jueves, 23 de mayo de 2013

La reinstalación del honor - José Luis Velarde




A primera vista el honor puede revelar una buena apariencia, aunque el aspecto provenga más de las opiniones conseguidas desde el inicio de los tiempos que de situación reciente. Basta referirse al honor para conseguir respeto. Pareciera establecido en un artículo constitucional.
Visto desde otras perspectivas podría exhibir un perfil ganchudo y feos promontorios de iniquidad, porque no siempre el honor es quien dice ser. Hubo honores establecidos sobre acciones terribles. Honores que reverenciaron poderes malvados tras batir al verdadero honor tantas veces depuesto por émulos de abolengo rastrero. El honor puede surgir de una paciente instalación. Un fantasma servil de apariencia conmovedora y farsa irremediable. Un engaño exquisito donde se confundan los matices auténticos que un día inspiraron respeto a quienes fueron capaces de enarbolarlo sin engaños.
El verdadero honor advierte que muchos prefieren sustitutos de tintes luminosos y excéntrica movilidad.
El verdadero honor permanece en la sombra.


Acerca del autor:  José Luis Velarde

Los hombres no lloran - Fernando Andrés Puga


Cuando el Coronel vio asomar por la ventanilla la mano sin tristeza del hijo que partía, al fin caí de la comisura de su ojo derecho.
Hace días que, con mucho esfuerzo, me retiene allí el orgullo desproporcionado de este hombre maduro, pero al ver el burlón balanceo de esa mano haciendo realidad la partida, no aguanté más y reventé contra los viejos mosaicos del andén.
Empiezan las lluvias de agosto y soy una más entre las gotas. Nadie sabrá de mí; ni el Coronel.

Acerca del autor:
Fernando Andrés Puga

En los brazos de oniria - Sergio Gaut vel Hartman & Ana Caliyuri



Estaba aburrido de soñar todas las noches lo mismo. El viento azotaba su rostro pétreo, caía una llovizna helada y no había una sola luz encendida en la calle. En este punto el sueño se bifurcaba. En algunas variantes se trepaba a una cornisa y recordaba sus tiempos de estudiante en el instituto, antes de conocer a Lucía. Por lo general saltaba al vacío y moría luego de agonizar en soledad durante varias horas. En otras, la cosa era un poco más divertida, y cuando saltaba, pasaba directamente a otra dimensión. Allí, burbujeaban las cosquillas en el vientre de Lucía, y él, eximio espectador, reía a mandíbula batiente como neonato sin cicatrices. Asi era, como el pobre tipo renacía cada noche,y también cada noche moría. Oniria era una poderosa mercenaria, siempre la compraban las peores pesadillas.


Acerca de los autores:
Ana Caliyuri 
Sergio Gaut vel Hartman
                                        

martes, 21 de mayo de 2013

Estéril – Sergio Gaut vel Hartman




Tisher se aseguró de que Al-rabbán asistiera a la asamblea y de que Junner permaneciera en su casa, custodiado por dos gorilas idiotas, entrenados para retener a la gente en algún lugar neutral. Era el día previsto para que todos los colonos de Fourthess debatieran la permanencia de los terrestres en ese mundo inhóspito y no quería correr el menor riesgo. Pero el planeta, sin ayuda de ninguna criatura de mente superior o inteligencia reconocida, se encargó de que todas las previsiones se desmoronaran. Soplaron vientos de trescientos kilómetros por hora, cayeron trozos de hielo del tamaño de estadios deportivos, se abrieron grietas en el suelo de doscientos metros de ancho. El debate, por lo tanto, resultó absolutamente innecesario.

Acerca del autor:
Sergio Gaut vel Hartman

Milagro de miel en Praga – Héctor Ranea



—En una catacumba olvidada de Praga encontraron miel de tres mil años de fabricada, guardada en un recipiente de plata apenas dañado por el óxido.
—Caramba. Eso parece interesante, profesor.
—Ciertamente. Y lo que es mejor, el arqueólogo lo consultó con una bióloga que hizo el análisis bacteriológico y la encontró sin trazas de bioma nocivo.
—¡Perfecto, genial! El antibiótico universal.
—Estaba dedicado a una diosa, así que las patas de insecto encontradas eran totalmente extemporáneas.
—¡Cielos, insectos!
—No eran patas de abejas, sino de escarabajos.
—O algo peor.
—Buscaron en las proximidades y encontraron un escarabajo monstruoso.
—¡Aj!
—Era Gregor Samsa.
—¿Está muerto?
—Sí; por supuesto. Muerto; claro.


