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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Tiempo eléctrico – Sergio Gaut vel Hartman & Ana Caliyuri


La mujer dormitaba, mientras en su mente se reconstruían los episodios ocurridos cuando tenía veinte años. Pero los recuerdos no venían solos: un suave zumbido ronroneaba en sus oídos, acompañado por una sensación de textura eléctrica, como si estuviera volando por debajo de una línea de alta tensión. Inmersa en un sopor semejante al que se logra con un baño de inmersión, Karla esperó que la sensación pasara y mientras lo hacía, trató de anclar en una imagen positiva, agradable. No pudo concentrarse en el rostro de sus hijos, ni en el de su esposo. Intentó relajar los músculos (que cada vez denotaban más tensión) y visualizó un prado virgen. Pero, nada cambiaba.El zumbido persistía. La luz que aparecía y desaparecía. Un flash, el shock, y finalmente la voz del médico: 
La hemos resucitado Karla. Tranquila. La trasladaremos a la sala de cuidados intensivos.


Acerca de los autores:
Ana Caliyuri
Sergio Gaut vel Hartman

miércoles, 23 de octubre de 2013

Descartes en el tren - Ana Caliyuri & Sergio Gaut vel Hartman


La filosofía es mi dilecta materia. Nada sé por no saber, nada sé para poder aprender, nada sé de mi… o poco. Solo sé que acabo de bajar del tren en una estación cuasi espacial. Nieva y lo único generoso que hallo a mano es la mano (valga la redundancia) de Descartes. Estoy dudando como loca en dirección contraria, pero dudando si he de volver a subir a ese tren o es el destino quien me deja en el andén. Es el destino, concluyo cuando un adolescente se acerca con el mazo en la mano.
—Quisiera descartar tres cartas —digo temblando.
—¿Las escribió usted?
—Creo que sí.
—No son buenas. Y esto no es un mazo de naipes sino un mazo de amazar. —No llego a corregirlo cuando el mazo se descarga sobre mi occipital. Como ya no está Descartes para tenderme una mano muero filosóficamente; no conozco otro modo.

Sobre los autores:
Ana María Caliyuri
Sergio Gaut vel Hartman

viernes, 27 de septiembre de 2013

Simplicidad – Ana Caliyuri


La simplicidad es un camino directo, de sueño ligero y pies descalzos. Una forma aguda del alma y el pensamiento que hace posible abordar el bullicio o el silencio hasta descerrajarlos. Un estado del corazón carente de malicia, una huella que camina la acera con la pureza de la lengua entre las manos. Un sonar que alarma, una clara simbiosis con la naturaleza, un ir y venir por los enigmas que encierra la existencia a sabiendas de lo efímera que es la huella. Un modo de vuelo imperceptible y sereno.

Sobre la autora:

domingo, 14 de julio de 2013

Telar de sueños – Ana Caliyuri


Cada uno cincela el día a la medida de su alma, en el fragor de sus convicciones, empujado a la mar con o sin ancla a la vista. Cada uno delinea los anhelos con la forma abstracta de la corriente sanguínea; al fin y al cabo las llamas del arte son la fragancia que a cada esencia identifica. Hila tus “noes” y tus “síes” , deshilacha tus falsías, haz del pájaro y su vuelo tu propio infinito, o al menos intenta el vuelo aún con niebla húmeda en las pupilas, pero hila; el mundo necesita de un sueño despierto en manos de algún artista.

La autora: Ana Caliyuri

martes, 4 de junio de 2013

La insoportable gravedad - Ana Caliyuri


Yo puedo comprender la vulnerabilidad que me rodea. La fortaleza de mis locos pensamientos atravesando las barreras ignaras. Puedo hacerme eco del dolor de un grafiti, encerrado en una habitación a expensas del silencio de su dueño. Es más, puedo abrazarme a la complicidad de viejas filosofías, o lanzar el dardo de la duda que coronará el vacío de certezas. Sólo, me es difícil aceptar la insoportable gravedad de vivir en un siglo que se empeña en salir a la conquista del espacio para hacer lo mismo que hace en Tierra. Mientras tanto, escribo en la porfía de otros vientos.

Acerca de la autora: 
Ana Caliyuri

jueves, 23 de mayo de 2013

En los brazos de oniria - Sergio Gaut vel Hartman & Ana Caliyuri


Estaba aburrido de soñar todas las noches lo mismo. El viento azotaba su rostro pétreo, caía una llovizna helada y no había una sola luz encendida en la calle. En este punto el sueño se bifurcaba. En algunas variantes se trepaba a una cornisa y recordaba sus tiempos de estudiante en el instituto, antes de conocer a Lucía. Por lo general saltaba al vacío y moría luego de agonizar en soledad durante varias horas. En otras, la cosa era un poco más divertida, y cuando saltaba, pasaba directamente a otra dimensión. Allí, burbujeaban las cosquillas en el vientre de Lucía, y él, eximio espectador, reía a mandíbula batiente como neonato sin cicatrices. Asi era, como el pobre tipo renacía cada noche,y también cada noche moría. Oniria era una poderosa mercenaria, siempre la compraban las peores pesadillas.


