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domingo, 20 de junio de 2010

El pensamiento - Walter Böhmer


El cazador tensó el arco, respiró hondo; el secreto estaba en la respiración. “Que el disparo te sorprenda”, oyó decir a su instructor en la cabeza. El cervatillo levantó la vista asustado y comenzó a correr.
―Debo pensar más bajo– se dijo y volvió a dormir.


Tomado de Apología de los Miedos

sábado, 12 de junio de 2010

Prohibido transformaciones - Walter Böhmer

―¿Qué cree que está haciendo?
―Me estoy transformando, ¿no ve?
―No se pase de listo, claro que lo veo. Es una pregunta retórica.
―¿Cuál es el problema entonces, oficial?
―¿Es usted ciego? ¿no ve ese cartel? Prohibido transformaciones.
―Disculpe, no lo había visto. Se confunde con el prohibido pisar el césped, prohibido bañar animales, prohibido arrojar basura. Cansa un poco, más si es alguien como yo que no le gusta leer; algunos carteles tienen simpáticos dibujos, quizá así les prestaría más atención.
―Ya no estamos en la Edad Media Señor. Ahí tiene un probador. Y por cierto, llévese la ropa una vez transformado, siempre quedan y despiden olor a perro mojado.


Tomado de Apología de los Miedos

jueves, 29 de abril de 2010

Liliputiense - Walter Böhmer


Caliente como una pava pateó un clip que le arrancó un alarido de dolor, corriendo sobre un solo pie llegó a las patas de la silla e intentó trepar sin éxito. Miró hacia arriba y maldijo su puta suerte, ese rayo debía agrandar su pene, no encogerlo por completo.


Tomado de http://blogs.clarin.com/apologiadelosmiedos/

domingo, 14 de marzo de 2010

Juegos I (Hibernación) - Walter Böhmer


Jugar juegos estaba bien, pero algunos eran peligrosos. El mago lo sabía ahora, siempre había tenido la sospecha de que sus actos lo eran, la confianza era su arma más potente y a la vez su peor enemiga.
La práctica hacía al maestro.
La práctica.
Sentado en relajación miraba esos ojos marrones como si fuese la primera vez, los estudiaba buscando la chispa adecuada.
La vio.
Dejó que de sus labios saliesen las palabras mágicas.
–Duérmete –dijo en un susurro.
Captó los labios frente a él abrirse apenas y decir una palabra también.
–Duérmete –escuchó.
Solo tenía un poco de conciencia, la suficiente para decirse que usar el espejo había sido una mala idea.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Un plato Gongon - Walter Böhmer


—¿Lo prefiere frío o caliente?
Suspiró hondo, muy hondo.
—Frío, por favor
Lázaro clavó los ojos al plato al ver esos pequeños bichos parecidos a crustáceos todavía pataleando en ese viscoso jugo.
El dealer de los Gongons lo miró atento. Lázaro intentó acomodarse dentro del disfraz de Teros, molesto y sudoroso.
Se llevó una cucharada a la boca mientras se le formaba un núcleo de nauseas en el estómago.
Mordió.
Primero oyó dentro de su boca el crujido de algunos bichos en sus dientes, después sintió como otros aún vivos se agarraban a los costados de la boca, lengua y encías. Y lo peor, no contó con el ácido de las entrañas de esos bichos que tenían el sabor a sudor rancio.
Vomitó.
El disparo se le instaló en el pecho y cayó hacia atrás mientras agradecía no seguir comiendo.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Lágrimas de aceite - Walter Böhmer


Se metió la mano en el pecho y presionó el botón, tuvo que tironear para desenredar los dedos de los cables, un par de ellos salieron cortados fuera y quedaron colgando como lenguas cansadas desde el hueco. Quería llorar una lágrima de aceite, derramarla por el futuro, pero él no podía llorar. ¿Cuánto daría por poder hacerlo? ¿La vida? Pero no tenía vida, era una máquina; tal vez ese que acababa de crear pudiese.
—Acabo de recordar que fuiste vos quién me hizo esto —dijo el autómata mientras los circuitos se derretían, y vio como su creación también sufría.
—Podés ser inteligente, podés llorar lágrimas de aceite, podés matar..., pero no pudiste darte cuenta de que morirás conmigo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Luna - Walter Böhmer



—La luna ya viene.
—Ya te dije que no me importa.
—A todos nos llega la luna, a vos, a mi o a Shartak.
—¿Es que nadie entiende que yo no quiero ser como ustedes? ¿Nadie entiende que quiero poder andar con esta apariencia por los campos, poder correr libre? ¿Nadie entiende que la luna me tiene sin cuidado? Quiero quedarme así por siempre.
—¿Pero qué estás diciendo? Que no te escuchen porque vas directo a la jaula, eso que decís es blasfemia.
—Mi Señor... ¿por qué no entienden que prefiero andar como lobo y no como humano?

