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domingo, 9 de septiembre de 2012

Expresionista abstracto - Saurio & Sergio Gaut vel Hartman


Cerrar los ojos y oprimirlos con el brazo de modo que se tape la luz pero que no se impida el paso de algunos rayos solares que iluminan de un naranja pálido el impedido campo visual y dejan ver el fluir del humor vítreo y el movimiento de la sangre abriéndose paso entre las células epiteliales del interior de los párpados. Asqueroso pero fascinante. Como yo he sido extravagante desde que tengo memoria, y un as para las artes visuales, aunque a raíz de mi desmesurado ego, solo puedo apreciar mis propias obras, concibo la superficie de la pintura como una limitación, por lo que para lograr un campo abierto sin límites solo me queda cerrar los ojos y apreciar el espacio pictórico que yo mismo he creado con mi cuerpo. ¿Entienden?

sábado, 14 de julio de 2012

La conquista del desierto - Saurio



—Aquí tiene, general Roca. Tal como se la prometí, esta es la estrategia que Sayhueque presentó en Schuniqueparia al resto de los caciques.
—Gracias, Patoruzu. La Nación le agradecerá generosamente esta información.

Acerca del autor:
Saurio

martes, 6 de diciembre de 2011

Con esta señorita me caso yo - Saurio


Caperucita entro a la habitación de su abuelita, pero en la cama no estaba ni la anciana ni el lobo feroz, sino un niña como ella.
―Abuelita, qué ojos tan gran…, eh, no, qué orej…, eh… qué boc…― desalentada exclamó ―¡Todo es pequeño! ¡No sé qué es lo que tan grande tienes!
―Esto― dijo Gretel (pues de ella se trataba), destapando su cuerpo desnudo y mostrando un enorme falo de cuero y otros juguetes eróticos. ―Y son para cogerte mejor.
―Guau― dijo Caperucita, despojándose de la prenda que le daba su nombre.
El leñador ni vino al rescate ni se unió a las rijosas muchachas. Partes de él estaban en la heladera, junto a la abuelita y el lobo, y el resto se cocinaba lentamente en el horno.

viernes, 17 de diciembre de 2010

A boca de jarro - Saurio


Tanto va el cántaro a la fuente que al final la gente comienza a tejer todo tipo de conjeturas.
Las viejas chismosas están completamente seguras que el cántaro y la fuente tienen un affaire en el cual el cornudo es el manantial, el marido de ella. Las preocupadas madres de familia, por el contrario, afirman que el cántaro es el dealer de las ninfas de la fuente, las cuales pagan la droga con las monedas que la gente arroja. Los teóricos de la conspiración, por su lado, publican libros en los que se demuestra que el cántaro, la fuente y unos extraterrestres pisciformes de la constelación de Acuario planean derrocar al gran tanque que suministra con agua potable al pueblo.
Pero la verdad es muy distinta.
La verdad es que el cántaro quiere suicidarse, yendo repetidamente a la fuente para ver si finalmente se rompe, tal como lo augura la profecía.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Al pedo, pero temprano - Saurio


Al que madruga, Dios lo ayuda.
Esto le complica bastante la existencia a Dios, quien quisiera no tener que ayudar a tanto pelotudo mañanero. Dios preferiría que la gente durmiera hasta tarde y lo dejaran en paz.
Pero, lamentablemente, no es así y el pobre está obligado a darle una mano a todos los madrugadores, quieran estos o no (estos últimos son los peores, porque si bien Dios es todopoderoso, su capacidad de doblegar la tozudez es limitada, culpa de la cláusula del libre albedrío). Es más, en varias ocasiones Dios tuvo que ayudar a madrugadores con tareas que iban en contra de Sus propios intereses. Los iconoclastas, blasfemos, herejes, apóstatas y otros enemigos de la religión se sienten algo desconcertados por la asistencia divina. Sin embargo, cosa curiosa, no la rechazan. Incluso hasta les parece divertido.
Lo peor es que, ni bien termina de ayudar a todos los madrugadores, Dios tiene que ir a darle pan a los que no tienen dientes, apretar sin ahorcar y perdonar averiguando menos.
Dios está muy cansado.
Muy, muy cansado.
Y mañana tiene que levantarse temprano, para ayudar a quienes madrugan.