Acerca de los autores:
Ana Caliyuri 
Sergio Gaut vel Hartman
                                        

martes, 21 de mayo de 2013

Impotencia - Ana Caliyuri


A veces, los soñadores, salimos a pescar estrellas. Intuyo que, tal vez, es erigir la impotencia que nos habita en tierra, en terrenos fértiles de luces llenas. No obstante los millones de respuestas vacías en el transcurso de la existencia; no dejo de preguntarme, en caso de arribar a ellas, cuál será allí mi impotencia.

Acerca de la autora:  Ana Caliyuri

sábado, 13 de abril de 2013

La tómbola - Ana Caliyuri



Todo está por hacer en mi mente, como si el tiempo se hubiese ocupado de limpiar las palabras ya dichas, los cuentos ya gastados, las novelas breves, las fantasías. Luego, me instalo en el punto cero, donde la inmensidad grita que la cobije con palabras. No es menester que lo haga en soledad, pero a veces los personajes gozan de la misma “ermitez” que me identifica. Más tarde, ya recompuesta, me sumo a otras vidas de papel y empezamos a barajar destinos como si ellos fuesen una tómbola y mis manos una moneda imprecisa; de eso se trata el oficio. De la soledad hermanando hilos.


Acerca de la autora:  Ana Caliyuri

viernes, 5 de abril de 2013

De Narcisa y su propio amor - Ana Caliyuri


Ella no dejaba de mirarse en el espejo,una, dos, tres , cien veces, miles de veces, millones de veces amando solamente su palabra; finalmente un exceso de amor y un dejo irónico se coló en sus verbos hasta hacerla colapsar: creer y amarse para sólo estar estar estar hasta morir sin recoger ni una lágrima, ni una palabra...

Sobre la autora: Ana Caliyuri

jueves, 28 de febrero de 2013

De tiempos y fuegos - Ana Caliyuri



Siento que el tiempo es una ecuación no resuelta. Tal vez es un necesario lapsus humano, después de todo girar en la eternidad es un esfuerzo extra y pocos querrían hacer tal desgaste para luego reconocer cuán fugaces somos. Dado ello, medimos hasta lo no mensurable en infinito o en nanomilésimas o tal vez en enésimos e infimos nanos. Como sea, aún mantengo la teoría de mi analfabeta abuela, sabia ella. Decía: un minuto sobre las brasas candentes es una eternidad mientras que cualquiera podría permanecer un minuto como si fuese un suspiro en el abrasador fuego del amor. De alli deduje que fuegos son fuegos y tiempos son todo o nada…


Acerca de la autora:  Ana Caliyuri

viernes, 19 de octubre de 2012

El francotirador lingüístico - Ana Caliyuri


Solos, el alfabeto y yo. Un mundo de pieles diferentes, de arterias unidas, de troncos sustanciosos, de tiempos indelebles. He sentido la mudez y sin embargo, el francotirador lingüístico disparaba sin descanso las palabras sobre el nido del pensamiento. Creí bañar mis mensajes en su fuente, pero, cada día sus aguas fueron diversas. Sumar palabras no es azaroso, tal vez es el desleal desafío de creer que es posible llenar la copa infinita uniendo letras. Mas, hay un franco río que fluye eterno. ¿Yo? A pesar de todo ello, soy sólo un alma que busca revelar el Universo en un verso…

Acerca de la autora:
Ana María Caliyuri

miércoles, 17 de octubre de 2012

Al pie de su letra - Ana Caliyuri


Llegó un día imprevisto, nada hice para recibirla. Ni siquiera la conozco, pero ella dice conocerme. El caso es que congeniamos a primer tecleo. Ella es tan absurda como yo misma, sólo que me enseña otros caminos y paradójicamente son caminos sin huellas. Coincidimos en algo: ella al igual que yo ama el desafío, ergo, solemos ponernos en jaque ante el peligro o ante el desparpajo de su vida plena. Me ha prohibido develar su nombre, veleidades de protagonista… y yo… al pie de su letra.

