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sábado, 24 de mayo de 2014

En el camino del bosque - Claudio Leonel Siadore Gut



Apareció sin pretensiones en el camino del bosque, como se manifiesta la guadaña de la luna entre las hojas que caen, mientras crujían las piedras sus monótonos coloquios.
A simple vista era un resplandor blanco, persistente y ojival, acompañado del murmullo de una colmena.
Rompiendo ese velo de hiedra que la naturaleza dispensa, una niña entristecida y cuyas manos templaba el llanto, deslumbrada quedó ante aquél prodigio, aunque tenía los ojos cerrados.
Bajo un ciprés que danzaba, arrodillada quedó al momento, y santiguada, comenzó a rezarle entre sollozos a la figura virginal, mirándola a través del cerrojo de sus dedos. Y tan poseída imploró, y tan complacida se fue, que la romanza del silfo no escuchó.

Sobre el autor: Claudio Leonel Siadore Gut

domingo, 2 de diciembre de 2012

El Árbol - Claudio Leonel Siadore Gut



Sin querer ser uno más comenzó a jugar con pequeñísimas esferas desprendidas de su propio cuerpo. Así se creaban torbellinos de diferente densidad, que se unían en formas brumosas. A sus espaldas se condensaba la sombra infinita.
Las nebulosas se retorcían, nacían estrellas, planetas y vida. La obra se desplegaba cada vez más desde la punta de los dedos, y Dios decidió descansar en aquél planeta donde las criaturas sabían sonreír y cantar. Acomodó sus huesos bajo un árbol, pero los ruidos bestiales le molestaban. Rodeó el tronco con sus brazos, pero sus músculos degenerados por manipular pequeñeces, no lograron moverlo. Resignado besó la corteza y deseó el fin del mundo. Una a una las esferas y las almas que lo constituían se fueron deshaciendo, así creó el tiempo, y hasta que el tiempo termine, él dormirá en los agujeros negros del árbol sin raíces de las galaxias.

viernes, 1 de junio de 2012

Familia - Claudio Leonel Siadore Gut


Osiris despertó en su camastro cuando Isis le llevó el desayuno. Leche, pan caliente y dátiles. Horus jugaba afuera entre las flores, su madre lo veía desde la ventana y suspiraba.
Osiris se limpió las migas de la boca y miró la mancha de humedad en forma de pez del cielorraso.
—Mañana me subo al techo y lo arreglo.
Isis dio media vuelta con la cabeza gacha.
—¿Cómo nos convertimos en esto, Ricardo?

Acerca del autor:
Claudio Leonel Siadore Gut

lunes, 30 de mayo de 2011

El elfo que se convirtió en dios - Claudio Leonel Siadore Gut


Logró tomar el plano astral montado en su araña. El elfo paciente hilvanó una red esférica e indestructible con los hilos de plata de toda la humanidad, tañó su laúd dulcemente ... y las cuerdas del mundo vibraron a la vez desde el centro de todas las cosas. Los ríos crecieron, los pantanos se poblaron de fuegos feéricos, y las hiedras clamaron su trono sobre los rascacielos. Poco a poco animales y plantas tuvieron voz y las piedras despertaron de sus sueños funerarios, algunas volvieron a ser dragones.
Y los hombres… los pequeños hombres durmieron plácidamente hasta secarse como sapos, y no hubo príncipe azul que los pudiera liberar.
Luego la araña desobedeció, pero eso es otro cuento.

sábado, 14 de mayo de 2011

Cuento de hadas - Claudio Leonel Siadore Gut


El hada cerró el libro y acarició su lomo de cuero azul. Miró por la ventana al horizonte, al crepúsculo que se desmoronaba en pepitas de nieve.
Se acercó volando a la cama de su hija que esperaba ansiosa.
—¡Mamá —se estremeció—… tengo miedo de los hombres!
Afuera, el Rey Elfo soplaba canciones a las ruinas de la Luna. La madre apoyó el libro en el atril de su pecho.
—No te preocupes, hija —sonrió—, los hombres no existen.


