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martes, 24 de junio de 2008

Padre, ¿por qué me ha abandonado? - Esteban Martínez Torrico


PADRE, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?
Esteban Martínez Torrico

Un día Dios decidió enviar a su único hijo a la Tierra para que comprendiera a los hombres.
Su hijo protestó pero Dios fue inflexible. Le obligó a nacer como un hombre en una familia pobre, creció, amó y odió. Sintió necesidades físicas y espirituales, escuchó y enseñó. Finalmente un día fue traicionado, torturado y crucificado hasta su muerte.
A los tres días volvió a la vera de su padre.
-Hijo mío, has vivido como un hombre, y has sentido todo lo que ellos sienten, ¿ahora los entiendes? –preguntó Dios con curiosidad.
-A los hombres sí, pero a ti no. Dime, padre, ¿por qué los tienes tan abandonados?

domingo, 22 de junio de 2008

Ciencias versus letras - Esteban Martínez Torrico


CIENCIAS VERSUS LETRAS
Esteban Martínez Torrico

El estudiante de ciencias del 2008 no entendía qué bien le podía hacer estudiar a Descartes. Así que una noche en la que “Los principios de filosofía” le resultaron especialmente insoportables tuvo la idea de hacer realidad el viejo mito de una máquina del tiempo para eliminar a Descartes.
Dicho y hecho. Varios viajes hacia el futuro y el pasado más tarde y tras una exhaustiva investigación, el estudiante de ciencias consiguió cortar el cuello del filósofo y quemar todos los documentos que encontró en su casa.
Satisfecho, el estudiante decidió regresar a su tiempo. Sólo que no pudo hacerlo, porque en el 2008 los usos de la electricidad todavía no habían sido descubiertos.

sábado, 21 de junio de 2008

El amarillo ya no es tu color preferido - Esteban Martínez Torrico


EL AMARILLO YA NO ES SU COLOR PREFERIDO
Esteban Martínez Torrico

–Me siento mucho mejor, doctor. Creo que ya no me dispararé un tiro en el estómago o me cortaré la otra oreja.
–Por eso le damos de alta. ¿Seguirá pintando?
–Pues creo que no lo haré nunca más. Ya no siento esa necesidad —contestó mirando los cuadros de la habitación.
–Suerte –le dijo el doctor mientras le apretaba la mano.
El doctor pensó en el buen trabajo que habían hecho con el señor Van Gogh mientras le veía salir del hospital. A partir de ahora sería tan normal y estaría tan cuerdo como cualquier otro ciudadano.