Sobre la autora:
Ana María Caliyuri

lunes, 15 de octubre de 2012

¿Brindamos? - Ana Caliyuri


El hombre tenía la mirada fija en la copa. Afrodita, ya cansada de esperar ser vista, se extirpó sus ojos y los colocó dentro de la copa de él. Ahora sí, seguramente me mirará, pensó la diosa. Luego, con voz seductora le dijo ¿Brindamos? El hombre corrió las dos perlas negras que flotaban en el whisky y exclamó ¡por fin puedo verme nítidamente! Y se empinó la copa. La mesera, al ver la copa vacía, se acerco para decirle: ¿le apetece algo más Sr Narciso? No gracias. El whisky me cayó pesado hoy…


Sobre la autora: 
Ana María Caliyuri

domingo, 7 de octubre de 2012

Artículos – Ana Caliyuri


Y fue el artículo el que ocasionó la masacre. Nada hizo pensar que fuese una cuestión de género; en verdad fue una decisión pensada y a partir de eso, todo cambió. Desde que el mundo es mundo no es lo mismo pasar una noche en blanco que ser blanco de la noche, dijo él, mientras mataba todos los plurales del párrafo y comenzaba una historia en singular.

La autora: Ana María Caliyuri

Ilustración: Viviana Hinojosa

lunes, 20 de agosto de 2012

Despuntar - Ana Caliyuri



Por enésima vez, despunto el aire con palabras, libremente, susurrándole al viento en todos sus sentidos. Como si el tiempo detuviese su dureza y por un momento danzase a favor de la blandura de la luna, un día en espejo. Como si la mar me donase la soberanía de regir las mareas con el tic tac del latido del Universo. Por enésima vez, despunto el aire con palabras en cualquier clima, aún cuando llueve. Y esta sensación de hechizar el infinito con los mohines del silencio me estremece. Por enésima vez, despunto el aire con palabras propiamente en el seno de tu misterio.

Acerca de la autora:
Ana Caliyuri

viernes, 10 de agosto de 2012

Impuras sombras – Ana Caliyuri


Yo deseaba escribir un comentario impuro, manchado. Busqué tras mis sombras alguna porción de fango que me sirviese para tal menester. ¿A quién podría importarle el barro de mis pensamientos? En definitiva, esto de ser optimista me convierte en una criatura divertida, por lo cual , dado que el mundo es caótico siempre es preferible una buena carcajada a una impura palabra. Y entonces me remití a una fuente que seguramente todos conocen, por fortuna, no vaya a ser que se les ocurra pedirme la dirección de tamaña cosa. Es una fuente empírica, nonono, es una fuente arcaica, hecha de barro y cenizas. Hacia allí fui a buscar un impuro comentario y para mi sorpresa hallé el abismo de la humanidad desgajándose…

Sobre la autora: Ana Caliyuri

sábado, 4 de agosto de 2012

La forma del atardecer – Ana Caliyuri


Como si la tarde se convirtiese en un cántico; el abrazo milenario del sol en el ocaso. Como si sus brazos, todo vida todo muerte, pincelasen el paisaje. Nada sé de tus notas perdidas o de tu pentagrama en el aire, mas esta sensación de melodía absorta engrosando mi lengua, devastando mi oxígeno a medida que cae la emoción con nombre de atardecer en forma de lágrima.

Ana Caliyuri

lunes, 25 de junio de 2012

De reyes y dioses - Ana Caliyuri




Rastrilló el universo con todo su poderío. Se tomó el trabajo de quitar una letra de todos los alfabetos conocidos. Luego, ya extenuado se sentó a los pies de un ciprés. Allí dicen que se encontró con Dios y le dijo: —Discúlpame, fue la única forma que hallé para sentirme mejor. No podía soportar estar en la B, ya me conoces soy el rey de todos los fanáticos del fútbol.
—No te preocupes —le respondió Él—, te comprendo; yo le hice un gol a los ingleses con la mano…

Sobre la autora: 
Ana María Caliyuri

viernes, 1 de junio de 2012

El silencio- Ana Caliyuri



El silencio que quiebra el alma, es ese espacio que huye de las palabras, de los gestos, de la memoria, de los fantasmas, de la noche, de los eslabones que unen los tiempos y hasta de la niebla baja; porque su alba es la consciencia de saberse silencio aún en la boca de las lágrimas.


La autora: Ana Caliyuri

domingo, 20 de mayo de 2012

Caín y Abel - Ana Caliyuri



—No comprendiste nada. Siempre te toman de idiota. En verdad ser credulón invita a hacerte creer cualquier idiotez. ¿Me querés explicar cuando fue que te convertiste en asesino, vos que no matás ni una mosca? ¿Cuando fue que declaraste públicamente ser el homicida?
—Yo no declaré nada —dijo Caín mirándose en el espejo.
 —Y entonces, ¿por qué te condenaron?
 —Ah, eso fue por un día de furia de mi hermano. Él es escritor.

 Acerca de la autora. Ana Caliyuri