Mostrando entradas con la etiqueta Iván Olmedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iván Olmedo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Un verano en Texas - Iván Olmedo


UN VERANO EN TEXAS
Iván Olmedo

Mientras me servía mi segunda copa de tinto, el padre Maurice removía las brasas con la mirada perdida en el otro lado de la calle, donde unos niños jugaban a lanzarse globos llenos de agua.
—Lo único importante es que no estén bautizados. Y la salsa adecuada, por supuesto —dijo, enmarcando la frase con una sonrisa de experto—. Pero ya seguiremos hablando de esto en la sobremesa. Ahí viene Paula con la ensalada…
Manejando diestramente la pinza, dio la vuelta sobre la parrilla a un costillar que desprendía un agradable aroma grasiento. Mis intestinos se retorcieron de ansia y emitieron un rugido que no fui capaz de disimular.
—Le incomoda hablar de estos temas —sentenció con resignación, indiferente a mi impaciencia.
—Cosas de mujeres —espeté yo, al tiempo que regalaba a mi pobre estómago un trago de aquel excelente vino.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Nochebuena en Niemoeller - Iván Olmedo


NOCHEBUENA EN NIEMOELLER
Iván Olmedo

Primero vinieron a buscar a las uvas, y yo no hablé, porque no era una uva.
Luego vinieron a por las nueces y las castañas, y no hablé porque no era ni lo uno ni lo otro.
Luego vinieron por el pavo, y tampoco hablé porque no era un pavo.
Luego vinieron por mí, pero ya no quedaba nadie que pudiera hablar.
Pues todos tenían la boca llena.

Ilustración: Salvador Dalí

jueves, 30 de octubre de 2008

Invasión - Iván Olmedo


INVASIÓN
Iván Olmedo

Comenzamos con una naranja. Usando nuestro Rayo, dispersamos sus átomos y la recompusimos en el interior del planetoide hueco que habíamos construido para tal fin, a cinco mil millones de kilómetros de distancia. Nadie se percató de su desaparición. Seguimos con una oveja. Su pastor la echó en falta al hacer el recuento, pero tres días después se convenció de que jamás la encontraría, ya que los lobos la habían devorado. Éxito total.
Una casa abandonada en pleno campo no fue mayor problema para nuestro Rayo. Pasaron meses y hubo extrañeza, pero la casa fue olvidada y aceptado el misterio. La desaparición de un avión de combate no pudo ser ignorada, pero ante la evidencia y la falta de pistas para recuperarlo se impuso la resignación.
Nos llevará tiempo, pero la Tierra será conquistada. La robaremos átomo a átomo.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Ven - Iván Olmedo


VEN
Iván Olmedo

Es solo un cartón mojado. No es un cadáver, ni un monstruo de esos que te roban el aliento. Es un cartón de embalaje abandonado, que parece otra cosa entre las sombras nocturnas. No es un ser deforme que se hace el muerto y solo se levantará cuando tú te acerques. No es una cosa gelatinosa de otro mundo que correrá detrás de ti para desintegrarte. No es un vampiro aletargado. Es un trozo grande de cartón meado por los perros. No te hará daño. No es un secuestrador de niñas rubias. No es un sobrino de Satán perdido. Es cartón.
Ahora ven, acércate otro poco, mira debajo. ¿Puedes verme ya? ¿Qué habías pensado? Yo soy la otra cosa. Sí te haré daño.

viernes, 22 de agosto de 2008

Brazil rulers - Iván Olmedo


BRAZIL RULERS
Iván Olmedo

Miriam y Claudia deseaban salvar nuestro matrimonio a toda costa. Por eso me habían invitado a cenar, reservando mesa en el FlorinoCo, el único restaurante de la capital que mantenía servicio humano. Todo un lujo en tiempos difíciles.
—Escuchad, lo nuestro no funciona. Somos incompatibles. Las tres.
—¡Oh, amor! – exclamó Claudia – si sólo reflexionaras…
—Mirad —interrumpí, nerviosa, señalando el televisor— un juicio…
Saqué mi móvil y lo enfoqué a la enorme pantalla. Un hombre mayor, de rostro descuidado y mirada perdida, se enfrentaba a las cámaras y los ciudadanos crispados por la persistente crisis nacional. Me aseguré de votar “inocente”, como casi siempre. Intentaba equilibrar un poco la balanza. Mis dos esposas, hastiadas, extrajeron sus aparatos del bolso que compartían y, sin prestar atención, pulsaron un botón cualquiera.
—Ahora —me lanzó una mirada Miriam, innecesariamente lasciva— vamos a lo que importa…


miércoles, 6 de agosto de 2008

Gothic divorce - Iván Olmedo


GOTHIC DIVORCE
Iván Olmedo

La Novia aulló rabiosa a su propia imagen reflejada en el espejo. El cabello electrizado, los dientes astillados bajo la presión de la mandíbula. Odiaba al Barón, lo que había hecho: se odiaba a sí misma. Con toda el alma, de haberla tenido. Cuando descubrió las cartas y los diarios, su mundo se rompió en mil pedazos. ¿Por qué le había enseñado a leer? Furiosa, agarró el espejo y lo hizo añicos contra el suelo. Todo se desmembraba a su alrededor, desnudando las mentiras. Repasó sus cicatrices con la yema de los dedos; apretó sus senos con fuerza, deseando arrancarlos. Todo se desmembraba. Aulló de nuevo y apretó más fuerte. Bajo la ventana, a la sombra de la torre, el Barón yacía ensangrentado. Pronto llovió carne.

Ilustración de Jan Blok.