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sábado, 10 de noviembre de 2012

La invasión – Jaime Arturo Martínez


La tierra fragosa y la altísima vegetación no amilanaron a los guerreros, que en fila india invadían el territorio en el que se asentarían. Desde semanas atrás, la marcha y el posicionamiento del terreno eran constantes. Las partidas de reconocimiento guiaban a los soldados y apenas éstos aseguraban el espacio y tomaban posesión de él, los obreros emprendían la construcción de túneles y trincheras. Pero esta mañana escucharon que el enemigo se aprestaba para la resistencia. Tiempo después una lluvia tenue cayó implacable. Primero la recibieron como una bendición, luego un olor acre invadió los espacios y los soldados empezaron a caer asfixiados.
—¿Ya terminó?
—Sí, señor, después de esta fumigación no creo que quede una sola hormiga en su jardín.

El autor: Jaime Arturo Martínez Salgado

lunes, 15 de octubre de 2012

Camino de regreso - Jaime Arturo Martínez


A punto de ingresar a la celda a purgar su larga pena, el reo hizo un alto. Desanduvo sus pasos, caminó hacia el despacho del juez, luego cruzó frente al cuartel de la policía y desde allí siguió hasta la ominosa calle de las dos de la mañana. No desenfundó el puñal y se tragó la ofensa. Las hojas caídas volvieron a ser mecidas por la brisa, en lo alto del árbol.

Acerca del autor:

lunes, 23 de enero de 2012

Camino de regreso - Jaime Arturo Martínez Salgado


A punto de ingresar a la celda a purgar su larga pena, el reo hizo un alto. Desanduvo sus pasos, caminó hacia el despacho del juez, luego cruzó frente al cuartel de la policía y desde allí siguió hasta la ominosa calle de las dos de la mañana. No desenfundó el puñal y se tragó la ofensa. Las hojas caídas volvieron a ser mecidas por la brisa, en lo alto del árbol.

domingo, 15 de enero de 2012

Sombra - Jaime Arturo Martínez Salgado

Había jugado de todo… y todo. Pero con aquellas cartas que apretaba en su mano, de seguro ganaría la partida. Frente al hecho de que ya nada tenía, jugó su sombra…y la perdió. Ésta acostumbrada a la luz de los garitos, al aroma del ron y los cigarros decidió ahorcarse junto a su viejo dueño, cuandose enteró que pasaría a manos de un herrero.