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martes, 26 de octubre de 2010
Lovin’ you… - Paloma Zubieta López
Odio que me miren raro y hasta me eviten. He intentado explicarles una y otra vez pero se niegan a creerme, problema de ellos. Hay momentos en que simplemente me abandono con frenesí al amor, con la pasión y entrega que sólo él puede hacerme sentir: labios, espalda, dedos, calor que asfixia, vientre, temblor, oreja, brazo, sudor envolvente, boca, muslo, mano, desgarro que inunda, grito… ¿Dónde estaba? ¡Ah, sí! En que no entienden. Lo peor es que me persiguen diciendo que estoy loca. Yo no le hago daño a nadie al disfrutar muchísimo la vida. ¿Cuál es el problema en que siga teniendo relaciones sexuales, intensas y satisfactorias, con mi marido? ¿Qué más da si en julio harán tres años de su muerte?
Tomado de: http://deesquinasyrincones.blogspot.com/
sábado, 7 de agosto de 2010
Doble o nada - Paloma Zubieta López
—¿Doble o nada? —pregunta la chica sonriente.
Un escalofrío recorre su espalda. Los músculos se tensan. Una gota de sudor baja por la patilla y alcanza el cuello, mojando la camisa. Siente el latido del corazón golpeándole las sienes, mientras su pie izquierdo se mueve al ritmo de un tambor de batalla. Está quieto pero expectante, como un cazador agazapado. Es ahora o nunca.
—Doble —se escucha decir con lo que le resta de voz.
Fracciones de segundo que parecen años, la mirada sigue la ruleta, la mano aprieta el canto de la mesa, la respiración se detiene. Cuando la bola blanca cae en las negras, sabe que lo ha perdido todo y se desploma, víctima de su propia avaricia.
Tomado de: http://deesquinasyrincones.blogspot.com/
jueves, 3 de diciembre de 2009
Zodiaco - Paloma Zubieta López

Era una gran fiesta. Ya entrado en copas, el centauro lanzó una flecha que rebotó en la balanza para después chocar contra el caparazón del cangrejo. A pesar del estruendo, el toro y el carnero ni se inmutaron, tan concentrados estaban en su plática sobre el joven del ánfora que trataba, sin mucho éxito, de seducir a la virgen. En una fuente, el alacrán mareaba a los peces con la intención de cazarlos. Los gemelos probaban la paciencia del león jalándole la cola al tiempo que el unicornio, en una esquina, mostraba signos severos de intoxicación alcohólica. Cuando el astrónomo miró por el telescopio, sufrió un sobresalto: la configuración de los cielos había cambiado por completo en un abrir y cerrar de ojos.
Tomado de: http://deesquinasyrincones.blogspot.com/
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viernes, 2 de octubre de 2009
Minimalista - Paloma Zubieta López

Un hombre.
Un hombre con sombrero sentado en una banca del parque.
Un reloj inmóvil, un recuerdo y un dolor profundo.
Unos labios.
Un domingo al amanecer.
Una cerradura abierta, un olor extraño.
Un portazo y gritos.
Un secreto a voces.
Una persecución por las escaleras.
Un abismo y un instante.
Una decisión.
Un día de lluvia.
Un funeral.
Un hombre, una banca, un parque, una vida rota.
El hombre se va. Esta fue su historia.
Tomado de: http://deesquinasyrincones.blogspot.com/
domingo, 20 de septiembre de 2009
El ejemplo de la dama - Paloma Zubieta López

La sala está llena. Los guardias se mueven de un lado a otro cuidando que a nadie se le vaya la mano con las pinturas. De pronto, silencio y caras de sorpresa. Los de atrás se ponen de puntillas, los niños se abren hueco entre las piernas para poder mirar. Primero, sale una mano, luego una pierna. Con delicadeza, ella sale del cuadro y se limpia el polvo de las ropas. Un guardia le dice:
—Señorita, haga favor de volver a su pintura. —A lo que ella responde:
—Después de todos los años que llevo ahí, ¡ni loca! —Abandona la sala dejando a todos pasmados. El museo ha cerrado sus puertas para realizar averiguaciones; se teme que otros personajes quieran seguir el ejemplo de la dama.
Tomado de: http://deesquinasyrincones.blogspot.com/
—Señorita, haga favor de volver a su pintura. —A lo que ella responde:
—Después de todos los años que llevo ahí, ¡ni loca! —Abandona la sala dejando a todos pasmados. El museo ha cerrado sus puertas para realizar averiguaciones; se teme que otros personajes quieran seguir el ejemplo de la dama.
Tomado de: http://deesquinasyrincones.blogspot.com/
Imagen: Woman with bird de Marcial Farfán
martes, 25 de agosto de 2009
Prioridades - Paloma Zubieta López

