—Festejo la decisión de conservar finalmente sus escritos —anunció con voz seductora, mientras, indulgente, daba por concluida la terapia de tantos años. No es fácil superar la costumbre de devorar papeles. Ella lo comprendía mejor que nadie. Nos saludamos con un generoso quejido, ensordecedor y enigmático, moviendo apenas las rabadillas. Y por puro placer, nos comimos las uñas.
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martes, 9 de noviembre de 2010
domingo, 1 de agosto de 2010
Naufragio (Un microrrelato para abogados) - María Fabiana Calderari

Aquel día sucedió el escándalo, de cuya existencia se resguarda celosamente, la buena práctica judicial.
El crucero en el cual me embarcaron la noche anterior, estaba hundiéndose. En poco tiempo, me encontraba con un flotador en medio de la inmensidad del océano, cuando el teléfono alcanzó a aplastar mi sueño, en apenas dos tintineos. La enmarañada memoria de mi padre, no había dado aviso oportuno, sobre una cédula que le notificaba la última providencia del expediente, que tenía como protagonista a un respetable cliente suyo.
Desperezándome tembloroso, contaba con escasas horas, para dar los embates necesarios. Yo, todo un cachorro de ley, emprendí la aventura encomendada, para evitar el naufragio procesal. La providencia rezaba: “Del incidente de caducidad de instancia, traslado a la contraria…”
El crucero en el cual me embarcaron la noche anterior, estaba hundiéndose. En poco tiempo, me encontraba con un flotador en medio de la inmensidad del océano, cuando el teléfono alcanzó a aplastar mi sueño, en apenas dos tintineos. La enmarañada memoria de mi padre, no había dado aviso oportuno, sobre una cédula que le notificaba la última providencia del expediente, que tenía como protagonista a un respetable cliente suyo.
Desperezándome tembloroso, contaba con escasas horas, para dar los embates necesarios. Yo, todo un cachorro de ley, emprendí la aventura encomendada, para evitar el naufragio procesal. La providencia rezaba: “Del incidente de caducidad de instancia, traslado a la contraria…”
Tomado de: http://facalderari.blogspot.com
jueves, 24 de junio de 2010
Unwritten - María Fabiana Calderari

En medio de un jardín blanco, sin laberintos ni escondrijos, me pierdo.
Una vaga idea infestada de absurdidad. Repeticiones groseras. Rimas inútiles. Sustantivos débiles. Adjetivos. Adjetivos. Adjetivos.
Imagino un lector incómodamente sentado, boquiabierto, jadeando sobre el libro, dormido de aburrimiento. Un editor desinteresado. Una tragedia.
Estas letras no hubieran germinado, asevero. Escondo la prosa en la papelera.
Otra vez las recicla mi cabeza y reverberan desordenadas, rastreando un jardín blanco…
Imagen: Jane Morris (The Blue Silk Dress) de Dante Gabriel Rossetti en http://www.liverpoolmuseums.org.uk
martes, 9 de febrero de 2010
Los otros - María Fabiana Calderari

Desde que llegamos a este páramo, hemos habitado cuerpos salvajes de formas recortadas. Pieles suaves, miradas felinas. Fuertes y voraces. Apresados a un instinto de resguardo y dominados por la traición. Se les ha vuelto fría la sangre. Se les han entorpecido las manos. No hemos encontrado entre estos despojos de humanidad ningún corazón de hombre.
lunes, 18 de enero de 2010
Cada momento - María Fabiana Calderari
Supe de la indiferencia y la hipocresía. La inocencia de los niños, el abrazo de los amantes, la solidaridad. La capacidad de sentir.
El ambiente es desfavorable para mis defensas y el agua lastima mis esporas. Pese a esto, cada momento vivido redime el sufrimiento.
Cada momento en la Tierra ha tornado válida la proeza del viaje. En mi planeta solo hay minerales y rocas.
sábado, 8 de agosto de 2009
Desaires de irrealidad - María Fabiana Calderari

Desaires de irrealidad - María Fabiana Calderari
Desde una ventana observé despavorido el fatal descubrimiento.
Ellos no percibían mi presencia.
Mi esposa estaba tendida en la cama.
Él junto a ella. Conocía sus gustos específicos. La complacía.
Desnudaban, descaradamente, una intimidad que me había llevado años desentrañar.
Ante este sombrío cuadro de irrealidad, no volveré a entrar, ninguna vez, en los sueños de mi mujer.
Tomado de: http://facalderari.blogspot.com/
viernes, 10 de julio de 2009
Catalejos y curiosidades - Maria Fabiana Calderari
Mi vecina es una leona. Se pasa el día zanganeando y presumiendo sus curvas. Ruge encantadoramente y quedo alborotado.
La gorda sierpezota del otro lado husmea cuanto sucede alrededor, deslizando, descortés, su larga lengua. Los de enfrente, no hacen otra cosa que alardear de sus cuernos, altaneros y desvergonzados. En la esquina, he avistado unas zorras jóvenes, guapísimas.
Desde que un turista descuidado ha olvidado cerca de mí estos catalejos, he descubierto un mundo nuevo. Como menos bananas y me entretengo más, desde mi jaula.
Tomado de: http://facalderari.blogspot.com/
sábado, 6 de junio de 2009
Vecinos - Maria Fabiana Calderari

Vecinos - Maria Fabiana Calderari
Este episodio entre mis afectos, signó nuestras vidas para siempre. Asombroso y devastador, mas no por ello menos sensible.
Crecí junto con mi madre, quien me tuvo de muy joven. Con Juan, fuimos vecinos toda una vida. El mismo jardín, las aventuras de secundaria, las noches de parranda, la universidad. Nos aunaba la complicidad y las semejanzas.
Cuando conoció a mi novia, quedó encantado al instante. Fue el padrino de la boda. Desposados, buscamos refugio en la casa materna. Mi amigo se convirtió en un estorbo; permanecía horas interminables entre nosotros.
Al cuestionarle su extraña soltería, confesó su amor silente y acorralado hacia una mujer prohibida.
Temí el peor desenlace para nuestra amistad. Los esposos decidimos, por consideración, mudarnos lejos.
Ocasión que aprovechó el enamorado, y venciendo barreras, declaró su amor a mi madre.
Tomado de: http://facalderari.blogspot.com/
Foto: Cuadro de Bruno Busnelli http://www.brunobusnelli.com.ar/
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