Acerca del autor:
Héctor Ranea


Impotencia - Ana Caliyuri


A veces, los soñadores, salimos a pescar estrellas. Intuyo, que tal vez,es erigir la impotencia que nos habita en tierra, en terrenos fértiles de luces llenas. No obstante las millones de respuestas vacías en el transcurso de la existencia; no dejo de preguntarme, en caso de arribar a ellas, cuál será allí mi impotencia.

Acerca de la autora:  Ana Caliyuri

Tardecitas sombreadas - Diana Sánchez


Luego de pelearse a los gritos, la pareja de ancianos se sentaba en el patio debajo del paraíso, a disfrutar de la sombra.
Un día, el viejo furioso, le pegó en la espalda a la vieja. Ella juró vengarse.
Esa noche la tormenta quebró una de las ramas del árbol. Cuando la anciana salió a barrer, lo notó, y con rapidez cambió las sillas de lugar.  A la tardecita salieron al patio. Al volver con el mate, el anciano, aplastado por la rama, le imploró ayuda. La anciana volcó la pava sobre la mano del viejo y salió a la calle. Parecía volar.

Acerca de la autora:  Diana Sánchez

La introspección de la mantis - Cristian Cano



Después de comer tomamos café. Era raro observar cómo una mantis religiosa que pesa cincuenta kilos le pone azúcar a su taza y revuelve. Nunca sonrió. Tampoco reaccionó a mis chistes sobre política, pero me gustó permanecer en silencio y observarnos. Aunque, por momentos, creí que miraba el mantel. Seguramente, su constitución le otorga todo un extraño panorama del mundo. Novedosos sentidos que bien pudiesen explicar el por qué permitimos que nos gobiernen como a un rebaño de ovejas. Chasqueó el aparato masticador y, creo yo, me terminó por sonreír. Pero tampoco me puedo quedar con el significado enigmático de esa mueca. Con un español perfecto me dejó pensando cuando me dijo que no comprendía por qué estropeamos el planeta y que el siguiente lugar habitable se encuentra muy lejos. Se levantó y dejó propina: me sentí un estúpido cuando la camarera me preguntó en qué pensaba.


Acerca del autor:  Cristian Cano

viernes, 17 de mayo de 2013

Teología cifrada - Héctor Ranea



—Piensen que si el SPD sale contra la HDB entonces tendrán un problema EPN durante el JDD.
—Perdón, profe ¿qué quiere decir SPD, HDB y el resto?
—SPD es por —escribe en la pizarra— Sentencia Profanando Divinidad. HDB es Hipótesis Divinidad Brillante. El resto tendría que mirarlo, estoy tan acostumbrado a usar siglas...
—Gracias.
—Como decía, si el SPD sale así entonces recurrirán a la FRDSBN .
—¿Y qué es eso, profesor?
—Bueno. La F es por FRT, la R por RDB, la D por —garabatea algo en la pizarra y se da vuelta mirando al estudiante. Este se levanta con algo en sus manos. —la D por DFSG, la S por... ¿Y eso, qué es?
—Una ATAA —responde con calma el estudiante.
—¿Y qué es una ATAA?
—Una Ametralladora Thompson Automática Americana, profesor.
El profesor tuvo un DS seguido de un PC que le provocó MS.


Acerca del autor:  Héctor Ranea

Reclutamiento - Fernando Andrés Puga




Primero, un gesto amable y una sonrisa compradora. A continuación, palabras de consuelo y una promesa. Por último, un forcejeo, una mordaza y un violento empujón hacia el interior de la camioneta.
Al poco tiempo, algunas fotos en facebook, en la tele, en los diarios y en las boletas de luz y gas, por si acaso alguien...
Todavía nada.
Todavía nadie.


Acerca del autor:  Fernando Andrés Puga

La arenga - Luis Benjamín Román Abram





¡Escúchenme bien!, dos meses de beligerancia son excesivos. Ya hemos tenido muchas pérdidas y solo hemos acumulado derrota tras derrota. Este cinco por ciento de territorio no lo perderemos, tampoco nos devolverán al espacio. Este trozo desértico, indeseado por ello, se queda con nosotros.
Piense en sus familias, ¿a dónde irán si esos seres nos expulsan?
No continuaré ocupando esta señal de comunicación, cada unidad tiene sus órdenes, sigan a sus jefes.
Los invasores estaban irremisiblemente condenados, rodeados del más sofisticado armamento, era cuestión de tiempo que los millones de humanos echaran de la Tierra a quienes sobreviviese su contraataque.


