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domingo, 6 de julio de 2014

El accidente - Carlos Rodríguez Arévalo


El auto viajaba a más de 150 kilómetros por hora sobre el asfalto mojado, ella lo vio desde lejos mientras esperaba sobre la acera y cuando calculó que el auto iba a pasar, dio tres pasos largos y rápidos que la dejaron frente al auto, el cual, como era de esperarse, frenó con todo lo que tenía y giró las llantas al lado derecho para esquivar el obstáculo, el auto dio dos vueltas en el aire para arrastrarse de cabeza en la negra calle por más de 10 metros hasta chocar un poste de alumbrado público que dejo el auto irreconocible. Ella solo vio el suceso y dibujo media sonrisa en sus pálidos labios mientras derramaba una lagrima cada ojo, después caminó hacia el auto y le dio un beso en la frente al conductor, un alma más que le pertenecía, luego desapareció.

Tomado de Microtexteando

Sobre el autor: Carlos Rodríguez Arévalo

domingo, 2 de junio de 2013

Hasta que la muerte los separe - Carlos Rodríguez Arévalo



Cuando ella decía que no, él decía que sí, tuvieron que esperar la situación correcta para no contradecirse; no por que uno convenciera al otro, si no por que uno ya no pudo hablar. Lo último que ella dijo a él fue: “no te vayas”. Curioso por qué al final de todo él si contradijo y se fue sin decir palabra alguna.

Sobre el autor: Carlos Rodríguz Arévalo

domingo, 5 de mayo de 2013

Sueño - Carlos Rodríguez Arévalo



Después de llevar más de 15 minutos revisando los papeles en este cuarto sin poder encontrar nada, me doy cuenta que en realidad no distingo las letras, mucho menos las palabras. Todo es confuso, todo el ambiente es un remolino despojado de realidad, creo que la vida ha comenzado al fin. Lastima que solo durará unas cuantas horas.

Sobre el autor: Carlos Rodríguez Arévalo

lunes, 15 de abril de 2013

Desaparecida - Carlos Rodríguez Arévalo




En el cuarto había un agujero que se movía de vez en cuando, a veces estaba en el suelo, a veces en el techo o en alguna pared. La señora que hacía la limpieza cada dos días en la casa ya se había acostumbrado y hasta agradecía por que en ese cuarto había menos superficie que limpiar (sobretodo cuando aparecía en el piso), pero un día entró y no vio el agujero, cerró y el agujero estaba en la puerta del lado dentro, ahora no podía salir, tuvo que pasar la noche ahí hasta que se moviera de nuevo, mala suerte la de Juanita, que así se llamaba, dormirse justo a donde el agujero se le dio la gana desplazarse.

Tomado de Microtexteando

Sobre el autor: Carlos Rodríguz Arévalo

sábado, 13 de abril de 2013

El destino roto - Carlos Rodríguez Arévalo


La mina rota del lápiz dio varias vueltas en el aire y mientras caía sintió libertad que la despojaba de su destino de nacimiento que era el de crear, por un momento recapacitó y cuando ya su ser descansaba en el suelo imaginó lo que hubiera sido capaz de hacer.

Tomado de Microtexteando

Acerca del autor: Caros Rodríguez Arévalo

martes, 28 de febrero de 2012

La fuerza de la costumbre - Carlos Rodríguez Arévalo


Ante la mirada fija de sus ejecutores dispuestos en fila frente a Él y después de haber oído la orden de abrir fuego, dejó el miedo que ocupó unos segundos de su tiempo y accionó su poder, todos los hombres armados cayeron tendidos inmediatamente con sangre cayendo por los ojos, boca y orejas. A veces se le olvidaba que no era de este planeta.

Tomado de Microtexteando

Acerca del autor:
Carlos Rodríguez Arévalo

domingo, 12 de febrero de 2012

El helado de chocolate - Carlos Rodríguez Arévalo



Se dejó caer debajo de la mesa de rodillas, el niño quería recuperar su helado tan anhelado durante tanto tiempo. Nunca se olvidó lo que vio debajo no solo en su mesa si no en las aledañas, encontró otro mundo allá abajo, manos nerviosas, manos perdidas en lujuria, basura de todo tipo, animales raros y conocidos, entre otras cosas que no entendía. Desde ese día olvidó el chocolate y a sus maduros años aún evita sentarse a comer a la mesa.