No le importó sentir cómo las piernas se hinchaban ni la frecuencia con que le dolían las articulaciones; tampoco se fijó en el dorso manchado de sus manos ni en la piel, cada vez más arrugada y seca. Le tuvo sin cuidado saber que el vestido le quedaba holgado, que los zapatos se habían vuelto muy incómodos y que la vista comenzaba a fallarle. Lo único que la hizo reconsiderar su decisión fue cuando la cuadrilla de obreros quiso llevarse el banco en el que estaba sentada, arguyendo que ningún tren volvería a pasar por aquellas vías. Ese día, Penélope comprendió que era inútil continuar la espera y se marchó a casa con la intención de reorganizar sus prioridades.
Tomado de: http://deesquinasyrincones.blogspot.com/
domingo, 23 de agosto de 2009
Sueño primero: desde la torre - Paloma Zubieta López

Para Lolita Fernández, con mucho cariño.
Apenas oscurece, se sienta a la mesa donde una hoja en blanco espera. Prende la máquina de colores primarios y, cuando la paleta está llena, moja con delicadeza la plumilla que sale de su corazón-violín e inicia el trazo. En la otra mano sostiene una lupa para descomponer los rayos lunares. Las horas fluyen mientras dibuja con pericia golondrinas que salen volando por la ventana, hacia el amanecer. La mujer búho esponja su plumaje al sentir frío en los pies desnudos, es tarde. Apaga la máquina, guarda la lupa, lava paleta y plumilla. Después, cierra las ventanas de la torre, se acurruca y duerme. Afuera, el sol ya se anuncia.
Tomado de: http://deesquinasyrincones.blogspot.com/
Arte:
Susana Boettner
viernes, 21 de agosto de 2009
Sueño segundo: también desde la torre - Paloma Zubieta López

Pa’ Gon, por motivar mi búsqueda más allá de las estrellas.
El joven aprendiz de astronomía estudia el fenómeno de ingravidez con un modelo a escala de la Tierra y su satélite. Desvelado, se distrae con las golondrinas que vuelan cerca de la ventana y, por descuido, genera otra dimensión. Cuando descubre el distorsionado marco de referencia, recuerda que el maestro advirtió al respecto con voz grave: no puede pasar jamás pues atenta contra de las leyes del Universo. Sin embargo, el daño está hecho y ahora debe arreglar el estropicio. Abandona con rapidez la habitación para buscar ayuda. Su mayor torpeza fue salir por la puerta equivocada.
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sábado, 15 de agosto de 2009
Inconclusa - Paloma Zubieta López
Ciega, se desdobla de deseo mientras el cuerpo se multiplica en forma exponencial y se dirige hacia lugares insospechados. Él no puede alcanzarla y, desesperado, la ve fugarse cada vez más lejos a pesar de todos sus intentos. Ella lo percibe como un eco incomprensible y se aísla en la mitad de la noche con los sentidos embotados hasta que se agota. Él se queda flotando con el corazón roto y ella se levanta de la cama insatisfecha, pensando que quizá debería probar una novedad, algo que —de verdad—, la excite.
Tomado de: http://deesquinasyrincones.blogspot.com/
Ilustración: fragmento de Cabeza Rafaelesca Estallada, de Salvador Dalí
Apocalíptica - Paloma Zubieta López
Llovió torrencialmente durante muchos días. Al inicio, las calles se convirtieron en canales y los habitantes se trasladaron a vivir en las azoteas. Luego, los grillos se multiplicaron y sólo se oía su canto incesante hasta que fueron devorados por los sapos. El agua fue sumergiéndolo todo y el silencio volvió a reinar. Cuando escampó, un lago había vuelto a aparecer en su antiguo lecho y ya nadie se acordaba de la Ciudad de México que, cual Atlántida, pasó a formar parte del imaginario colectivo.
Tomado de: http://deesquinasyrincones.blogspot.com/
viernes, 12 de junio de 2009
Encuentro inesperado - Paloma Zubieta López

Se lanzó encima de mí como tormenta. No tuve ni tiempo de reaccionar. Tocaba mis mejillas con avidez y susurraba con ternura palabras que parecían grises y me llenaban de asco. Decía estar feliz de encontrarme después de tantos años. Con el mayor aplomo, le dije que se había equivocado, que yo no era la persona que buscaba. Al soltarme, dos lágrimas rodaron por aquel rostro y un manto de duda se instaló en sus ojos. Pidió disculpas y conforme la vi alejarse derrotada, me sentí un ser mísero. Había tenido la oportunidad de estar frente a mi madre, pero mi alma podrida no pudo aceptarlo.
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