Sobre el autor: Luis Benjamín Román Abram

La reina del dance - Alvaro Ruiz de Mendarozqueta



Para Arantza

“Danza, su cuerpo se ilumina”    Emilio del Guercio

Se sentó en el piso de madera del camerino; ató los cordones de sus zapatillas plateadas con su ceremonia casi torpe de movimientos lentos. Pensó en una ráfaga en los innumerables ensayos, en los giros, los tropiezos, los abrazos, las lágrimas. Las imágenes parecían de montaña rusa.
El director anunció que faltaba un minuto y a la altura de su estómago sintió un cosquilleo. Salió a la luz de los reflectores. Bailó, febril y suave, furiosa y elegante, frenética y bella. Movió los brazos como aspas hasta la ovación final.
Parada en medio del escenario flotó, apenas unos instantes y a poca altura, por lo que nadie se dio cuenta, pero fue suficiente para saber que, desde ese día, el universo estaría más cerca por siempre.

Acerca del autor:  Álvaro Ruiz de Mendarozqueta

miércoles, 15 de mayo de 2013

El cartílago débil – Héctor Ranea



Me tropecé con la alfombra, me caí y me golpeé la rodilla. ¡Maldita rodilla! Otra vez con eso de la rodilla. ¿Para qué tendré rodillas? Menos mal que estoy solo, porque si hubiera visto mi mujer cómo cayó la taza con café en el tapizado del sillón, contrata un pelotón de fusilamiento. Por suerte, estos quitamanchas que me dieron las vendedoras, surtió efecto. Antes de que llegue doy una repasada a eso, a la pared y ya está; pero la puta rodilla me molesta. Me parece que esta vez es peor que nunca. Me di la inyección que me aconsejaron para la última caída, pero no hace efecto. Está hinchadísima.
¿Qué necesidad tenía de servirme un café? ¿Por qué mis rodillas son tan frágiles? Me resfrío de nada, me duelen los testículos. La verdad, prefiero seguir siendo lobo. Esto de transformarme en hombre cada Luna llena, me da pánico.

Héctor Ranea

Él sabe - Paula Duncan



Después de trece meses visite a mi viejo y excéntrico psiquiatra. Tuvimos una charla amena café de por medio y me invito a volver a mi viejo grupo. "Aunque sea un tiempo para saber por dónde andas", me miró y sonrió; yo también. Él sabe que hablo con mis gatos, tengo duendes en el jardín y me gusta pasear por los espejos; me olvidé de contarle que hace unos días me siento acompañada, hay una presencia amigable detrás mío; no se quién es, solo sé que es un hombre...


Acerca de la autora: Paula Duncan

Visita familiar - María del Pilar Jorge




No nos sorprendió su aparición, allí, en medio del bochinche y de las risas. La abuela se unió a la fiesta y, con el vino, tiñó de rojo sus labios secos. Cantó y bailó, sin parar, toda la noche. Conversó animadamente y reconoció en las pinturas que adornaban las paredes viejas escenas familiares. Pero en una de ellas sólo se apreciaba un sillón vacío bajo una glorieta.
Fue entonces que nos abrazó a todos y a cada uno; para luego suplicarnos con voz tenue que la dejáramos regresar. Finalmente, después de mucho cabildeo, decidimos volver a colgarla en la pared.


Acerca de la autora:  María del Pilar Jorge

¿Recuerda la última? - Fernando Andrés Puga



¿La última vez que llovió? ¡Y, no se anduvo con chiquitas! Las alcantarillas de la esquina se llenaron con las hojas de los fresnos de la cuadra y, encima de eso, el agua que venía en correntada por la pendiente junto al cordón arrastró todo lo que halló a su paso: bolsas, botellas, cartones, telgopor... En fin, que se hizo un tapón en la esquina y el agua empezó a subir. Al día siguiente el barrio amaneció vacío y cuando al fin pudimos regresar, con el desamparo sobre los hombros, ya no quedaba nada. Hubo que volver a empezar, aunque me está costando esta vez. Es que ya estoy grande ¿vio?


Acerca del autor:  Fernando Andrés Puga

Desastres lógicos - Virginia Cortés



A – Es todo muy interesante, pero si me disculpa usted, debo retirarme; la naturaleza llama…
B – Ah, claro. Desea usted ir al toilette, por supuesto. Pero me temo que no podré disculparlo en esta ocasión porque también a mí me llama.
A – A mí me ha llamado primero.
B – Pero se arrepintió. Por eso ahora me llama a mí. Sepa retirarse como un caballero.
A – En eso estoy…

