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domingo, 1 de enero de 2012

Anatomía de una ficción - Javier López


Iba a ser nuestro primer cuento a cuatro manos. No la conocía. De hecho vivíamos en las orillas opuestas del océano. Tan solo formábamos parte de un mismo taller literario.
Recibí su correo y supe que sería la primera parte del relato. Luego yo le añadiría algún otro párrafo, se lo volvería a enviar, y así hasta que estuviera completado. Cuando leí su misiva, comenzaba diciendo "Te envío un pie...". Y ya no necesité leer más. Era un pie suave y de una sensualidad exquisita. Me excitó, tanto que decidí enviarle mis manos para acariciarlos. En su siguiente correo ella me envió sus labios. Yo añadí mi boca, mi lengua. Y así, unas horas después, nuestros cuerpos se entrelazaban en una ficción sin límites.
Escribimos un hermoso cuento a cuatro manos y pies, dos bocas y dos lenguas... Eso sí: a un solo corazón.


Sobre el autor: Javier López


Imagen: The elk of ruin, de lutamesta en deviantArt

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Breve y no tan breve – Javier López


—¿De veras cree que el prólogo es adecuado a mi obra? —pregunté a mi editor, con el convencimiento de que no lo era en absoluto.
—¿Lo duda? Hemos contratado al mejor ensayista de este país, el señor Claudio Sánchez Adorno, cuya pluma está reconocida internacionalmente...
—Sí, si eso está muy bien, pero...
—¿Pero? ¿Tiene algo que objetar al esfuerzo realizado por la editorial en la publicación de su libro?
—No, no quisiera parecer desagradecido. Tan solo dígame si no resultará algo excesivo un prólogo de ciento treinta páginas para una microficción de noventa y seis palabras.

martes, 22 de noviembre de 2011

Bricolage - Javier López


—Por favor, no me atormente más. Deje de golpearme.
—¿Le ocurre algo? ¿Le duele la cabeza?
—¡Ha dado usted en el clavo!
—¿Puedo ayudarle? ¿Necesita un analgésico?
—No, gracias. Solo que deje de darme martillazos.
En ese momento lo solté en la caja de herramientas y cogí otro. Tampoco costaba tanto apiadarse de un clavo con jaqueca.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Renovarse o morir – Javier López


Si ya a finales del siglo XX las diferencias entre las computadoras gobernadas por el sistema operativo de la compañía Microsoft y las basadas en sistemas Mac eran grandes a favor de las segundas, en 2038 iban a hacerse abismales. 
Mientras los usuarios de la marca de la manzana podían disfrutar de menús y aplicaciones multimedia recibiendo ayuda directamente de una proyección ectoplásmica holográfica del mismísimo Steve Jobs, los usuarios de Pc debían seguir conformándose con el ya molesto y pasado de moda perrito de las aplicaciones de Office.

Sobre el autor: Javier López

lunes, 31 de octubre de 2011

El encargo – Javier López



Creo que mi editor quiere deshacerse de mí. Quizá hace ya tiempo que no le interesa lo que escribo, y por eso me pone a prueba, pidiéndome algo imposible de conseguir: escribir un relato con menos de 150 palabras y un final sorprendente. Él sabe bien que hasta ahora sólo he publicado novelas, y que ese género que llaman microrrelato nunca he podido ponerlo en práctica. Suficientemente bien conoce mi gusto por la descripción minuciosa y la prosa pausada, la acción detallada y la adjetivación prolija. De hecho, si esto fuera un microrrelato, ya llevaría agotadas la nada despreciable cifra de ciento una palabras (ciento cuatro al reflejar este hecho) y no he conseguido más que establecer someramente una trama, nada de interés. Así que no daré más rodeos, mañana le entregaré este escrito de 149 palabras, le diré que es un microrrelato, y que su final es… sorprendente.

Javier López

domingo, 14 de agosto de 2011

El bosque animado - Javier López


—La imaginación no tiene límites —pronunció solemnemente el árbol, extendiendo sus ramas como si fueran brazos y declamara algo importante.
—Ya. Lo imaginaba —respondió el pez que acababa de llegar volando para posarse en uno de esos brazos—. Sin embargo, a veces nuestra imaginación queda limitada por la pesada carga de la realidad, y no podemos aceptar que esta situación y esta conversación sean lógicamente admisibles.
Mientras tanto, una piedra despertaba en el suelo del bosque, con la sensación de haber tenido un sueño absurdo en el que animales y vegetales filosofaban.