martes, 5 de agosto de 2008

Destierro en la Tierra - Walter Böhmer


DESTIERRO EN LA TIERRA
Walter Böhmer

Nada de nada podía devolverla con todos los demás, cansada de los fríos e indiferentes espejos deformes, de los caballos de madera y cisnes petrificados; cansada de los asientos vacíos, de las luces apagadas y voces olvidadas.
Cansada de los cuerpos putrefactos, de las manos que no podía aferrar, de los autos sin combustible, las rockolas sin electricidad y sus canciones que se evaporaban de la memoria; la comida que no podía saborear, de las camas que no la podían abrigar.
Pero lo que más le aturdía, era el eterno recuerdo de ser quién dio la orden equivocada, transformándola en el único fantasma del Apocalipsis.

viernes, 1 de agosto de 2008

Enemigo natural - Walter D. Böhmer


ENEMIGO NATURAL
Walter D. Böhmer

—Estos se llamaban cocodrilos —dijo apoyándose apenas a la baranda que sostenía el cartel con las características del reptil—. Ovíparo, quiere decir que pone huevos, ¿entiendes? Acá dice que llegaban a vivir de treinta a cincuenta años.
—¿Y que hacían con tanto tiempo, mamá? —preguntó el hijo.
—Ni idea, por lo que dice, eran depredadores, con pocos enemigos naturales.
—Como nosotros —afirmó el hijo, que dejó de mirar al gran reptil verde y con una mueca en su rostro cabeceó hacia el otro extremo de la sala para que su madre mirara—. Ese era el único, ¿no, mamá?
—Sí —dijo ella sonriente mientras escrutaba el cartel frente a la gran vidriera. “Homo Sapiens”, decía.

jueves, 31 de julio de 2008

Nuevo intento - Walter D. Böhmer


NUEVO INTENTO
Walter D. Böhmer

—¿Qué estás haciendo?
—¿Qué crees que estoy haciendo?
—Me prometiste que nunca más lo ibas a hacer, ya sabemos bien que es lo que va a pasar.
—Hay que tener fe, no puede ser que siempre salga mal.
—Lo que no entendés, es que esto no es un ensayo químico, se trata de vidas lo que tenés en tus manos. Deja eso y vení a encargarte de estas otras que tienen más oportunidad.
—No. Tiene que salir bien. Esta vez va a salir bien... esperá que esta es la parte más importante, no molestés y correte para atrás... ¡Hágase la luz!

Fotografía de Pedro Cardona

lunes, 21 de julio de 2008

Freddy vs. Englund - Walter D. Böhmer


FREDDY VS. ENGLUND
Walter D. Böhmer

El guante de cuchillas iba rasgando las cortinas a su paso, las arrojaba al suelo y seguía aquella carrera tras la bella joven que se abalanzaba contra la única puerta; las flamas se confundían con el buzo a rayas negro y rojo, lo cual impulsaba a ambos a ir más rápido.
Ella gritó cuando Freddy le cayó encima tratando de quitarle lo que había tomado.
—Dáselo a Robert —gritó Wes Craven, mientras Englund le arrancaba de las manos el matafuegos a la chica—. Se va a quemar todo el set.
—Hombres —exclamó la chica alterada, y al salir cerró la puerta con llave dejando a todo el equipo dentro.

viernes, 18 de julio de 2008

Algunas cosas nunca cambian - Walter D. Böhmer


ALGUNAS COSAS NUNCA CAMBIAN
Walter D. Böhmer

Al calor de la nieve lo tapó el frío del sol, las sombras comenzaron a iluminar lentamente el azul profundo del campo. El hombre observaba la planicie de las montañas a lo lejos, mientras las secas lágrimas le subían por los pómulos; lo que iba a suceder, iba a suceder.
El arma humeante cayó a su mano, el hijo que esperaba se estremeció en el vientre al sentir a su madre caer con un hueco cuadrado en el pecho.
El niño supo: hay cosas que no cambiarán nunca.

jueves, 3 de julio de 2008

El fin de la saga - Walter D. Böhmer


EL FIN DE LA SAGA
Walter D. Böhmer

Volvió a espiar por la mira telescópica, sudando de miedo, el sudor más frío que existía. Apostado en la terraza esperaba por la llegada del dictador
“No dudes” retumbaba en su cabeza el consejo de Skywalker, “tenés que componer mi error”.
Cuando la escotilla se abrió y Yoda apareció por la rampa, su corazón pareció ocupar todo el pecho. Ahí estaba el pequeño gran déspota verde y arrugado, el inmenso portador del lado oscuro.
Realizó el disparo con miedo... y erró.
Oswald grito dentro del disfraz de Chewbacca, y comenzó a arrugarse junto al papel.
—Esto no sirve —dijo George arrojando la bola al tacho.

miércoles, 2 de julio de 2008

Deliciosa naturaleza humana - Walter D. Böhmer


DELICIOSA NATURALEZA HUMANA
Walter D. Böhmer

Quizá era más fácil, o no, vaya uno a saber.
Ir descubriendo las dificultades y bonanzas en el camino era lo que disfrutaba, de las espinas y los frutos; el frío y el aroma de los eucaliptus. Sentir el pasto bajo los pies, las piedras escocerle la piel y el sol envejeciendo el rostro.
Quizá lo malo era bueno, o no, vaya uno a saber.
Descubrirlo era éxtasis para él, el orgasmo en un paseo matinal después de toda una vida recluido, prisionero de la naturaleza.
—Levántate y anda —dijo una voz en su cabeza.
Hannibal Lecter lo iba a disfrutar, o no, vaya uno a saber.

