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jueves, 24 de junio de 2010

Preguntale a la palabra - Arantza Ruiz de Mendarozqueta



Era una tarde otoñal. Ella leía su libro con mucha dedicación, con mucho entusiasmo. De repente, la niña apartó su vista de la hoja para mirarme y preguntarme.
—“Assertive”, en inglés, sería “asertivo” en castellano, ¿Verdad?
Yo, sin haber aprendido nunca el idioma y sin saber si era correcto, contesté sin pensarlo.
—Preguntale a la palabra.
Ella, confundida, arrugó la frente y se quedó mirando fijamente el horizonte, tratando de comprender mi respuesta. Pero, después, fui yo el que se puso a pensar sobre la oración. Tomé mi cuaderno, y empecé a escribir.
“Preguntale a la palabra. Yo no sé como haría para preguntarle algo a una palabra, si no sabe hablar. Sólo sabe escribirse a sí misma, y quedarse quietita en el papel. Su única función, es que la lean. Y nada más.”


Imagen: Der Tagtraum de Danta Gabriel Rossetti en http://commons.wikimedia.org/

domingo, 9 de mayo de 2010

Le pifié al destino - Arantza Ruiz de Mendarozqueta


Pensé que siempre iba a estar con ella. Pensé que siempre iba a amarme, que siempre íbamos a estar juntos y que nunca iba a traicionarme. Pensé todo eso y mucho más sobre ella, pero no tenía idea de que el destino no siempre era positivo. Traté de adivinarlo, y la perdí. Le pifié al destino.

martes, 30 de junio de 2009

Sueño - Arantza Ruiz de Mendarozqueta


Mi mujer me abrazaba y me besaba la mejilla, mientras yo le tomaba la cintura dulcemente. A mi alrededor, estaba lleno de cámaras que filmaban nuestro amor. Era una imagen preciosa y yo podía sentirla, hasta que una tormenta se desató y de repente, me encontré en mi cama. No podía explicar por qué había aparecido ahí. Mi mujer me llamó a desayunar y, con la duda en mi cabeza, acudí a su llamado.

jueves, 23 de octubre de 2008

Yo ya no soy así - Arantza Ruiz de Mendarozqueta


YO YA NO SOY ASÍ
Arantza Ruiz de Mendarozqueta

Yo ahora soy diferente, desde que él me ha dejado. Estoy triste todo el día, y ya no me animo con nada. Desde que él me dejó sola he perdido la alegría. Mi mamá ya no sabe qué hacer conmigo, porque por mi ánimo yo no hablo más. Ya no invito a mis amigas; mucho tendré que esperar, porque mi amor fue muy verdadero, y lo extraño mucho. Ya nada me divierte. Desde que él no me volvió a sonreír, no hago nada más que escribir en mi diario. Yo ya no soy así, mi amor, desde que me abandonaste sin razón. Y en ese huequito, dejaste una plumita en mi corazón.

Ilustración: Salvador Dalí

domingo, 12 de octubre de 2008

Seguir adelante II - Arantza Ruiz de Mendarozqueta


SEGUIR ADELANTE II
Arantza Ruiz de Mendarozqueta

Al final decidimos pelear. No ganamos, y nos encarcelaron. Ahora todos lloran, desconsolados, sin saber qué hacer. Yo mantengo la calma. Si logramos abrir las rejas con la llave que cuelga del cogote de Otto, el gato de la cárcel, podríamos escapar. Veo en el suelo un pedazo de pescado. Es el pescado que come Fermín cuando está triste. Ese pescado se lo puedo dar a Otto, para que se acerque y le pueda quitar la llave. Se lo acerco al hocico, Otto lo olfatea, y finalmente se acerca para comerlo y yo le quito la llave. Así abro mi reja, y después la de los demás guerreros. Pero ¿ahora qué? ¿Buscamos revancha o rajamos para el pueblo?

sábado, 4 de octubre de 2008

El zig y el zag - Arantza Ruiz de Mendarozqueta


EL ZIG Y EL ZAG
Arantza Ruiz de Mendarozqueta

Yo venía por el zag y él por el zig. Llegaba un momento en el que nos cruzábamos y él se iba por el zag y yo por el zig. Así estuvimos mucho tiempo, hasta que decidí bajar a un bar que había en el zig, a tomar un café. Sólo empleé unos minutos pero no importó porque él estaba también distraído mirando unas vacas que había en el zag. Seguimos con nuestros cruces. Entonces ahí de nuevo nos cruzamos y yo fui al zag, él al zig. Resulta que el zag era muy lindo. Lo disfruté mucho. Estaba observando a un pajarito cuando de repente, vino él y por accidente, chocamos y los autos quedaron hechos papilla. Fue un golpe de zigzag.

