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miércoles, 4 de diciembre de 2013

El intruso – Luciano Doti



Los perros vieron una luz potente en el campo y comenzaron a ladrar. Un raro espécimen apareció en medio del resplandor y caminó hacia el casco de la estancia. Alertado por los ladridos, el capataz salió a enfrentarlo. El intruso, advertido de su superioridad física, no se dejó intimidar; si el informe de inteligencia era correcto, nadie en la Tierra podría vencerlo en la lucha cuerpo a cuerpo. Pero el informe contenía algunas omisiones; los terrícolas no peleaban siempre cuerpo a cuerpo, menos para defenderse del ataque de un desconocido en plena noche.
Eso lo supo cuando sintió que la munición del Remington le perforaba el corazón.

Sobre el autor: Luciano Doti

viernes, 25 de octubre de 2013

Pesadilla - Luciano Doti


Estoy atrapado. El habitáculo que me contiene es estrecho y no tiene aberturas; de hecho, me cuesta respirar. Para colmo, me encuentro maniatado. De todas maneras, aunque pudiera zafar de mis ataduras, no podría ir a ningún lado. Se me ocurre que estoy en un féretro. ¡Oh, no! Mi peor pesadilla es realidad. Soy prisionero en un cajón de madera reservado a quienes han cruzado el límite que nos separa de la inmortalidad.
—¡Socorro! —No puedo hacer más que gritar, implorar ayuda. Me resulta imposible golpear la madera; la mortaja es tan ajustada como abrigada—. ¡Socorro!
Despierto con Dexter encima; es un perro fiel que me oyó gritar y acudió pronto. Tardo un instante en liberarme de la frazada que me tenía amortajado.

Sobre el autor: Luciano Doti

lunes, 14 de octubre de 2013

Bromista - Luciano Doti


Empezó a toser en medio del colectivo. Luego sacó una grabadora y dijo en voz baja, aunque de manera que los pasajeros más próximos a él pudieran oírlo:
—Día 9, el virus ha mutado. Necesito hallar el antídoto.
En la parada siguiente, se bajaron esos pasajeros. Él sonrió satisfecho. Siempre había sido un bromista.

Sobre el autor: Luciano Doti

lunes, 7 de octubre de 2013

El príncipe de Transilvania – Luciano Doti


Cuenta una leyenda medieval que un joven turco encontró una lámpara mientras paseaba por el campo, y tras frotarla, apareció un genio que le dijo:
—Pídeme lo que desees.
—Deseo una alfombra mágica para volar a donde yo quiera, y que mi sangre sea inmortal.
El genio le concedió ambas cosas, y en uno de sus viajes, el turco fue a la frontera del imperio otomano, en Transilvania. Allí fue atacado por un príncipe que tenía la costumbre de empalar a los invasores y beber su sangre. El turco murió, ya que si bien por sus venas corría fluido inmortal, su cuerpo no resistió el ser atravesado y destrozado por una lanza de madera. El príncipe adquirió la inmortalidad y continuó con su hábito de beber sangre, pero a diferencia del turco, tomó la precaución de no dejarse atravesar nunca por algún objeto de madera.

Acerca del autor:

martes, 17 de septiembre de 2013

El Amo del Mal – Luciano Doti


De chico, Diego había leído los libros de la colección “Elige tu propia aventura”, empezando por el titulado “Guerra contra el Amo del Mal”. De más está decir que este “Amo del Mal” era considerado un personaje de ficción.
Un par de décadas después, la tecnología dominaba todo y casi no quedaba una sola persona sin su propio teléfono celular. Además, las campañas de marketing viral eran moneda corriente; cada vez más gente estaba dispuesta a claudicar ante las encantadoras sugerencias de los telemárketers.
El Amo del Mal, que seguía esta realidad desde su lejana galaxia, decidió que era el momento de dominar la Tierra. Se valió de un call-center e hizo llamar a los que serían sus primeros adeptos: “Si decides obedecer, marca 1; de lo contrario, marca 2.”, rezaba el final del mensaje.
Sin dudar, Diego y los demás, curiosamente todos lectores del mismo libro, marcaron 1.

Acerca del autor:
Luciano Doti

lunes, 1 de abril de 2013

El ladrón de almas – Luciano Doti


Sofía no había buscado ese desenlace. En el fondo, ella pensaba que nada de eso era real. No era más que una adolescente queriendo llamar la atención con su look de chica gótica, y con esas invocaciones de demonios.
Cierta noche, uno de esos demonios respondió a su llamada, y el alma de Sofía se perdió para siempre.