Imagen: DeviantArt. Autor: ElNido

martes, 13 de abril de 2010

Hay chistes que son universales - Saurio

En el recreo, Jiyuj'di'to le pone la lejenyu en la yenysu a Jezoj'v'ito y le dice:
—¿Sabés cómo cogen los humanos? —Todos, menos Jezoj'v'ito, ríen. Hasta que el niño replica—: Con la ñune en la yenysu y el señzje en la lejenyu.
Y todos ahora se ríen de Jiyuj'di'to, víctima de su propia broma.
Es que hay cosas que pasan en todos los colegios de todo el universo.

viernes, 24 de julio de 2009

El cambio - Saurio




Mucha gente conoce la historia de Gregorio Samsa, el hombre que se convirtió en una cucaracha gigantesca. Pocos conocen la historia del otro Gregorio Samsa, la cucaracha que se convirtió en hombre diminuto. Gregorio Samsa fue repudiado y temido por su familia y amigos, un paria de su sociedad. Encontraron su cuerpo en un cucatrap, y la policía determinó que se había suicidado con un cóctel fatal de Baygón y gamexane.
Nadie ―excepto yo y ahora tú, querido lector― sabe que todo esto ocurrió porque un ángel novato tergiversó un par de archivos en la base de datos del Libro de la Vida.
Y nadie ―ni siquiera yo y menos tú, querida lectora― sabe qué es lo que pasó con ese ángel. No ha caído en el infierno ni tampoco en Berlín. Simplemente desapareció y eso fue todo.

martes, 14 de julio de 2009

Círculo vicioso - Saurio


El buey solo bien se lame. Y está solo porque se lame bien. Se lame, se lame, hasta que se convierte en una masa de baba bovina que repugna a vacas y toros por igual.
Y entonces el buey se queda solo. Y se lame, porque está solo. Bien se lame en su soledad.

domingo, 5 de abril de 2009

Zonas Depresivas- Saurio



No hay brújulas, no hay mapas, no hay palabras, sólo signos del aire agrupándose en ángulos cada vez más concéntricos, como erupciones de animales y ángeles tuertos que gritarían “Hola y mucho gusto” si pudiesen y quisiesen o supiesen. Porque no hay brújulas, no hay mapas, no hay palabras, sólo gestos de la tierra enrollándose en lavarropas cada vez más verdes, como budas derramados y relojes que se despeinan en silencio, tirando monedas para recoger líneas y fuego y vacas y calderos.
Y entonces la acción, cerrar los ojos y dejar que el tiempo fluya, nada sucede y nada es, sólo huellas de orejas en las aguas, como pasamanos en vinagre o signos triangulares, garabateando vientos en plantaciones azules y piedras fundidas, esperando el final de una cueva en el que no hay brújulas, no hay mapas, no hay palabras.

lunes, 12 de enero de 2009

El ser y la nada - Saurio


EL SER Y LA NADA
Saurio

—¡Hay vida después de la muerte!
—¡Después de la muerte no hay nada!
—¡Te digo que sí hay vida después de la muerte!
—¡Y yo te digo que no hay vida después de la muerte!
—¡Que sí!
—¡Que no!
—¡Que sí!
—¡Que no!
—Suicidémonos, a ver quién tiene razón.
—Dale.
—Bang.
—Bang.
—¿Viste? ¡Yo te dije!

—¿Eh? ¿Dónde estás?