Sobre el autor: Javier López

Imagen: The Magic Spiral Tree, de CuteandCreepyArt

lunes, 25 de julio de 2011

Retórica erótica – Javier López


—¿Sabe alguien cuál es la figura de construcción, que consiste en emplear en la oración uno o más vocablos innecesarios para que tenga sentido completo, pero con los cuales se añade expresividad a lo dicho? —pregunta el profesor de literatura, temiendo que no va a recibir ninguna respuesta.
—Ahh, mmm, siiií, lo tengo entre los labios, en la punta de la lengua, casi puedo saborearlo —responde Marita, la chica más sexy de la clase, que parece conmovida por sacudidas sexuales.
—Está bien, señorita Sánchez, ¿va a decírnoslo? —el profesor muestra su evidente nerviosismo.
—Ahhhhhh, mmm, oh dios, siiiií, está a punto de llegarme, ¡me viene, me viene! —y la escena hace recordar a Meg Ryan en “Cuando Harry encontró a Sally"—. Me vino: ¡el pleonasmo!

jueves, 21 de julio de 2011

Evolución - Javier López


De niño me decían que era un cero a la izquierda. Con ese lastre viví hasta que me di cuenta que yo no era un cero cualquiera. Era un cero binario, un bit. Un día encontré a mi uno, y formamos pareja. Ahora somos felices: con nuestra prole y sus descendientes, hemos llegado a convertirnos en una megafamilia.

domingo, 17 de julio de 2011

Macondo y la tecnología – Javier López


Cada viernes, durante 15 años, se había acercado hasta la lancha que repartía el correo, para comprobar si llegaba una misiva que nunca llegó.
Su vida se fue consumiendo, su hijo murió y su esposa enfermó. Hastiada de la situación, un día ella le preguntó:
—Y ahora dime: ¿qué comeremos mañana?
—Mierda —respondió el coronel.
Ese fue el retrato de la decadencia de uno de sus personajes más recordados que nos dejó García Márquez.
Lo que omitió el premio Nobel es que el contestador del viejo coronel estaba atiborrado de mensajes que confirmaban que se le había concedido la pensión por haber servido bajo las órdenes de Aureliano Buendía durante su juventud.
Murió sin saberlo, por culpa de la legendaria torpeza de los ciudadanos de Macondo con la tecnología.

Sobre el autor: Javier López

Imagen: Blue, de Bluedance en deviantArt

miércoles, 13 de julio de 2011

El levantador - Javier López


Antes de aceptar mi nuevo empleo, he de reconocer que confundí los objetivos.
Estuve durante varias semanas entrenando a diario en un gimnasio, reforzando la musculatura de piernas, abdomen, biceps, espalda y hombros. Aunque de poco me sirvió. Una vez que comencé a desempeñar mi tarea, tuve que entrenar bien el ojo para no dejar pasar una coma, guión o tilde erróneas. Y es que el trabajo de levantador de textos requería maña, y no fuerza. Aunque eso sí, para textos cercanos a las mil palabras, nunca viene mal manejarlos con un poco de músculo.

lunes, 11 de julio de 2011

Desacuerdo - Javier López


—Son mil quinientos treinta euros —dijo el especialista sin mirar siquiera a su clienta.
—¿Mil quinien...? ¡No puedo pagar esa cantidad, es demasiado caro! Por mi marido me cobró ochocientos, y la diferencia de tamaño entre Jack y mi esposo es bastante notable.
—No siempre es cuestión de tamaño, señora. Su marido se comportó como yo esperaba: estuvo quieto y no obstruyó en ningún momento mi trabajo. ¡Pero Jack...! No ha dejado de moverse un solo instante, ha intentado escaparse en varias ocasiones y me ha mordido tres veces. —Ahora sí la miró desafiante, molesto con el trabajo realizado e incómodo con la actitud de la mujer—. Además, me parece muy bien que su esposo quisiera ser enterrado en el mausoleo familiar con su pitbull, ¡pero al menos podría haber esperado a que el pobre animal muriera para embalsamarlo!

