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domingo, 22 de diciembre de 2013

Sobre la importancia de las oraciones y las conjunciones copulativas - Ginés Mulero Caparrós


La inocencia del recién nacido no sabe de escatologías al regalar el contenido del pañal a aquel ser llamado madre. La mujer de la vida hace con dos dedos una pinza sobre la nariz, desprecia la dádiva dejando el ser y el estar y el parecer del neonato con el atributo al aire. Ignorándolo en otro portal de mala muerte, se marcha a su cuchitril y llora, y aparta el visillo de la ventana, y… mirando al mundo, se abandona al té esperando la noche más fría del universo… Y bisbisea. Y reza. Y es entonces que baja a buscarlo.

De Gaviota de azogue 139
Sobre el autor: Ginés Mulero Caparrós

viernes, 30 de noviembre de 2012

Notas del té - Ginés Mulero Caparrós


Miro en el tiempo los dedos livianos de Ludwig acariciando las teclas del piano. La imagen trae a mi memoria el aforismo oriental “no mirar al dedo sino a la luna”. En aquella atmósfera brilla la música de luna, los visillos flotan como medusas y oigo decir al genio que la perfección musical es 98% trabajo y 2% inspiración, MAGIA. La sirvienta asturiana entra llevando una taza de té hirviendo; tropieza con la felina alfombra y lo vierte sobre el oído del virtuoso, le abrasa el tímpano, le deja sordo... Lejos de enfadarse, el maestro Ludwig, inspirado, empieza a componer la Novena Sinfonía.

Tomado de Gaviota de azogue 139
Sobre el autor: Ginés Mulero Caparrós

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Solo entre reflejos – Ginés Mulero Caparrós



Tener nueve años no obliga a la invisibilidad. Merodeo transparente por el salón donde en alboroto los familiares toman té con palmeras. Las ondas del líquido dorado de una de las tazas distorsiona el ventilador del cielorraso. El visillo vuela suavísimo en un espejo… En el reflejo de la mesa rectangular de vidrio veo rostros desencajados, con perlas indefectibles. En un cuadro acristalado con un mapamundi añejo se perfilan varias cabezas que velan el féretro con mamá. Cuando ella se incorpora y la jalean por el tránsito… comprendo que yo soy en la familia, el único superviviente de la tragedia.

Tomado de Gaviota de azogue 139
Sobre el autor: Ginés Mulero Caparrós