—¡Hooooooooolaaaaaaaaa! ¿Hay alguien aquí? ¡Hoooooooooolaaaaaaa...!

miércoles, 7 de enero de 2009

No es lo mismo – Saurio


NO ES LO MISMO
Saurio

Otra ficción breve autorreferencial.
Pero esta, a diferencia de sus predecesoras, no quiere ser ni una novela ni un cuento. Está muy orgullosa de ser ficción breve, al punto de irse a las manos cuando alguien la confunde con un poema en prosa.
― ¡Las ficciones breves, pese a nuestra corta extensión, cumplimos con todos los elementos básicos que debe tener un cuento! ¡Los poemas en prosa, por su parte, desarrollan un asunto propio de la lírica y ofrecen un conjunto armónico que proviene de la combinación de frases de ritmos variados que, sin embargo, generalmente se subordinan a la estructuración semántica y sintáctica del discurso! ¿Cómo es que no se dan cuenta?
― Bah, peor estamos nosotros, que nos confunden con aforismos ― intervienen sus primos Ráfaga y Parpadeos.
Los lectores se preguntan cuándo esta serie llegará a su fin.
Ahora.
Fin.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Un verdadero asco, che - Saurio


UN VERDADERO ASCO, CHE
Saurio

Esta ficción breve, además de autorreferencial, es totalmente repugnante. Podría decirse que es la más repugnante del mundo, la más asquerosa, la más vomitiva de todas. Por ejemplo, es una coprófaga sibarita que ha compilado y experimentado más de quinientas maneras ―algunas realmente sofisticadas y retorcidas, otras brutales y sin adornos― de comer eses. También se dice que ha sodomizado a “espectáculo”, “verano” y “exhorto”, por lo que otras palabras con las mismas sílabas finales se ponen contra la pared cuando la ven pasar. Esta ficción breve es tan pero tan repugnante que, a pesar de tener ciento cuarenta y un palabras, en realidad sólo contiene tres, repetidas cuarenta y siete veces. Estas palabras son “coma”, “esputos” y “purulentos”.
Realmente, sin lugar a dudas, no encontrará en todo este blog una ficción breve más repulsiva.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Consuelo de tontos - Saurio


CONSUELO DE TONTOS
Saurio

Esta es otra ficción breve autorreferencial. Iba a ser un cuento de unas veinticinco mil palabras para una antología pero apenas llegó a las ciento cuarenta y nueve palabras. El problema es que no pudo encontrar un autor inspirado que la escribiera y se tuvo que conformar con Saurio, que para esta altura del año siempre está cansado y se la pasa perdiendo el tiempo.
La ficción breve tiene la esperanza de que, una vez que empiece a escribirla, Saurio se va a enganchar y va a convertirla en el cuento que estaba predestinada ser. Pero la realidad es que el tipo se la pasa pelotudeando en Internet, tiene que entregar un folleto para una fundación y está medio tarado por el calor, así que, ¡con suerte!, apenas va a quedar como un chiste autorreferencial para satisfacer la voracidad de Químicamente Impuro. En fin.

Ilustración: Salvador Dalí

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Una historia triste – Saurio


UNA HISTORIA TRISTE
Saurio

Esta es una ficción breve autorreferencial. Es decir, habla de sí misma. Quisiera ser una novela autorreferencial, pero no le da el cuero. ¡Es que es tan poco interesante que tiene muy poco qué decir sobre sí misma! Apenas llega a las sesenta y siete palabras y ya se queda sin nada que contar. Deprimida, decide poner fin a su existencia. Fin.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Love story – Saurio



Después de varios desencuentros —cuando uno iba a buscar al otro, el otro se había ido a buscar al uno— finalmente los senderos de Mahoma y la montaña se cruzaron.
Y, pese a que se habían pasado los últimos años buscándose mutuamente, ninguno de los dos supo qué decirle al otro.
Así que cada uno se fue por su lado y no volvieron a saber nada del otro hasta que, ya grandes, se encontraron en el Facebook. Intercambiaron fotos, se pusieron al día —ella tenía una cordillera numerosa, él una religión monoteísta— y quedaron en encontrarse a tomar un café a mitad de camino de sus respectivas casas.
“Ojalá esta vez sea distinto”, pensaron ambos, antes de salir.

