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miércoles, 28 de enero de 2009

Déjà vu - Edilberto Aldán


DÉJÀ VU
Edilberto Aldán

Caminan invadidos por la bruma de ya haber vivido esa calle, ese momento, a la vuelta de la esquina se encuentran, despiertos se reconocen. Él busca en la mirada de ella una pista para descifrar lo que ha visto en sueños; ella corre, huye de los ojos con que comienza la pesadilla de todas las noches.

lunes, 26 de enero de 2009

Flor - Edilberto Aldán


FLOR
Edilberto Aldán

Y al despertar en tu frente echa raíces el conocimiento exacto de cómo alcanzar la felicidad. La idea es de una precisión absoluta: crece desde la frente y se arraiga en la mirada, florece en los labios, palpita fosforescente en el cuello. Dudas; el sol de las preguntas con que cuestionas el fruto de los sueños dejan en tus palmas las hojas marchitas de una prueba del paraíso.

domingo, 18 de enero de 2009

Estruendo - Edilberto Aldán


ESTRUENDO
Edilberto Aldán

Inició como un intercambio casual acerca de la naturaleza divina, ideas sueltas para llenar los huecos en que se empeña el silencio; pronto se fueron uniendo otros a la conversación con argumentos más intrincados, con opiniones que diferían apenas en un matiz pero que en la discusión relucían como hogueras altísimas.
Los escépticos fueron relegados por los inquisidores a quienes se les hacían espuma en la boca las palabras imagen y semejanza. Cuando llegaron los recién conversos envueltos en el fanatismo ya nadie escuchaba. Hasta que las palabras fueron sólo un ruido de jauría.
El estruendo de la discusión lo alcanzó todo, hasta llegar a Dios, quien cansado de escuchar las múltiples variaciones de la misma idea equivocada, mandó el diluvio, y dejó sólo a dos de cada especie, todos ellos mudos.

jueves, 8 de enero de 2009

Otoño - Edilberto Aldán


OTOÑO
Edilberto Aldán

—Ha pasado tanto tiempo —dijo sin saber dónde ocultar las manos, con un deseo apremiante de que fuera temporada de lluvias para así traer un paraguas y en él ocuparse, no en el deseo recobrado de acariciarla.
—Para mí no.
—¿Cómo?
—El tiempo, para mí ha sido apenas un instante.
—Bueno, quizá por eso…
—Sí. Por eso. —Dio media vuelta para alejarse de él.
Mientras caminaba se lamentó por las caricias atesoradas que iban cayendo de sus manos.

viernes, 2 de enero de 2009

Destino - Edilberto Aldán


DESTINO
Edilberto Aldán

Es dueño del presagio: el ganador se lo lleva todo. Es su condición llevar a cuestas la mano as del juego, el dado cargado, la mirada subrepticia que otorga la ventaja. Al final, ante la mesa libre de perdedores, el bienaventurado sonríe satisfecho de su hazaña.
Es condición del alacrán, también, cargar el aguijón con que se libera de tanta suerte: en el patio de juegos apuesta a que la muerte llegará al picarse.

Ilustración: Foto de Valencia.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Sentencia - Edilberto Aldán


SENTENCIA
Edilberto Aldán

Si no eres alguien, eres de alguien, pensó, complacido de encontrar la sentencia perfecta. Dicha con desprecio lastimaría el orgullo del peor enemigo; con otra entonación y si se acompaña de una caricia, queda grabada a fuego en la memoria del aprendiz o el hijo; a media voz en el momento preciso es el acta que declara la sumisión amorosa.
La satisfacción se diluyó instantánea al recapacitar en la necesidad del otro para ser alguien, sin nadie a quien dirigirse, se descubrió palabrería y artificio.
En un intento por no abandonarse al miedo recapituló Si no soy, significa que pertenezco a alguien.
Y esperó.
No era alguien, ni de alguien. Las palabras con que se descubrió protagonista de una historia sin conflicto tampoco le pertenecían. Estaba solo.

Ilustración: Salvador Dalí

viernes, 19 de diciembre de 2008

Ciclo - Edilberto Aldán


CICLO
Edilberto Aldán

Del momento final esperaba el torrente de imágenes que resumiría su vida, una fugaz selección de las horas intensas y los seres queridos. Le sorprendió que fuera una sola escena perfecta, la de su recuerdo más feliz.
Setenta veces siete se abandonó al placer de la contemplación. Nada sucedía, excepto la visión cíclica de ese momento único al que comenzó a cuestionar, al que miraba ya con ojo crítico.
Hastiado, comprendió, la infinita repetición de la imagen esférica era apenas el principio, le ha sido negada la entrada al cielo y esa es su condena.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Presencias - Edilberto Aldán