Acerca de la autora:
Virginia Cortés

lunes, 13 de mayo de 2013

Usos prácticos de la fe. Ejemplo 1 - Daniel Frini



Era una mujer de fe extraordinaria. La consideraban santa y admiraban su perseverancia en la oración. Los viejos comentaban: «Ña Dolores habla con Tata Dios»
La Milton era una empresa minera que, para extraer uranio, abrió una cantera en la sierra. Por el uso de explosivos, arrastraba serios problemas con los ambientalistas. Entonces, contrató a Ña Dolores para que moviera, a puro rezo, el material estéril que estaba sobre la veta.
Ella se arrodillaba y oraba:
―Padrenuestroqueestásenloscielossantificadoseatunombre…
Las montañas le obedecían y se movían, mostrando el mineral. Si no había uranio, ella las volvía a su lugar, alisando las grietas.
Años después, la mina se secó, la Milton se fue y ella se quedó sin trabajo. Deprimida, empezó a perder la fe.
Cuentan que, al final, sólo logró mover un metro, más o menos,  una pilita de escombros que  molestaba en la vereda del viejo Medina. Después, nada más. 

Acerca del autor: Daniel Frini

Tipos de escritores - Álvaro Ruiz de Mendarozqueta




Estoy convencido de que hay más tipos de escritores que variaciones en otras profesiones y oficios. Hay escritores buenos, mediocres y malos. Necesito simplificar porque también hay muy malos y pésimos y muy buenos y excelentes. Algunos no escriben, piensan en una obra que jamás concretan; otros escriben desde la oscuridad -claridad para ellos- del anonimato y no lo muestran por lo que nadie sabe que escriben. Están los que hablan de lo que escriben y terminan hablando de ellos mismos.
Y estoy yo: soy el único que instancia un tipo sobre el que no hay otros, aunque no estoy seguro. Escribo ficciones científicas -detesto que digan ciencia ficción-; cuando las inicio parece que unos extraterrestres se enteran, se aparecen ante mí y sin decir ni pío impiden que los medios de escritura, cualesquiera que sean, funcionen y todo lo que hago termina en 150 palabras.


Acerca del autor:  Álvaro Ruiz de Mendarozqueta

Desastres médicos - Virginia Cortés



A – Es todo muy interesante, pero si me disculpa usted, debo retirarme; la naturaleza llama…
B – Ah, claro. Desea usted ir al toilette, por supuesto.
A – Me temo que no es un deseo, sino una necesidad que debo satisfacer. Tiene todo que ver con la salud, no con el placer, se lo aseguro.
B – Entiendo.
A – No lo creo.
A se dirige al cuarto de caballeros a la hora exacta en la que el eminente médico toma su receso y lo asesina brutalmente a cuchilladas, mientras le dice enardecido “¡Te dije que era un psicópata! ¿Cómo pudiste fallar un diagnóstico tan evidente?”. El alma del occiso se eleva rezongando “Porque soy un clínico, no un psiquiatra”.


Acerca de la autora:  Virginia Cortés

sábado, 11 de mayo de 2013

Larga distancia - Luis Benjamín Román Abram



Había trascurrido un dilatado tiempo desde que su padre dictara la norma que les prohibía salir del infierno e ir a la Tierra como demonios rojos. A él no le guardaba rencor, comprendían que estaba velando por un tratado con el divino. Entonces un grupo de sus hijos encontró la solución, comenzaron a venir a nuestro mundo como humanos recién nacidos.


Sobre el autor: Luis Benjamín Román Abram

Aviso atrasado - Jorge Ramos Cabezas




Hoy ha venido a las puertas del caserón un hombre disfrazado de mi abuelo, con las mismas ropas, medallas, anillos y demás afeites con que fuera retratado el día de su muerte. Lo más extraño del hecho es el brevísimo diálogo que sostuvimos.
—Te vas a morir el 7 de diciembre de 1949 —me dijo aquel sujeto, mirándome gravemente a los ojos.
—¿Cómo? Pero eso es imposible, estamos en el año 2011.
—Eso es lo que tú crees —respondió, impertérrito.


Publicado originalmente en Fix100. Revista hispanoamericana de ficción breve. Nº 3, abril de 2012

Sobre el autor: Jorge Ramos Cabezas

jueves, 9 de mayo de 2013

Lo último en estupidez - Cristian Cano



Alardeaba con lo último en tecnología, por eso me acerqué y le comenté sobre "lo último de lo último". Le dije que mi dispositivo nunca se bloqueaba y que duraba cien años. ¡Siempre anda y no necesita baterías! Se asombró cuando comparé las resoluciones de pantalla. Le aseguré que era muy similar a la de un ojo humano. Siempre está cargado y para acceder a la infografía tenés que pensar en ella. La velocidad de transmisión de datos se ajusta a tu medida, le dije. ¡Se emocionó y puso como loco! Es más, los bits ingresan directamente a tu cerebro. No hacen falta cables, bluetooth ni wi-fi ni ocho cuartos. Se le caían las babas. Después de pagarme mil dólares, le di el libro.


