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sábado, 13 de septiembre de 2008

Un gran alivio - Antonio Fernández Molina


UN GRAN ALIVIO
Antonio Fernández Molina

Al arrancarle la muela salió pegado a la raíz un ser diminuto que en todo se le parecía. Pero aquel ser comenzó a aumentar de tamaño, enseguida le igualó y siguió creciendo de tal modo que apenas distinguía el final. Entonces el gigante le tomó en los dedos con cuidado, le colocó bajo una muela y allí se quedó dormido.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Caí en la cuenta - Antonio Fernández Molina


CAÍ EN LA CUENTA
Antonio Fernández Molina

De repente tuve la seguridad de que me había equivocado respecto a mi nombre y que el mío verdadero es el de Marco Bruto y no el de Heinrich von Kleist como creí hasta entonces.

jueves, 11 de septiembre de 2008

En la cabina - Antonio Fernández Molina


EN LA CABINA
Antonio Fernández Molina

Entré en la cabina para telefonear y al ir a marcar el número vi que las cifras no estaban señaladas en la rueda pero de todas maneras, a riesgo de no acertar nunca, lo intenté. Atiné a la primera. Ello me resultó divertido. Fue mi mujer quien hablaba y estaba de buen humor. Al despedirme la pregunte si iba todo bien en casa: "Estoy a tu espalda", me dijo. Volví la cabeza y era cierto.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Costumbres - Antonio Fernández Molina


COSTUMBRES
Antonio Fernández Molina

En aquel pueblo se veneraba a los ancianos pero si a alguno, por casualidad, se le escapaba un viento en presencia de otra persona a la que no estuviera unida por matrimonio se le adornaba con un anillo en la nariz.

martes, 9 de septiembre de 2008

Extrañeza - Antonio Fernández Molina


EXTRAÑEZA
Antonio Fernández Molina

Aquella ciudad tan limpia, de calles amplias y fuentes y arbolados, amaneció estrecha, sucia y llena de tortugas. Pensé que estaba equivocado y traté de disimular buscando mis barrios habituales. Anduve de un lado para otro sin encontrarlos, aunque veía rostros de personas conocidas que no mostraban extrañeza. No quise hacer preguntas y sigo mi vida como si todo fuera normal.

Ilustración: M.C.Escher (Periodo Italiano 1922 - 1935)

lunes, 8 de septiembre de 2008

La cabeza - Antonio Fernández Molina


LA CABEZA
Antonio Fernández Molina

Al colocarme el sombrero se me hunde la cabeza entre la camisa. Pretendo subírmela con las manos pero la arranco del esfuerzo. No siento el menor mareo y puedo ver todo a mi alrededor, hasta a mí mismo, sin cabeza, triste y decepcionado.

Fotografía: J.V.Ortuño

domingo, 7 de septiembre de 2008

Sus facultades - Antonio Fernández Molina


SUS FACULTADES
Antonio Fernández Molina

Aquel hombre hablaba por el tubo anal, oía por los ojos, veía por las orejas.
Lo que decía era elocuente, distinguiendo con precisión la línea de los ruidos, y veía a gran distancia aunque al andar tropezara con lo que tenía delante.

sábado, 6 de septiembre de 2008

El elefante - Antonio Fernández Molina


EL ELEFANTE
Antonio Fernández Molina

Al abrir la puerta me encontré con un elefante. No me preocupó pues creí que era una broma o una alucinación.
Pero al cerrar la puerta leí: "Cada vez que abras la puerta verás a un elefante".
Sentí que mi vida estaba arruinada.
Desde entonces no salgo a la calle y cuando me asomo por la mirilla veo ascender al elefante por el hueco de la escalera.