo la claridad directa que los tornó ciegos.

sábado, 5 de julio de 2008

Tela de juicio - Aymer Waldir Zuluaga Miranda


TELA DE JUICIO
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

Los sastres de palacio no lo engañaron con lo del traje nuevo. Tenía claro que el vestido no lo verían los estúpidos e ineptos; tampoco el resto de la corte. Todo resultó ser un ardid del exhibicionista emperador.

Inapetencia - Aymer Waldir Zuluaga Miranda


INAPETENCIA
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

Indiferente ante el teclado de su máquina de escribir toma su lápiz, pero de la mina sólo salen manchas. Enciende el computador y el cursor titilante le invita a pulsar alguna tecla, pero lo apaga. Abre su cuaderno de notas buscando pasión, pero no la encuentra. Vencido, va a la nevera y no toma nada. Agotado, se acuesta al lado de su amada, pero allí tampoco despiertan sus ganas. Bosteza entonces, sin preguntarse cuál apetito perdió primero.

viernes, 4 de julio de 2008

Borrón y cuenta nueva - Aymer Waldir Zuluaga Miranda


BORRÓN Y CUENTA NUEVA
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

Con la tiza delimitaba lentamente el contorno de la figura, y enseguida recordó cuando antaño su firme mano lo guiaba por el tablero aceituna. Evocó las lecciones de ancho y largo, de volumen y magnitud impartidas en la vetusta escuela por el estupendo profesor. Borró entonces los límites trazados y dibujó un amplio círculo, que comprendía al cadáver en su plena dimensión.

jueves, 3 de julio de 2008

Botín —Aymer Waldir Zuluaga Miranda


BOTÍN
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

El astuto trampero engaña su presa que, aunque atrapada, no quiere rendirse. Sintiéndolo aun batir, nobleza obliga y en un acto magnánimo el cazador decide liberar al capturado. “Sabe que lo cogí, sé que lo cogí, no es necesario entonces matarlo ni comerlo”. Abre su mano entonces y deja ir de nuevo al molesto insecto.

miércoles, 2 de julio de 2008

Libertad de movilización — Aymer Waldir Zuluaga Miranda


LIBERTAD DE MOVILIZACIÓN
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

Cuasimodo persiguió, cojeando, a la ágil Esmeralda hasta su guarida marroquí. Ella desde sus verdes ojos interrogó al parisino por el atrevimiento. El jorobado buscó las palabras precisas y jadeando dijo: “ya viene inmigración, salid corriendo”.

martes, 1 de julio de 2008

Genealógico — Aymer Waldir Zuluaga Miranda


GENEALÓGICO
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

Preocupado por poblar su árbol, el aristócrata inicia la investigación histórica, ramas y ramas de nobles ascendientes forman los brazos del frondoso arbusto, quiere el linajudo saber de donde proviene el tesoro de su abolengo. En medio del tronco encuentra, perfectamente labrado, un corazón que une el nombre de una puta y un pirata.

domingo, 22 de junio de 2008

Prisionero del miedo - Aymer Waldir Zuluaga Miranda


PRISIONERO DEL MIEDO
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

Los férreos barrotes de las ventanas dejaban entrar la luz, sin permitirle una digna salida luego. Las cuatro paredes de color aguado contenían el pánico de los veinte cautivos. Parado frente a sus compañeros de encierro, el temeroso Julián intentaba contener el goteo persistente que ya evidenciaba un charco ambarino en las baldosas. Muy tarde escuchó la voz que le absolvía de culpa, le ordenaba borrar el tablero y le enviaba de nuevo a su pupitre para continuar la clase.

Antropofagia - Aymer Waldir Zuluaga Miranda


ANTROPOFAGIA
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

A Miguel, quien se alimenta con
igual dieta que su padre


No lo cocinó a la temperatura apropiada, pero igual, sin lavar ni trocear previamente probó el primer bocado y quedó absorto. El sabor acidulado permanecía en la boca después de devorar y le generaba el deseo incontenible de proseguir. A punto de atragantarse, se detuvo asustado por su canibalismo y cerró apresurado el libro del que se alimentaba.

lunes, 16 de junio de 2008

Desempleados - Aymer Waldir Zuluaga Miranda


DESEMPLEADOS
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

Crece la fila de insensatos postulantes que intentan llenar la vacante. Llegan desde diversas latitudes montones de necios aspirantes. El desfile de los ineptos que quieren ocupar el puesto aumenta día a día. Todo por un rumor que inició Nietzsche, diciendo que un alto cargo había quedado vacío tras la muerte de quien lo desempeñaba.

Ropa sucia - Aymer Waldir Zuluaga Miranda


ROPA SUCIA
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

La abuela cogió el cesto de la ropa sucia y lo cargó hasta el lavadero. Una vez allí, sacó el jabón azul rey y empezó a lavar la ropa interior de su adorada nieta. Las diminutas tangas llenas de pavesa de chimenea no la llevaron a sospechar siquiera de aquella relación tormentosa de Caperuza con la Cenicienta, surgida por la sombría influencia desplegada desde Hollywood.

Escena - Aymer Waldir Zuluaga Miranda


ESCENA
Aymer Waldir Zuluaga Miranda


Ella se aferra al cuello de su chaqueta en tanto que sus pies se hunden bajo el piso. Sus ojos imploran clemencia y él, inalterable, una y otra vez la apuñala rencorosamente. Terminado el acto, se enciende la luz, el público aplaude. Al escenario regresa el actor agradecido, saluda, se despide y los espectadores comienzan a salir. Baja el telón y nadie advierte que la actriz aún no se levanta.