PRESENCIAS
Edilberto Aldán

Los intuíamos en la consecuencia de su paso sobre los objetos: juegos de llaves fuera de lugar, aparatos eléctricos que funcionaban sin que nadie los tocara, luces que prendían intempestivamente. Los viejos y los niños aseguraban verlos en cementerios, casas abandonadas, al fondo de un closet. Los más débiles decían presentirlos, incluso escucharlos, acodados en la melancolía, en el reverso de un suspiro.
Abrumados por la especulación que interrumpía el transcurrir lógico de las noches, se decidió acabar en forma definitiva con la idea de presencias extrañas. El proceso fue largo y complejo pero exitoso, al final, mediante diversos métodos de comprobación se nos demostró que los otros no existían.
Ahora tenemos la certeza de estar solos, sabemos lo que es el verdadero miedo.

Foto: Vista de Valencia

viernes, 5 de diciembre de 2008

Andén - Edilberto Aldán


ANDÉN
Edilberto Aldán

Las miradas se cruzaron un instante. Sólo eso, un relámpago que no alcanza medida en el tiempo.
Para ella la mirada fue el esfuerzo por enfocar uno entre los rostros que le parecieron conocidos. Mientras que él la detuvo con los detalles necesarios para amasarla y soplar sobre su cuerpo, o crear la eternidad de ser necesario.
Él reconoció lo súbito que puede ser el amor y determinado se rindió. A ella le sorprendió el gesto de felicidad de aquel hombre al que no conocía, dejaba atrás en el andén y, seguramente, jamás volvería a ver.

Foto: Vista de Valencia (J.V.Ortuño)

sábado, 29 de noviembre de 2008

Condena - Edilberto Aldán


CONDENA
Edilberto Aldán

La obsesión por ver era tal que no le importaba quedar ciego. Esa mirada febril fue la que convenció al ángel que era un fuego en medio de la zarza que no se consumía, y lo dejó pasar. Ante Dios, no cubrió su rostro, no tenía miedo de mirar.
Le fue dado observar la tierra y el tiempo infinito, a las bestias y su corazón paciente, a los hombres y todas sus almas.
Se retiró saciado, sin pestañear, dispuesto al castigo. No sintió cambio alguno, no llegó la muerte, tampoco el lento crepúsculo amarillo, no se convirtió en sal.
La memoria era su condena: el mundo palidecía ante el recuerdo de lo observado en los ojos de Dios.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Funambulista - Edilberto Aldán


FUNAMBULISTA
Edilberto Aldán

Día con día repito la misma hazaña: me deslizo febril sobre la cuerda a la distancia exacta que es la mitad del deseo. Nadie se detiene a observar el plausible espectáculo de una pasión en equilibrio sobre la cuerda que es la reunión del cabello de mis dos mujeres.
Evidente, es un sueño, en algún momento una de ellas despertará para desvanecer la tensión del hilo que me mantiene en el aire; entonces tendré que rendirme, sobre el fiel de la balanza danzar no es permanencia.
Día con día repito la misma hazaña, con la secreta esperanza de que ellas nunca despierten, o bien, al mirarse una a la otra no me reconozcan y, roto el hechizo, el funambulista tenga que elegir hacia cual de los lados caer.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Distracción - Edilberto Aldán




Leyó las instrucciones. El mecanismo era tan simple que resultaba difícil creerlo. Ganó la curiosidad: insertó una moneda y con una sonrisa mordaz giró la perilla que indicaba el tiempo al que deseaba regresar. Lo distrajo el paso de un ave volando bajo, dejó la flecha apuntando a un minuto.
Esperó.
Ingenuo, no existe tal cosa como una máquina del tiempo.
Una máquina del tiempo, descubrió.
Leyó las instrucciones. El mecanismo era tan simple que resultaba difícil creerlo. Ganó la curiosidad: insertó una moneda y con una sonrisa mordaz giró la perilla que indicaba el tiempo que deseaba regresar. Lo distrajo el paso de un ave volando bajo, dejó la flecha apuntando a un minuto.
Esperó.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Aprendizaje - Edilberto Aldán


APRENDIZAJE
Edilberto Aldán

No se promete una hora exacta para lo increíble, le insinuó la mirada de los fieles congregados a su alrededor. Ante el murmullo creciente sólo acertó a pedir calma con un movimiento tembloroso de las manos.
Lo que ocurrió una vez que se agotó la paciencia de su público fue precipitado, la multitud pasó del silencio con que se convoca la sorpresa al rumor que despierta el inicio del desencanto, la ira que la desilusión cierra en puño.
Desencantados reclamaron la ausencia del prodigio, la palabra incumplida, lo golpearon y escupieron, lo abandonaron ansiosos de un nuevo espectáculo.
Ya sin espectadores, Él sintió un toque de aire en los talones. No lo escucharon gritar, iban demasiado lejos cuando al fin comenzó a volar. Aprendió que los milagros no se convocan en público.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Narrador - Edilberto Aldán