Ilustración: M.C.Escher (Early work 1916-1922)

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Seguir adelante - Arantza Ruiz de Mendarozqueta


SEGUIR ADELANTE
Arantza Ruiz de Mendarozqueta

“El futuro es lo que interesa”, oigo seguido decir a todo el mundo. Esa frase anda siempre por el aire, y a la primera persona que ve, se le mete en la boca y de ahí sale de nuevo; la dicen siempre. Lo que tengo que admitir es que tienen razón. El pasado ya lo conocemos. El presente también, que en esta época es un desastre. En cambio no sabemos nada del futuro. Y por eso todo el mundo le tiene fe.
Pero el otro día leí en el diario que esa misma tarde iba a haber una guerra donde tenía que pelear todo el pueblo. Pregunto yo... ¿Qué habrá qué hacer? ¿No pelear y morir, o seguir adelante y ver si ganamos?

lunes, 1 de septiembre de 2008

¿Cuál es mi persona? - Arantza Ruiz de Mendarozqueta


¿CUÁL ES MI PERSONA?
Arantza Ruiz de Mendarozqueta

Caminando por el parque pienso si de verdad sé cuál es mi persona. No lo sé. No sé cuál es mi sexo. Ni si soy adulto o chico. Me siento en un banco y observo mi sombra. Lo primero que veo, es mi cabello. Lo tengo largo. Tengo vestidito. Mis piernas son delgadas. Lo primero que creo, es que mi sexo es femenino. En la sombra soy alta. ¿Seré adulta? No importa eso ahora. Me tengo que ir a hacer la tarea y a tomar la leche. Y me alejo saltando feliz.

Ilustración: Salvador Dalí

sábado, 23 de agosto de 2008

Terror por la noche - Arantza Ruiz de Mendarozqueta


TERROR POR LA NOCHE
Arantza Ruiz de Mendarozqueta

Las fiestas de pijamas son buenas, ya lo sé, pero hubo una vez en que una de ellas fue aterradora. Seguro sienten curiosidad por saber qué ocurrió.
Angelina había hecho una fiesta de pijamas con sus cinco amigas. Estaban todas contentas pues ninguna conocía la casa. Ya en la habitación, las amigas jugaban un juego de manos cuando escucharon una puerta. Milagros se asustó, pero Angelina la calmó un poco. Ella fue a ver lo que pasaba pero antes de que volviera, se la escuchó gritar. Las amigas fueron a ver, y la encontraron paralizada frente a un hombre con sangre. Todas gritaron, entonces se fueron al balcón y allí el muerto las empujó. Ahora dicen que la casa está embrujada.


viernes, 22 de agosto de 2008

Otro cantar - Arantza Ruiz de Mendarozqueta


OTRO CANTAR
Arantza Ruiz de Mendarozqueta

Muchas aves habían decidido irse a otro lado para las fiestas de Año Nuevo y Navidad. Claro, el ruido de la pirotecnia iba a ensordecer a los pichones. Todas estaban preparadas para la mudanza, excepto Clorinda y Macho. Dos aves que siempre estaban en contra de las demás aves. Se las llamaba, “la pareja del otro cantar”. La noche de Navidad, sólo quedaban ellas escuchando la pirotecnia, hasta que el ruido fue más fuerte. Clorinda empezó a agitar las alas y Macho a piar con todas sus fuerzas. Trataron de salir volando para alcanzar a la bandada pero cuando la alcanzaron… ¡Se habían quedado sordas! Las demás aves les tenían que hablar por señas.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Estatuas de piedra - Arantza Ruiz de Mendarozqueta


ESTATUAS DE PIEDRA
Arantza Ruiz de Mendarozqueta

En el gran jardín de Jessica, estaban las más lindas estatuas de piedra de París, pintadas con colores brillantes. Un día, Jessica aprovechaba para lucir sus vestidos de la temporada cuando pasó su vecino Fernando y le gritó:
—¡Che, Jessica! ¿Qué pasa que en tu corazón no hay lugar para un hombre?
—No, no hay… ¿y qué tiene? Las estatuas son más preciadas para mí. ¡Porque me gustan mucho!
Fernando se enojó mucho, muchísimo, y le dijo:
—¿Sabés lo que pienso? Pienso que es mucho más interesante una pareja que una estatua. —Y se alejó.
A Jessica no le importó el enojo de Fernando. Era su gusto pensar que las estatuas son más importantes que un chico. Así, Jessica sigue feliz y tranquila, sin preocuparse por los comentarios de los vecinos.


sábado, 2 de agosto de 2008

Vida en el espejo - Arantza Ruiz de Mendarozqueta


VIDA EN EL ESPEJO
Arantza Ruiz de Mendarozqueta

Los espejos me invadían en el laberinto de la diversión reflejada… ¡cómo me veía!...gorda, flaca, alta, petisa… de todas maneras. También había otros chicos. Ellos se reían y corrían hacia otro espejo, a ver cómo era el reflejo. Yo me quedé mirando uno que me llamó la atención. Me veía con mariposas, caballos, gallinas, serpientes y hasta un tigre blanco. Salí del laberinto y como todas las mamás, la mía me preguntó:
—¿Y? ¿Estuvo bueno?
—Sólo me gustó un espejo
—¿Cuál?
—El de vida en el espejo
Mi madre no me creyó. No me voy a olvidar nunca de ese espejo. Lo que me dio pena, es que la segunda vez que fui, se lo habían llevado.