Mostrando entradas con la etiqueta Especial Pedido de Mano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Especial Pedido de Mano. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de febrero de 2011

Vengo a pedir la mano de Valeria - Daniel Frini


―Ejem —carraspeó Julián―. Don Esteban, vengo a pedir la mano de su hija.
—¿Cuál?
―Valeria, Don Esteban.
—No. Pregunto cuál mano ¿La izquierda o la derecha?
―¿Qué diferencia hay?
—Valeria es zurda. La izquierda es un poco más fibrosa, menos tierna.
―Entonces, deme la derecha.
—Ta bien ¿Tiene en qué llevarla?
―Traje la bolsa de los mandados.
—No. Va a dejar un reguero de sangre. No se haga problema. Se la pongo en una bolsita de nailon, con hielo ¿Algo más?
―No, gracias.
—¿Probó el muslo de mi otra hija, la Jimena? Nada de grasa.
―No, está bien así. Sólo quiero la mano para un caldito…
—¿Y la pechuga de la patrona? Algo dura, pero abundante.
―Así está bien ¿Cuánto es?
—Espere que la corto y se la peso. Ta barata. Cincuenta el kilo. Y la próxima vez llámeme y se la mando. Ahora tenemos delivery.

Sobre el autor: Daniel Frini

Proposición – Sebastián Chilano

Ella, después de mucho renegar, desenchufó la heladera y con un cuchillo removió una capa de hielo que convertía al congelador en una réplica en miniatura de la Antártida, donde, además, tres milanesascongeladas emulaban las instalaciones de la base Marambio.
Él se agachó debajo de la cocina para arreglar la pileta. No sabía nada de plomería, pero era voluntarioso. Y menos sabía de matrimonio, pero al ver a su mujer removiendo el hielo, tuvo un impulso que no pudo reprimir.
Ella dejó de golpear y lo miró. No lo insultó porque sabía que hablaba en serio. En cambio, lloró. Y no de emoción. ¿Cómo se le ocurría proponérselo tirado en el piso de la cocina, con las manos engrasadas, sin remera y tratando de arreglar la pileta?, se quejó ella. ¿Y por qué no? Preguntó él. Sos un animal, gritó ella. Y entonces él se ofendió.