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viernes, 7 de noviembre de 2008

La visita - Alberto Paz


LA VISITA
Alberto Paz

A media noche la despertó el tamborileo de unos dedos en la ventana. Temerosa se levantó, camino descalza y corrió la cortina. Afuera estaba él, flotando, viéndola fijamente con el rostro desencajado. Traspasando el cristal que los separaba la tomó por la espalda en gélido abrazo.
—Pude haberte asesinado y después suicidarme, pero decidí invertir el sistema —le dijo al oído.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Los guardados - Alberto Paz


LOS GUARDADOS
Alberto Paz

Se levantó temprano. Se vistió pantalón y camisa. De la pared descolgó su sombrero y salió de la casa. Al cruzar el patio, de reojo contempló el sol que nacía sobre el sembradío de maíz. Llegó a la bodega, tomó la hoz y regresó.
Primero fue al cuarto de su hermano, luego al de su hermana y los dos sobrinos, al final al de su madre. Una vez terminado se sentó en un costal a limpiar la sangre de la cuchilla. Se sintió tranquilo, la muerte podría guardar por siempre a la familia, ahora sólo bastaba esperar que aquella enfermedad terminara con él.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Compras navideñas - Alberto Paz


COMPRAS NAVIDEÑAS
Alberto Paz

En un mercado de la Ciudad de México una mujer regatea.
—¿Es lo menos en lo que me dejas la caja?
—Si marchanta es lo menos. Le estoy dando un producto artesanal, todas son pintadas a mano. Además, ya ve lo escaso que han estado los jíbaros y si le bajo más pues no me sale.
—Bueno… me llevo seis cajas, pero solamente porque no quiero ver mi arbolito de navidad todo pelón ¿Pero si son originales verdad? ¿No me vayas a salir con que son cabezas chinas?
—¿Qué pasó, güerita? Aquí pura calidad.

Ilustración: M.C.Escher

viernes, 19 de septiembre de 2008

Historias de zapatos - Alberto Paz


HISTORIAS DE ZAPATOS
Alberto Paz

Después de haberle dado la vuelta a la tierra, el viajero les confirmo a los observadores de estrellas la redondez del planeta.
—¿Y ahora cuál será tu proceder? —preguntaron los viejos aún excitados por la noticia.
—Caminar —dijo el viajero mientras se acomodaba las botas—, caminar y hablar sobre la grandeza del maestro Galilei.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Homúnculo - Alberto Paz


HOMÚNCULO
Alberto Paz

Pensativo volaba de techo en techo. ¿Qué faltó? ¿Cuándo perdí el balance del sistema? Los niños que jugaban alrededor de la fuente lo señalaban desde abajo, uno de ellos intentó asestarle una pedrada con su resortera. Es obvio que el error fue en la reconstrucción. La compresión y descompresión del cuerpo actuaron con normalidad. Al acercarse tímidamente al puesto de pescados la regordeta dueña le dio tremenda corretiza con escoba en mano. Conté los objetos tres veces para estar seguro, el orden era idéntico como lo detallaba el libro de Paracelso; todo se hallaba dentro del círculo de transmutación. Cansado de ir y venir y no encontrar respuestas se sentó en el muelle junto a una anciana absorta en la contemplación del mar. ¿Qué pasó? ¿En qué diablos fallé para convertirme en pelícano y no en un ángel?

Ilustración: Salvador Dalí

lunes, 15 de septiembre de 2008

De extraños amores - Alberto Paz


DE EXTRAÑOS AMORES
Alberto Paz

Sentado en el muelle, viéndola a los ojos como solo los enamorados saben hacerlo, abrió su pico para que ella sacara del interior un pequeño estuche.
—Sí, acepto —dijo la anciana al ver el anillo de perla mientras el otro aleteaba emocionado.

miércoles, 23 de julio de 2008

(+*+) - Alberto Paz


(+*+)
Alberto Paz

Angustiados corrían los hermanos a través del cerro. Uno de ellos, el más joven y fuerte, cargaba a la abuela en una vieja silla de mimbre atada a su espalda, el otro, quien guiaba el camino, buscaba entre los árboles el sitio que coincidiera con la señal marcada en el mapa (+*+)
Por fin, bajando una vereda junto a la cascada hallaron el lugar. Se acercaron al enorme maguey flanqueado por dos cruces de madera. El hermano mayor apresurado abrió la penca y rascó en su interior con una cuchara hasta sacar gotas de un líquido lechoso. Abriendo con fuerza la mandíbula rígida de la anciana vertieron dicho brebaje; en unos minutos la abuela volvió a ser aquella muchachilla quien regañaba a ese par de grandulones.

martes, 22 de julio de 2008

Sobremesa - Alberto Paz


SOBREMESA
Alberto Paz

Alegre por haber saciado el hambre, el vampiro tomó el cuerpo de la joven y jugueteó con él, como juega el hombre satisfecho con los guisantes sobrantes en el plato. De nuevo plantó su boca sobre el cuello. Por los orificios recién hechos comenzó a soplar y a succionar su propio aire. Inflaba y desinflaba. Se divertía al ver a la mujer expandirse como globo y contraerse como pasa. Infló, desinfló, infló, desinfló…hasta que el cuerpo no aguantó más y estalló, dejando a su alrededor un reguero de carne seca.

lunes, 21 de julio de 2008

En la ínsula prometida - Alberto Paz


EN LA ÍNSULA PROMETIDA
Alberto Paz

—¡Abuelo! ¡El tío Rucio se volvió a comer el libro completo del Quijote de la Mancha!
—¡Válgame Dios! ¡Corre, hijo y tráeme las pinzas! ¡Ya ves que luego vomita molinos y gigantes y hace todo un tiradero!