Tomado de Microtexteando

Acerca del autor:
Carlos Rodríguez Arévalo

sábado, 4 de febrero de 2012

El rescate - Carlos Rodríguez


Me ahogaba yo en el mar pacífico, lento y de pie, mientras unos marineros en un barco de pesca se acercaron y muy amablemente me preguntaron si necesitaba ayuda, “por supuesto” les respondí, “solo tengan cuidado con mi ropa y húndanme de poco en poco, quiero antes de sentir el olor a muerte, sentir el olor del mar”.

Tomado de Microtexteando

Sobre el autor:
Carlos Rodríguez Arévalo

miércoles, 11 de enero de 2012

Traición - Carlos Rodríguez Arévalo


Más allá de lo que había pasado, lo que no le pasaba por la cabeza era cómo esa persona lo había traicionado. Entendía los motivos, entendía los incentivos, entendía el plan, el proceso y el resultado, pero no entendía por qué ella, por qué su propia persona, por qué habría ella de haberle tendido esa trampa.

Tomado de Microtexteando

Sobre el autor:
Carlos Rodríguez Arévalo

domingo, 1 de enero de 2012

Naufragio - Carlos Rodríguez Arévalo


Con cada ola de agua salada que chocaba contra su cara se despertaba más, mientras más se despertaba, más sentía los estragos del cuerpo, más sed y cansancio sentía y las arrugadas yemas de los dedos sentían el dolor de la sal en las heridas. Finalmente pasó tanto tiempo solo, desesperado y con dolor, que naufragó en su mente,  hasta que un día al fin lo encontraron y no fue ya más un naufrago, al menos no físicamente por que del otro lugar, nunca regresó.


Tomado de Microtexteando



Sobre el autor:
Carlos Rodríguez Arévalo

Imagen:  Winged Cat, de lutamesta en deviantArt

lunes, 18 de abril de 2011

Depende - Carlos Rodríguez Arévalo


Al fin pudo ver después de una vida de no poder y salió de su casa, vio a una mujer bella vestida de verde y creyó entonces que el color del amor es el verde, volteo hacia arriba y trató de ver el sol pero un acto reflejo le hizo cerrar los ojos y vio el color rojo de la sangre de sus parpados y creyó que el color del sol era ese, después volteo hacia atrás y vio un auto azul venir hacia él que lo golpeó y sintió morir por lo que creyó que el color de la muerte es ese. Después de ese golpe perdió de nuevo la vista pero al menos conocía tres colores, el del amor, el del sol y el de la muerte, los conoció y les contó a todos, y aunque nadie coincidía con él, tampoco nadie logró convencerlo de lo contrario.

Sobre el autor:
Carlos Rodríguez Arévalo

lunes, 15 de noviembre de 2010

Tú - Carlos Rodríguez Arévalo


Lejana te fuiste de tu vida para volver a encontrarla, y dejaste lo bueno y lo malo, pero sobretodo, lo que te estorbaba. Después de eso te elevaste, te perdiste y te encontraste, te tomaste de la mano y aterrizaste y te fuiste caminando sin mirar atrás y lograste verte de espaldas después de darle la vuelta al mundo.

Sobre el autor: 
Carlos Rodríguez Arévalo

Imagen: Air Ship, de sesfitts en deviantArt

sábado, 26 de junio de 2010

Mientras - Carlos Rodríguez Arévalo



El instrumento de metal dejo de mover el café dentro de la taza cuando este ya estaba suficientemente endulzado, la silla se movió hacia atrás alejándose de la mesa y el piso crujió en camino hacia la puerta, la cual, después de haber girado la perilla se abrió completamente dejando entrar un poco de viento helado que estremeció el humo que la taza de café despedía. La silla volvió a su lugar con un rápido movimiento mientras la puerta se cerraba agresivamente y todo quedó en calma. Todo en calma, al menos hasta que alguien finalmente llegara a casa.

Sobre el autor:
Carlos Rodríguez Arévalo