domingo, 29 de junio de 2008

Solitaria — Walter D. Böhmer


SOLITARIA
Walter D. Böhmer

Desde que había llegado al convento lo único que hacía era leer.
Desde que había descubierto que era leer, sufría.
Desde que había descubierto el sufrimiento, solo leía.
Apartada de todos, sólo era acompañada por el crujir de las viejas y húmedas maderas, el ulular de las palomas y el silencio de su corazón.
Hasta que descubrió que realmente estaba sola, sin hijos, ni marido, ni amigos, hermanos, ni padres.
Sola.
—No lo estás —dijo una voz entrando por el campanario como un haz de luz.
—¿Y tú quien eres? —dijo María.
—Soy Dios.
María miró el libro que tenía en su regazo, y alzó la vista.
—Sola —dijo, y la luz desapareció.

viernes, 27 de junio de 2008

Expiación — Walter D. Böhmer


EXPIACIÓN
Walter D. Böhmer

Esperaban el transporte junto a una lluvia de estrellas, frágiles como los cuerpos que sus deseos habían deshecho. Toda cacería de brujas necesita sus sacrificios, y ellos lo eran, distintos a los ojos de los inquisidores.
Aguardaban entrelazados, cubiertos de miedos y desencantos, pero llenos de una esperanza que crecía y perduraba.
El rostro de él se reflejaba en el de ella, y ella se veía en él.
Descendió el aura, su transporte, su ejecutor.
Se besaron en un último reflejo, y explotaron en miles de esquirlas que desaparecieron libremente ante los ojos sorprendidos, estrellas flotando en la Vía Láctea.

Blood Streep - Walter D. Böhmer


BLOOD STREEP
Walter D. Böhmer

Descubrió una mancha roja en el cuello de su camisa, inquieto y paranoico se metió en el baño. Trató de no hacer ruido, pero al parecer los sonidos se potenciaban dentro del cubículo. Intentó verse al espejo, pero no pudo, gruñó entre dientes; era nuevo y olvidaba algunas reglas. Se sacó la camisa, lavó el cuello, la tiró al cesto y sigilosamente se metió en la cama.
—¿Qué es esto? —le apuntó ofuscada Elena al pie de la cama con la camisa en la mano, mientras la llevaba a la boca para lamer el cuello de la prenda.
—¿Qué cosa amor? —dijo dormido.
—No te hagas el pelotudo. ¿Fuiste otra vez a ese Vampire’s Streep?

martes, 24 de junio de 2008

Serial - Walter D. Böhmer


SERIAL
Walter D. Böhmer

No quería salirse de ese momento erótico, esos segundos cósmicos y orgásmicos. Pero se terminan, duran lo que una exhalación en el desierto.
La veía tan frágil ahí acostada, y un profundo deseo volvía, el apetito a que se lanzase como una fiera sobre él, que lo rasguñe ferozmente, que lo muerda y golpee.
La veía tan frágil que lloró.
No era fácil, pero todavía no había encontrado la manera de traerlas de vuelta.

viernes, 20 de junio de 2008

Prohibido transformaciones - Walter D. Böhmer


PROHIBIDO TRANSFORMACIONES
Walter D. Böhmer

—¿Qué cree que está haciendo?
—Me estoy transformando, ¿no ve?
—No se pase de listo, claro que lo veo. Es una pregunta retórica.
—¿Cuál es el problema entonces, oficial?
—¿Es usted ciego? ¿no ve ese cartel? Prohibido transformaciones.
—Disculpe, no lo había visto. Se confunde con el prohibido pisar el césped, prohibido bañar animales, prohibido arrojar basura. Cansa un poco, más si es alguien como yo, que no le gusta leer; algunos carteles tienen simpáticos dibujos, quizá así les prestaría más atención.
—Ya no estamos en la Edad Media, señor. Ahí tiene un probador. Y por cierto, llévese la ropa una vez transformado, siempre quedan y despiden olor a perro mojado.

Fría París - Walter D. Böhmer


FRÍA PARÍS
Walter D. Böhmer

Amar no era lo mejor que sabía hacer, amar era lo peor que le podía pasar.
Sentado en la esquina más espesa y oscura del callejón jugaba con el reflejo de una lejana luz sobre el filo de su cuchillo.
Esperaba, sigiloso.
La vio salir, con el delantal blanco y su hermosa melena que irradiaba calor en ese olvidado pasillo.
Alzó el cuchillo, jadeando, llorando de antemano.
Ella giró de repente hacia él.
—Te estaba buscando —le dijo.
Al jorobado se le resbaló el arma de la mano.
Amar no era lo mejor que sabía hacer.
Ella levantó su pistola y disparó.
Amar era lo peor que le podía pasar.