Acerca del autor:

domingo, 16 de diciembre de 2012

Premonición - Luciano Doti



Siempre que tengo esos sueños tardo unos cuantos segundos en reaccionar. Despierto, y durante el instante posterior me voy haciendo la idea de que lo que soñe no es real, de que fue sólo una expresión de mi subconsciente. Es que tenemos siempre la idea del destino, de la premonición. Sueño con esa muerte y una parte de mí cree estar ante el anticipo de algo que llegará. Ni siquiera me atrevo a mencionar la muerte de quién, temeroso de que suceda.

Sobre el autor: Luciano Doti

sábado, 21 de julio de 2012

Éxodo querandí – Luciano Doti


Perseguidos por unos blancos, los indios se llevaron los arcos para cazar algunos patos o cualquier otro pájaro que volara como los de la isla del Delta. Esos hombres traidores parecían poseídos por un espíritu maligno. Corrieron cual zorrinos, junto a sus padres y sus madres, hacia el sur, a la tierra de los cerros. Y ahí, convencidos de que Dios gobernaba sobre todo lo existente, aun sobre los cuerpos celestes, pensaban: “la Luna los hará arrepentir”.

Sobre el autor:
Luciano Doti

sábado, 21 de abril de 2012

Tarshis - Luciano Doti


Dios prometió a Abraham una tierra donde brota la leche y la miel. Éste guardó su palabra y la transmitió a sus  descendientes. Durante el reinado de David, eran varias las naves hebreas y fenicias que viajaban miles de kilometros para traer oro y muchas cosas más de Tarshis. Por esa época se instalaron en la península ibérica comunidades hebreas, llamandola Sefarad. Unos siglos después nació Jesus, y unos reyes magos le trajeron incienzo, mirra y oro. El incienzo representa el sacerdocio, la mirra una muerte próxima, ¿y el oro?... Aparentemente su reinado, ¿pero dónde? Los hebreos fueron expulsados de Sefarad, muchos convertidos al cristianismo fueron a América, allí se encontraron con algunas tribus que habían tenido contacto con los navegantes del rey David. Hoy son millones los sefarditas que habitan en Tarshis, la tierra del oro, donde brotan la leche y la miel.


Sobre el autor:
Luciano Doti

viernes, 24 de febrero de 2012

La muerte en Navidad - Luciano Doti


Esa tarde Alfonso se preparó de manera especial. Se bañó y se puso sus mejores galas. Ya en la noche, sentado a la mesa, comió el pavo relleno que había cocinado su esposa, acompañado por las deliciosas guarniciones y una cervecita bien fría. Luego, tal cual la tradición, bebió la sidra, con pan dulce y frutas secas. Comenzó a sentirse extraño; el habla del resto de los comensales le llegaba como un murmullo. Entonces, se desplomó. El resto es muy raro: un gordo barbudo de Laponía, ataviado con ropas de abrigo rojas, lo llevaba en un trineo, hacia las estrellas.

lunes, 3 de octubre de 2011

Ovejas eléctricas - Luciano Doti


El androide se acostó a dormir, y pasó un largo tiempo sin poder conciliar el sueño. Era la nueva versión de persona artificial, tan perfecta ésta, que había emulado a sus modelos humanos en el estrés diurno e insomnio nocturno. Entonces, comenzó a contar ovejas, todas ellas tan artificiales como él. Y ya dormido, soñó con ovejas eléctricas.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Hombre bala - Luciano Doti



Es curioso que hoy ya casi nadie recuerde que fue un argentino el primero en volar al espacio. A principios de la decada de los 80s, todavía había muchos circos que se instalaban para deleite de los chicos, y el número del hombre bala era uno de los más esperados. Una tarde, estaba con mi familia, sentado en la platea, y vi volar a un hombre, tan argento como el mate y el dulce de leche, y no sé si mi memoria infantil me estará fallando, pero yo recuerdo que lo vi volar al espacio.

sábado, 8 de enero de 2011

Amada inmortal - Luciano Doti

Un hombre lloraba sobre la tumba de su amada. El cielo se nubló y un relámpago anunció la tormenta. La lluvia copiosa se mezcló con las lágrimas formando un lodazal en la tierra aún fresca. El hombre, cual artesano, modeló una mujer a imagen y semejanza de su amada, y al besarla en la boca le influjó el aliento vital que le faltaba. Luego, el alma de su amada inmortal, que rondaba cerca, se introdujo en ese ser, y el lodo se hizo carne.