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miércoles, 4 de junio de 2014

Sucio - Rafael Blanco Vázquez


No había manera de sentirse más inteligente que él. Uno podía sentirse más emocional, más sentimental, más impulsivo, más indulgente, más humilde, más amigo de sus amigos, pero no más inteligente. Por eso todos lo terminaban abandonando, antes o después. Porque no podían sentir piedad. A las mujeres que le hacían la vida imposible se les llenaba la boca agrediéndole, con la mano en el pecho:
—Pero me ha encantado conocerte y salir contigo, aunque no haya funcionado. Eres la persona más inteligente que conozco, y la inteligencia es un bien escaso. Siempre te tendré un gran cariño. De eso no te quepa duda.
La palabra inteligencia no formaba parte del vocabulario de sus pocos amigos, los únicos que nunca intentaron doblegarlo.

Sobre el autor: Rafael Blanco Vásquez

miércoles, 8 de enero de 2014

Palabras que nunca olvidé - Rafael Blanco Vázquez


Con estas palabras, mi difunto amigo Indalecio Puerta me explicaba un lejano día mi triste destino, que era el suyo:

“Ella te saca de quicio. Desorientado, te sientes fuera de lugar. Nada como la soltería para reestructurarse y que todos los goznes vuelvan a su sitio. Pero entonces un nuevo vendaval pasará por ahí. O simplemente una empresa de mudanzas. O, lo más probable, una empresa de mudanzas llamada El Vendaval.”

Sobre el autor: Rafael Blanco Vásquez

lunes, 4 de noviembre de 2013

Mudanza - Rafael Blanco Vázquez



No me importa que en el cielo haya estrellas.
No me importa que ahí afuera aúllen los perros solitarios.
No me importa qué quise ser, no me importa en qué me convertiré.
En un tiempo fui joven, un día me moriré.
Pero estoy aquí, mientras tú duermes. Escribiendo con un whisky en la mano y varios en la sangre, sintiéndome Bukowski.

Sobre el autor:
Rafael Blanco Vásquez

martes, 9 de abril de 2013

Sin importancia - Rafael Blanco Vázquez


Ante un vaso de ron, reflexionaba la otra tarde el escritor inédito con su reconocible estilo basado en la repetición: “¿Por qué habría de ser importante para los demás aquello que es importante para mí? Pero vivir es un sinvivir, y yo me desvivo: quiero que lo que considero importante yo lo consideren importante los demás. Definición de los demás: quienes quieren que yo le dé importancia a aquello que no la tiene”.

Sobre el autor: Rafael Blanco Vásquez

martes, 26 de marzo de 2013

Entonces él - Rafael Blanco Vázquez



Entonces él se fue a dormir un rato mientras ella preparaba la cena. Había tenido un día agitado y le dolía la barriga. Y cuando ella fue a despertarlo se lo encontró muerto, de un plácido infarto durante el sueño, según supo más tarde. Lo lloró. Lloró a aquel hombre con el que había vivido los últimos dos años. Lloró a aquel hombre que acababa de cumplir los cuarenta, aquel hombre que siempre bromeaba con la muerte y ahora estaba muerto de verdad.
–Mírala, es la muerte –reía melodramático ante una simple diarrea.
Algunos familiares y amigos lo lloraron también. Nadie se esperaba aquella muerte, digamos, sin previo aviso. Y era un hombre que se hacía querer, a pesar de su mal carácter.
Fluyeron las lágrimas y los tópicos, y luego ella quedó sola, como un tópico andante camino del olvido.

Acerca del autor:  Rafael Blanco Vázquez

miércoles, 6 de marzo de 2013

El punto y coma - Rafael Blanco Vázquez


Cuando discutían (cada vez más a menudo), él solía acabar sus acaloradas intervenciones con un “y punto” que nunca era tal, pues inmediatamente seguía con el tema. Pero aun así, ella le reprochaba que fuese tan drástico, tan terminante. El día que se hartó de dar vueltas y vueltas a lo mismo, sin perder la calma la miró y le dijo:
—Mejor lo dejamos y punto y coma.
—¿Cómo y punto y coma? –se sorprendió ella.
—Sí, te propongo que quedemos como amigos.

Sobre el autor: Rafael Blanco Vázquez

miércoles, 20 de febrero de 2013

El bajista - Rafael Blanco Vázquez


Cuando volví del baño me lo encontré tocando el bajo. Estaba como en trance, y era una imagen melancólica y dulce. De repente había dejado de ser ese niñato obsesionado por el dinero que volvió a ser minutos después, cuando se puso a contarme lo que le había costado aquel bajo.