Acerca del autor:  Cristian Cano

Añicos– Patricia Nasello



Anoche vi que una estrella se desplomó sobre el campanario de la iglesia; destrozándose, destrozándolo. Las ratas, famélicas como siempre, aprovecharon para engullir polvo estelar hasta hartarse. Y los restos de las campanas. Y todos los escombros.
No más engaños, ahora conozco donde van a parar la fe y las estrellas.

Tomado del blog Esta que ves
Sobre la autora: Patricia Nasello
Imagen: Wikicommons

Ultraposapocalíptica – Jorge Ramos Cabezas



…Sin embargo, la máquina, la única con vida sobre el planeta, lamentablemente decidió volver atrás, muy atrás. Cogió un puñado de polvo y otro poco de aceites cósmicos, hizo un amasijo, creó figurines con él y sopló. Luego, decidió ser Dios.

Publicado originalmente en Plesiosaurio. Primera revista de ficción breve peruana. Año IV, nº 4, vol. 2, diciembre de 2011.

Sobre el autor: Jorge Ramos Cabezas

martes, 7 de mayo de 2013

Miradas - Mónica Ortelli




Tras cuarenta años de felices acuerdos, ambos presumen de entenderse sin palabras.
Casados por trámite civil, en su momento prefirieron comprar la cama grande a los anillos; después, se olvidaron. O casi, porque ahora ella mira su mano un tanto artrítica y piensa que le gustaría lucir un aro de oro junto al cintillo heredado de su madre. Entonces la extiende y pregunta sonriendo a su marido:
—¿No crees que ya es hora? —Mueve el dedo anular con cierta dificultad—. ¿No te gustaría a vos también? —agrega entrelazándole los dedos. Él observa las manos de los dos, la mira a los ojos intensamente y asiente.
Al otro día, irá contento a reservar la excursión para las aguas termales.


Tomado del blog Ni vara ni cuchillo

Sobre la autora: Mónica Ortelli

Soñar cuesta - María del Carmen Lammoglia



Soñaba que descendía en un ascensor. De repente éste se detuvo en un entrepiso y comenzó a sentirse mal. Alguien jaló sus pies y se encontró atorado en el canal uterino de su madre. Soñaba que nacía, que cortaban el cordón umbilical, pero algo o alguien se lo impedía.
Semi inconsciente, volvía al encierro del ascensor y su claustrofobia le invalidaba todo movimiento.

Del libro Extraña Variedad
Sobre la Autora: Maria del Carmen Lammoglia

La letra con sangre entra - Alejandro Hugo González



—Tú eres Pedro —le dijo—, y sobre esta piedra Yo edificaré mi Iglesia.
Él hablaba en parábolas, por cierto; pero sus discípulos, hombres rudos e ignorantes que no entendían de ciertas sutilezas, tomaron literalmente sus palabras.
La tradición lo niega, por supuesto, falsea los hechos por cobardía o por pudor.
Pero así fue como murió Pedro, aplastado por el peso de la fe.

Sobre el autor: Alejandro Hugo González

domingo, 5 de mayo de 2013

La Contrincante del Espejo - Mario César Lamique



Desde niña se sintío vulnerable día a día al mirarse al espejo y ver a esa persona imitando cada uno de sus movimientos, imitando sus gestos, miradas y aún -estaba segura- cuando ella cerraba sus ojos para no ver tremendo plagio, del otro lado la estaban observando.
Se mudó a diferentes casas con diferentes espejos pero siempre con la misma imitadora; tiró piedras, sillas y hasta le disparó con un arma que pudo conseguir sin que su esposo supiera, pero al traer un nuevo espejo, su enemiga parecía renacer.
El tiempo y los espejos suelen aliarse en nuestra contra.
Llegó el momento en que no pudo soportar más a esa mujer ya con arrugas, con mirada perdida que insistía en copiar sus acciones.
Se paró frente al espejo dando muerte a su contrincante, que no logró sobrevivir a su última imitación.

Sobre el autor: Mario Cesar Lamique

La estudiante de arquitectura - David Moreno



Mientras acaricia mi cuerpo repasa la lección entre susurros. Capiteles, frisos y cornisas parecen términos que domina con soltura. Mas sorprendida queda en cuanto descubre la incipiente columna jónica que escondo entre mis piernas.

Tomado de No Comments

Sobre el autor: David Moreno