martes, 5 de julio de 2011

Xenofobia - Javier López


El timbre suena. Me siento como Catherine Hepburn justo antes de abrir la puerta a Sidney Poitier en "Adivina quién viene a cenar".
Somos más de diecisiete mil millones de seres humanos. Y mi hija ha tenido que ir a elegir a ese individuo. ¿Qué dirán en el barrio? ¿Cómo podré abrazarlo o besarlo cuando entre en casa? Y lo peor, ¿cómo serán mis nietos? Los mirarán mal, los insultarán, les dirán mestizos y se burlarán de ellos.
Abro la puerta. Y sucede lo que me temía. Soy incapaz de pronunciar una sola palabra ante la presencia de mi futuro yerno. Un hombre de color verde y aspecto repulsivo.
Se lo había advertido a mi hija. Somos más de diecisiete mil millones de seres humanos. Y ella tuvo que elegir a ese alienígena venido de Dios sabe qué planeta.

La palabra exacta – Oriana Pickmann & Javier López



Sabía que la había puesto en algún lugar, pero si algo destaca en casa es que no soy una amante del orden. ¿Quizá en el cajón de las metáforas? Fui a buscar y allí no estaba, solo encontré varias puestas de sol y un reguero de perlas. ¿En la estantería entre las metonimias? Tal vez incluso alguna me pudiera valer, pero no me terminaba de convencer algo que te lo cambia todo por solo una parte. Buscar entre las hipérboles lo descarté de antemano, sin llegar a abrir siquiera su gigantesco armario.
Y ya cuando menos lo esperaba, rápido como un fulgor, apareció el sinónimo de centella que había estado buscando. Lo había tenido todo el tiempo sobre mi mesa de trabajo.

Oriana Pickman
Javier López
imagen de Caín Santamaría

miércoles, 29 de junio de 2011

Caso resuelto - Javier López & Sergio Gaut vel Hartman


El célebre solucionólogo Lope de Javi aseveró: —Conozco a un tipo que siempre tiene soluciones para todo. —La afirmación conmocionó a los que, por lo general, no sufrían conmociones y convulsionó a los que, por lo general, no sufrían convulsiones. Pero los coroneles pusieron el grito en el cielo, ya que si la tesis se confirmaba no quedarían pecados que pudieran ser absueltos. Para colmo, el grito en el cielo, mal pegado, con un adhesivo sintético de baja calidad, se precipitó a tierra y desnucó a una docena de transeúntes trashumantes que pasaban por el lugar.
—Solo dije que conozco a un tipo que siempre tiene soluciones para todo —se defendió Lope de Javi.
—¿Y cómo se verifica eso en este caso? —le recriminaron, hartos de la frasecita de marras, que no parecía significar nada.
—En que sacó una microficción de una simple frase dicha al pasar.


Sobre los autores: Javier López, Sergio Gaut vel Hartman

Imagen: Red violet Flower, de zzen en deviantArt

Noche esdrújula - Javier López


Ella era de ébano, ícono africano, y yo un hombre cálido. Como amante, válido.
Hacer el amor era nuestro vínculo.
Tras rápido estímulo, introduje mi vástago en su secreto místico. ¡Bárbaro! No hizo falta látigo, ni película sobre temática erótica; se nos antojaba sórdido. Todo iba perfecto en mi noche esdrújula.
Solo hubo un problema: en una postura tanto complicada, chasqueó mi rodilla: me jodí el cartílago. Fue tan grande el susto que sentí algo cáustico quemando mi estómago. Ella salió huyendo. No se lo reprocho, ni aún en lo más mínimo: en ese momento expelí mi miedo en chorros pestíferos.