Acerca del autor:  Rafael Blanco Vázquez

jueves, 25 de octubre de 2012

La salida - Rafael Blanco Vázquez


Al salir de su casa, sabía que no le pasaría nada. En efecto, nada le pasó, y regresó a su casa sin que nada le hubiera pasado. Pero en cuanto entró por la puerta, algo le pasó: un pájaro, en efecto, le cagó encima.
–Mierda –maldijo–, si es que no se puede salir de casa.

El autor: Rafael Blanco Vázquez

domingo, 7 de octubre de 2012

Tedio - Rafael Blanco Vázquez


Nunca le pasaba nada. Vivió en ciudades varias, países diversos, continentes dos. Trabajó de profesor, de traductor, de intérprete. Frecuentó a cineastas, escritores, músicos, escribió libros, cine, teatro, actuaba, producía, posaba para fotógrafos. Conoció el bullicio de la ciudad y la calma del campo. Tuvo épocas de mucho éxito con las mujeres y épocas de fracaso total. Conoció la brutalidad del deseo y la tristeza de su ausencia. Pero nunca le pasó nada. ¿Cómo quitarse de encima la plomiza sensación de que no pasa absolutamente nada?

Acerca del autor:
Rafael Blanco Vázquez

miércoles, 8 de agosto de 2012

Fin de un capítulo - Rafael Blanco Vázquez


Estando en plena cópula, oyó conciliábulos en el prostíbulo. Sin más preámbulos, entraron en su cubículo y le rompieron las dos escápulas. Ahí acabó su currículo noctámbulo y crápula. Se convirtió en un vulgar sonámbulo. Se puso a tocar el triángulo y se compró un monóculo. Mientras recitaba versículos y contemplaba prímulas, seguía soñando con Drácula y Calígula.

Acerca del autor:
Rafael Blanco Vázquez

miércoles, 4 de julio de 2012

Por turnos - Rafael Blanco Vázquez



Primero se morían unos y luego se morían otros, según les iba tocando.
Algunos se suicidaban.
Otros se morían de repente. Tipo iban paseando, les daba un síncope y ea, cataplum chimpún, al suelo.
—¿Qué ha pasado?
—Nada, uno que se ha muerto.
Otros se metían un piñote con el coche. Quedaban lindos.
En fin, tampoco me voy a poner aquí a detallar tan manido asunto.

Sobre el autor: Rafael Blanco Vázquez

sábado, 31 de marzo de 2012

Brindis - Rafael Blanco Vázquez


Te molesta que tu madre sea con su nuevo marido como tu padre era con ella. Que ahora se permita todo lo que antes perdonaba. Pero probablemente él esté pagando, digamos, algún pecado anterior, digamos también. La vida es una cadena y yo no le hago el bien a quien me hace el bien, o sí, porque soy el mal que está necesitando. Como en esa película donde el criminal paga, en efecto, pero por un crimen que no ha cometido, mientras el autor de éste queda impune, cómo saber si momentáneamente. Sufrimos porque nos sentimos culpables de vivir y alimentamos dicho sufrimiento haciendo el mal. Tu madre y tu padrastro sufren, ambos, y tu padre vete a saber, esté donde esté. ¿Acaso no sufrimos nosotros dos, mientras celebramos nuestro amor incipiente con una copa de vino?

Sobre el autor: Rafael Blanco Vázquez

miércoles, 7 de marzo de 2012

Indivisible - Rafael Blanco Vázquez


Quisiera escribir la gran novela hacia la cual mi ser no me conduce.
Si preferirías decirme lo que te molesta, ¿por qué siempre te encierras en el mutismo?
La masturbación le impedía intentarlo con ella, que trabajaba demasiado para intentarlo con él.
Seríamos mejores si ser mejores no fuera una entelequia.
Escucharíais, mas ninguna voz tiene la fuerza de la voz interior.
Se habrían separado, pero les dio tanto miedo que tuvieron un hijo.

Rafael Blanco Vázquez

Ilustración: Vladimir Kush "Siempre juntos"

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La vida tal cual - Rafael Blanco Vázquez


—¿Sabés lo que te pasa a vos? –-le espetó ella, los ojos iracundos, los dientes apretados, los puños tensos.
—No, pero me lo vas a decir tú —machacó él.
—Que sos Tauro.
Y dicho esto, dando un portazo se metió en su habitación y se echó a llorar.

Sobre el autor: Rafael Blanco Vázquez

viernes, 21 de octubre de 2011

Curioso - Rafael Blanco Vázquez


Resulta curioso cómo empleaban la palabra inhumano para designar aquello exclusivamente humano.
(Esto mismo era muy humano, descargarse de culpa).
También resulta curioso cómo hacían exclusivamente propias características que no lo eran: se designaban a sí mismos como los mortales. Esto lo dejó escrito un tal Cioran, especialista en arrogancia humana.
(¿Existe una arrogancia que no sea humana?).
La experiencia del placer les estaba reservada, pero algunos decían: Ni hablar de follar por follar, no somos animales, nuestro objetivo es procrear.
Un tal Cyril Jumel dejó escrito: “Una mosca con cerebro seguiría buscando la mierda, pero sufriría por ello. Y lo negaría”.