Imagen: tHe oRiOn, de nolencole en deviantArt

jueves, 28 de abril de 2011

Visiones - Claudio Leonel Siadore Gut


No hay que ser un gran profeta de la historia para ver el futuro en los espejos, portales a través de los que fantasmagorías violentas irrumpen en nuestro ambiente con mensajes absurdos, interpretados al antojo de quien pule el discernimiento.
En nocturnas ocasiones, corrientes arcanas asoman sus cabezas desde el marco del espejo y nos miran mientras dormimos. Momentos como esos nos procuran pesadillas, sus caras en nuestra conciencia turba el alma, porque son parte de nosotros. Los espejos reflejan lo que nos importa y preocupa, siempre.

lunes, 7 de marzo de 2011

Pacto - Claudio Leonel Siadore Gut


Terapia intensiva. Mi consciencia gota a gota se abrió paso entre hierros oxidados y viejos cerámicos. “¡Morfina!”. El enfermero ha sido generoso. “¡Más morfina!”. La última noche que recuerdo me hicieron una propuesta seductora: todo el placer que pueda soportar a cambio de mi vida. Cuatro mujeres me elevaron al verdadero gozo, con carne, mente, ama y muerte. El doctor, como buen burócrata del Cielo, dijo que fue un delirio, y que me autoflagelé. “Es peligroso que salga de esta institución”, mi voz se dispersa, “estoy muerto, en mi casa quedaron cinco cadáveres con cuatro fantasmas”.

Él respondió con un laberinto de frases escépticas. Dejé que desvaríe. Quedó en mi cuerpo el pacto escrito con uñas y sangre que invoca a los cuatro demonios del placer. Puedo elevarme sobre el mundo, trascender la humanidad cuando quiera, donde sea, y volver, a costo de nada. De nada.

jueves, 3 de febrero de 2011

El sueño — Claudio Leonel Siadore Gut


El abogado arreglaba la grifería, había goteado durante siglos, la grifería. Un aguacero sobre el tren por el que íbamos rodeados de expedientes. Estabas en algún lado, pero eras otra, y él no había notado tu presencia.
—El sueño expande el tiempo —renegó con la furia de una cascada.
—Si sos vago el último instante de tu vida se expansiona en un sueño, no vas, por lo citado, al Cielo. Resolución.
Sonreí porque lo descifré, pero él miró por el ojo de buey del camarote. Mar, blanco y negro, viejo.
—El agua es tiempo, se me agúa la sopor —vapor.
Sabía que el sueño culminaba y sazoné la angustia con sudor. Creo que abrí los ojos entonces. Era de noche y te habías ido, o no viniste. La grifería goteaba, y nada volvió a tener sentido.

miércoles, 26 de enero de 2011

Los cables - Claudio Leonel Siadore Gut


Los cables amanecen de poste a poste vibrando, se arraciman sobre las esquinas y desayunan pájaros, trepan de tapia en tapia, de techo en techo, de mano a mano, prendemos luz, prendemos radio, tele, y mientras se infiltran a la casa de al lado a través de un resquicio, desde el poste por el que llegan van segando los pedazos del día, y dividen la noche en parcelas.

lunes, 12 de julio de 2010

Pérdida - Claudio Leonel Siadore Gut


Andrés maceraba su pérdida con cubata de ron, cuando encontró a Nora. La piropeó de lejos, le susurró al oído y se enamoró de ella. La sacó a pasear, le mostró su música y le habló de cicatrices. Le inventó constelaciones, le arregló el cabello. La besó en la mejilla, la mordió en los labios y le dijo que la amaba. Ella lo miró y le dijo que la hacía sentir viva. Él se asustó y volvió a sepultarla.


Imagen: The Man with the Golden Key, de Hubert Hischer