Sobre el autor: Javier López

Imagen: Yellow Around, de zzen en deviantArt

jueves, 23 de junio de 2011

Cosas del amor - Javier López


—Amor, te he estado buscando toda la vida
—No cariño, era yo la que te buscaba.
—¿Vas a decir que yo no te había buscado antes?
—¿Es que no me has oído? ¡Fui yo la que siempre lo hizo!
—¿Pero vamos a discutir hasta por eso?
—¡Yo no estoy discutiendo! ¡Eres tú quien ha empezado esta absurda conversación!
—¡Si te vas a poner así, mejor no sigamos!
—¡Por mi parte lárgate, no sé a qué estás esperando!
Y así siguieron discutiendo el llavero y la llave en la oscuridad de la noche, en una fría estantería de la oficina de objetos perdidos.



http://grupoheliconia.blogspot.com/2010/11/javier-lopez.html

domingo, 19 de junio de 2011

Ex-critor - Javier López


Cuando dejé de escribir hice felices a muchas personas.
Los críticos se sintieron aliviados por no tener que leer mis textos para hacer sus reseñas en el semanario dominical. Nunca entendían lo que quería decir, e interpretarlo les suponía un esfuerzo extra, acostumbrados a trabajar poco y cobrar bastante.
Mi esposa es quizá la que más lo celebró. Se terminaron los días y las noches encerrado en la biblioteca, desatendiendo a mis hijos, de los que llegaba incluso a confundir sus nombres y, por supuesto, a olvidar las fechas de sus cumpleaños.
Pero como dicen, nunca llueve a gusto de todos. Y se me cae el alma a los pies cada vez que entro en la biblioteca y veo a los que fueron mis personajes apilados en un rincón, empequeñecidos, inexpresivos y con la cabeza gacha, esperando a que vuelva algún día a apoyar el lápiz sobre el papel.

Javier López

sábado, 11 de junio de 2011

Cuestión de principios - Oriana Pickmann & Javier López



El anuncio llegó a todos los rincones de la ciudad: habían puesto en venta la felicidad.
Todos, ansiosos por poseerla, corrían por las calles, tarjetas de crédito en mano, listos para adquirirla. Muchos habían hipotecado sus bienes, vendido sus coches, sus televisores, sus teléfonos móviles, o habían dejado incluso de comer durante días para poder adquirirla.
Cuando llegaron al lugar del anuncio, quisieron saber el precio. Ese detalle no estaba en la publicidad. Y la respuesta era simple: lo que cada cuál hubiera sido capaz de reunir.
Tras las entregas que hicieron los compradores, se anunció que el dinero se enviaría a los que nunca tuvieron casa donde dormir, coche para transportarse, televisores para mirar, teléfonos móviles para comunicarse... ni siquiera comida para llevarse a la boca.
Solo unos pocos supieron interpretarlo y se fueron de allí siendo felices. Los demás, se sintieron estafados.

Imagen de Clarita

martes, 7 de junio de 2011

En la galería – Javier López


A Miguel Ángel Dorelo

—Entonces, ¿qué le parece mi nueva obra? —preguntó el artista, cuyo más reciente óleo era expuesto ese día en una de las salas de la galería, y que trataba de buscar la aprobación de cualquier espectador que pareciera interesado.
—Me gustó mucho —respondió el invitado.
—¿Le gustó? ¿Quiere decir que ya no le gusta?
—No. No quise decir eso… —balbuceó.
—Es que hay que hablar con propiedad. Le pregunté “qué le parece”. Así que usted debió responder “me gusta mucho”.
—¿Con propiedad? ¿Quiere que hable con propiedad? Entonces dejaré de intentar ser cortés, y le diré que su obra “Excrementos en un balneario iluminados por el sol a la caída de la tarde”, me parece una auténtica mierda.


Javier López

sábado, 28 de mayo de 2011

Predicciones erróneas – Javier López & Sergio Gaut vel Hartman


Raffaele Bendandi, un geólogo de principios del siglo XX, predijo que el 11 de mayo de 2011 se produciría un cataclismo en Roma, la ciudad eterna. Aunque eminentes geólogos contemporáneos de esa fecha consultados sobre el tema negaron la veracidad de la profecía, y desde luego mucho más la posibilidad de que se pudiera hacer una predicción acerca de placas tectónicas a tan largo plazo, la noticia corrió por Internet y miles de romanos huyeron atemorizados de la ciudad, dejando sus puestos de trabajo y refugiándose en los más diversos sitios. Son esos y no otros los que fundaron Nueva Roma a unos diez kilómetros al norte de las ruinas.