Sobre el autor: Rafael Blanco Vázquez

lunes, 17 de octubre de 2011

Lógica - Rafael Blanco Vázquez


Uno de los esbirros del gran jefe le dijo a su compañero:
—Me gustaría escribir un libro.
—¿Tienes la historia?
—Sería la historia de un tipo que no soporta salir de casa y de otro tipo que no soporta estar en casa. El primero es un intelectual, un reflexivo, un solitario. La gente le da mocos. El segundo es un activo, un tipo que necesita estar haciendo cosas rodeado de gente. La soledad le da acidez. Ambos quisieran ser quien no son, o sea el otro. Pero a su vez no les queda más remedio que estar orgullosos de lo que son. Y en esta dicotomía se les va la vida.
—Mola tu historia. ¿Por qué no la escribes?
—Pues porque soy gángster.
—Ah, claro.

Sobre el autor: Rafael Blanco Vázquez

jueves, 13 de octubre de 2011

Tedio - Rafael Blanco Vázquez


Nunca le pasaba nada.
Vivió en ciudades varias, países diversos, continentes dos. Trabajó de profesor, de traductor, de intérprete. Frecuentó a cineastas, escritores, músicos, escribió libros, cine, teatro, actuaba, producía, posaba para fotógrafos. Conoció el bullicio de la ciudad y la calma del campo. Tuvo épocas de mucho éxito con las mujeres y épocas de fracaso total. Conoció la brutalidad del deseo y la tristeza de su ausencia. Pero nunca le pasó nada.
¿Cómo quitarse de encima la plomiza sensación de que no pasa absolutamente nada?

Rafael Blanco Vázquez

miércoles, 5 de octubre de 2011

Como te lo digo - Rafael Blanco Vázquez


—Mi hijo se llama Jacinto y es un mastuerzo. Mi hija se llama Rosa y es un cardo borriquero. Mi marido es un alcornoque se llame como se llame, que por cierto se llama Acacio. Y aquí me tienes, perdida como una niña en medio del bosque.
—Pues mi hijo se llama Perfecto y es un perfecto imbécil. Mi hija se llama Inmaculada y es más puta que las gallinas. Y mi marido, que me odia, se llama Amador.
—Ay, Angustias, de verdad. Qué vida ésta.
—Fíjate que la Consuelo no para de llorar porque su hija le ha puesto a su bebé Iluminado y ahora resulta que el pobre es ciego.
—Yo es que vamos.

Sobre el autor: Rafael Blanco Vázquez

jueves, 29 de septiembre de 2011

Amigos - Rafael Blanco Vázquez


Érase una vez dos amigos que eran tan amigos que eran muy amigos.

Eran realmente grandes amigos.
Hasta que siendo los dos muy viejos, se murieron.
Tenían cada uno más de cien años, de forma que entre los dos tenían más de doscientos.
Y la gente comentaba: hay que ver lo amigos que eran.
Yo escuché a uno comentar: es que eran tan amigos que si hubieran sido más amigos habrían sido tan amigos que habrían sido muy muy muy amigos, que es exactamente lo que eran aquellos dos amigos.
Recuerdo que aquel testimonio me conmocionó tanto que si me hubiera conmocionado más me habría conmocionado tanto que me habría muerto de la conmoción, y entonces a ver quién se pone aquí a contarles esto, eh, a ver.

Sobre el autor: Rafael Blanco Vázquez

Imagen: Wasabi, de Stage3R en deviantArt

martes, 13 de septiembre de 2011

Vuelta atrás - Rafael Blanco Vázquez


Tu madre es un torpedo, la mía es una petarda, la de tu amiga Merche es un coñazo, la de mi amigo Fabilio es una estúpida, la de tu ex novio Eloy es una imbécil, la de mi ex novia Omara es una infeliz, y eso por no hablar de nuestros padres: el que no es un borracho es un hombre de negocios siempre alerta, o tiene bigote, o sólo sabe gritar, o sólo sabe callar, o sólo escucha canciones de su infancia. Míranos a nosotros: tú eres una obsesiva, yo soy un histérico, Merche es una engreída, Fabilio es medio autista, Eloy es un desgraciado, Omara es un cúmulo de complejos. No, de verdad, me encantaría que pudiéramos engendrar búhos, jirafas, cachalotes. ¿No sería hermoso un parto universal que acabase por siempre con la conciencia?

Tomado del blog: El hamster y otros cuentos
Sobre el autor: Rafael Blanco Vázquez