NARRADOR
Edilberto Aldán

Ni brebajes ni conjuros; bastó creer que hay más que lo soñado por mi filosofía para traerlo de vuelta. Regresó de entre los muertos y en sus ojos vislumbré el llanto salvaje ante el cuerpo de Gertudris, la cólera que nada saciaría, el ataque a Fortinbrás recién llegado. En su mirada resplandeció la figura de un monarca sangriento que como bestia reinaría sobre Dinamarca, Polonia e Inglaterra. Decidí darle un mejor lugar en la tierra y en el cielo, rasgó de nuevo su carne el florete, empujé la copa hacia sus labios. Como él quiso, hoy sabes la historia del dulce Hamlet por mi boca.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Ritual - Edilberto Aldán


RITUAL
Edilberto Aldán

Una ayuda para completar mi viaje, pedía nervioso a los pasajeros que entraban a la Terminal y les mostraba la mano; sobre las líneas de la palma navegaba una opaca moneda solitaria. Una moneda para completar mi viaje, repitió toda la noche, hasta que alguien se apiadó de su reclamo. Se recostó en el suelo con los brazos cruzados sobre el pecho y una moneda en cada ojo. Lo vimos desaparecer como una barca se pierde hacia la orilla de un río.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Plegarias - Edilberto Aldán


PLEGARIAS
Edilberto Aldán

La sequía se prolongó tanto que los estaba aniquilando, por eso decidieron pedir la intermediación del Niño Santo. No terminaba la primera plegaría cuando una gota de agua golpeó el suelo seco. Vinieron las lluvias y devolvieron el vigor a los campos, el aliento al ganado, el ánimo a los habitantes.
El Niño siguió rezando. El agua afiebró los ríos hasta que se salieron de madre; la tierra fue una pasta donde se hundían los animales; el moho invadió las superficies y sus esporas hicieron el aire irrespirable; las mujeres parían niños con escamas y los hombres bebían para alucinar con el desierto.
Cuando decidieron detener las plegarias ya era demasiado tarde. El pueblo desapareció bajo las aguas desbordadas; sobre la cresta de una ola seguía rezando la cabeza cercenada del Niño Milagroso.

Fotografía: J.V.Ortuño

viernes, 5 de septiembre de 2008

Centro - Edilberto Aldán


CENTRO
Edilberto Aldán

Siempre intuyó que era especial. Pensaba que el precario equilibrio del mundo lo tenía a él como fiel de la balanza, que la movilidad de esa maquinaria estaba subordinada a su existencia. Ahora sabe que no se equivocó. Se disuelven los contornos de la vida, las pastillas comienzan a surtir efecto. Lo último que escucha es el latido con que se apaga su corazón y el mundo, todo, deja de existir.

domingo, 31 de agosto de 2008

Escultor - Edilberto Aldán


ESCULTOR
Edilberto Aldán

Incomprendido, el buitre mira su obra con la cabeza entre los hombros levantados. Resopla con tristeza. Donde él ha puesto su talento, el mundo sólo ve carroña, jirones de carne inútil, músculos y nervios que se han de llevar el tiempo para dejar únicamente el brillo blanquísimo de un esqueleto.
Con su pico grueso y poderoso arranca lo superfluo para realizar una talla minuciosa, dibuja en cada hueso las historias que le cuenta el desierto. Levanta el vuelo y en soledad planea la saga que ha de acompañar al siguiente muerto.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Despiertos - Edilberto Aldán


DESPIERTOS
Edilberto Aldán

Amanecen distintos, como si sólo hubieran transcurrido durante el sueño las caricias pioneras, las disputas agridulces, los rencores atesorados, las palabras negadas, los silencios otorgados, las heridas. Todo lo que eran apenas en un fragmento de la noche. En la cama se miran extraños. Aprovechan la oportunidad, despiertos salen de la habitación y nunca se vuelven a ver.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Asamblea - Edilberto Aldán


ASAMBLEA
Edilberto Aldán

Negra, como su caparazón, es la desdicha de saberse un ángel vencido, de ahí su enemistad con el sol: le recuerda las alturas que ya no ha de alcanzar, por más que su andar la tierra sea siempre un orgulloso ofrecer perdón que oculta las alas. Rencoroso el grillo, por las tardes se une en asamblea a otros
desdichados para, juntos, ejercer el resquicio último de su antiguo poder: convocar la noche con el canto.