miércoles, 8 de octubre de 2008

No se aceptan devoluciones – Saurio


NO SE ACEPTAN DEVOLUCIONES
Saurio

No me avergüenza decirlo: vomitar me da más pánico que la mismísima muerte. Y no me tranquiliza el hecho de saber que tras el vómito la vida continúa (cosa que, por lo general, no ocurre cuando uno se muere): es tal la humillación que me produce sentir a todos los órganos de mi sistema digestivo desaforados y en patota sodomizándome por dentro, empujando contra natura a lo que una vez fue comida, que siento que la única salida honorable que me queda es cometer, de una buena vez y para siempre, suicidio.

lunes, 29 de septiembre de 2008

La Bastilla 2/7/1789 - Saurio (y el marqués de Sade)


LA BASTILLA 2/7/1789
Saurio (y el marqués de Sade)

Asomado por el ventanuco de su celda, el obeso prisionero con un megáfono de cartón, arengaba a la multitud sorprendida:
—¡Franceses! ¡Un esfuerzo más, si queréis ser republicanos! ¡No olvidemos que esta religión pueril es una de las mejores armas en manos de nuestros tiranos: uno de sus primeros dogmas era: “Dar al César lo que es del César”; debemos destronar al César y ya no darle nada más...
—¡No entendemos! —gritó un pescadero desde la calle.
—Mirad cómo los legisladores griegos, compenetrados con estas ideas, trataban el libertinaje; muy lejos de prohibirlo, embriagaban con él al ciudadano; no le prohibían ninguna clase de lubricidad...
—¡Más claro!
Decidido a hacerse entender, abandonó la prosa barroca y gritó:
—¡Sexo, droga y minué!
Las masas aullaron enloquecidas y se fueron a preparar la Revolución.

Ilustración: Salvador Dalí

miércoles, 3 de septiembre de 2008

El 2000 - Saurio


EL 2000
Saurio

—En el 2000 vamos a usar trajes plateados ajustados, tendremos colonias en la Luna y en Marte, nuestra comida será en pastillas, viajaremos en naves voladoras con motores nucleares, usaremos pistolas de rayos, tendremos mucamas robots, estaremos en contacto con civilizaciones extraterrestres, las computadoras serán del tamaño de ciudades enteras...
—Perdón, pero el 2000 fue hace más de ocho años y nada de eso pasó.
—No, no me estoy refiriendo al año 2000. Estoy hablando del cuento 2000 de Químicamente Impuro.
—Ah.

Ilustración: Salvador Dalí

miércoles, 27 de agosto de 2008

S'rrad G'mamo – Saurio

S'rrad G'mamo no es una ciudad sino cinco concéntricas. Y cada una de estas ciudades está separada de la otra por una muralla con una única puerta. La muralla exterior puede ser atravesada por cualquiera, pero no por los extranjeros. La segunda muralla sólo puede ser cruzada por los guerreros, los nobles y los sacerdotes. La tercera muralla sólo por los nobles y los sacerdotes. La cuarta muralla sólo por los sacerdotes. Y la última muralla no puede ser atravesada por nadie, absolutamente nadie.
Sin embargo, los sacerdotes afirman que todas las noches se escuchan tras los muros risas, músicas, gritos, aplausos, palmas y otros sonidos de fiesta y que todas las mañanas aparecen tachos de basura repletos junto a la puerta que jamás se abre.

Levítico 11 - Saurio

LEVÍTICO 11
Saurio

Oíme bien, ni se te ocurra comer camello, conejo, cerdo, águila, quebrantahueso, azor, gallinazo, milano, cuervo, avestruz, lechuza, gaviota, gavilán, buho, íbis, somormujo, pelícano, buitre, calamón, cigüeña, abubilla, garza, murciélago, comadreja, ratón, rana, erizo, cocodrilo, lagarto, lagartija, camaleón, todo reptil que se arrastre, cualquier cosa acuática sin aletas ni escamas, nada que no rumie ni que tenga la pezuña hendida ni ningún insecto alado de cuatro patas. Haceme caso, te lo digo yo, son todos bichos inmundos, no dejes que sus cadáveres toquen tus vestidos, tus pieles, tus bolsas, tus objetos de madera, tus vasijas, tus alimentos, ninguna de tus propiedades, porque, sabés, la ley —mi ley— dice que vas a tener que tirar todo a la basura y no queremos que eso pase, ¿no?